Su alma en flor

El autocuidado para todas las etapas de la vida



Anna Ismagilova/Shutterstock.com

Ser mujer es estar bendecida con el don innato para la multitarea, pero en nuestro mundo que va a las millas y repleto de actividades, la vida diaria para la mayoría de las mujeres es un acto de malabarismo que puede tener un precio muy alto si el autocuidado no está en la lista de cosas para hacer. La depresión, la ansiedad y sentirse abrumada son cosas muy comunes. Según la National Alliance on Mental Illness, una de cada ocho mujeres experimenta una depresión durante su vida, el doble que los hombres.

Las estaciones de la vida de una mujer

Cada década de nuestras vidas posee desafíos únicos. Para las mujeres entre las edades de 20 a 30 años, la comparación y la búsqueda de su propio camino puede ser algo significativo. “El movimiento feminista de la generación de nuestras madres nos abrió las puertas, pero muchas mujeres lo han interpretado como ‘tengo que hacerlo todo y serlo todo’”, dice Christine Hassler, coach de vida y autora del libro Expectation Hangover: Overcoming Disappointment in Work, Love, and Life.

La oradora motivacional, radicada en San Diego, ve el autocuidado tan vital como la educación. “A las mujeres no se les enseña ni en la escuela secundaria ni en la universidad a cuidar de sí mismas. Dar prioridad al autocuidado es muy importante. Veo muchas mujeres jóvenes con desgastes suprarrenales o de tiroides, y trastornos alimentarios. Todo se reduce al estrés, la relación con sí mismas y la falta de autocuidado”.

Los intereses personales de las mujeres entre las edades de 30 a 40 años que tratan de equilibrar su vida entre la crianza de los hijos y la carrera profesional, a menudo se pierden en el enredo de la logística diaria. Puede haber un profundo anhelo de identidad hasta bien entrados los 50 años, especialmente cuando los hijos abandonan el nido. Los miedos al envejecimiento y a la soledad, a menudo acompañan a las mujeres de 60 años o más. Al cuidar de forma apasionada y alegre el cuerpo y el espíritu, las mujeres de cualquier generación pueden encontrar la renovación.

El autocuidado como base

Las mujeres juegan un papel fundamental en la familia y en la comunidad, tanto como los cimientos de un edificio sólido; si el autocuidado no es la base, es probable que todo lo que se apoya en él se vea comprometido. “Creo que hemos mordido el anzuelo. La promesa de, que si arreglamos las circunstancias de nuestra vida para que así sea, nos hará sentir más cómodas y felices. Estamos llegando a un lugar, como colectivo, donde veremos la bancarrota en ello”, dice la psiquiatra holística de mujeres con base en Miami, Dra. Kelly Brogan, autora del libro exitoso en ventas A Mind of Your Own: The Truth About Depression and How Women Can Heal Their Bodies to Reclaim Their Lives.

El corazón del enfoque de Brogan es el autocuidado del cuerpo, la mente y el espíritu y amarse a uno misma, es la sangre vital. “El amor propio es muy difícil de alcanzar para la mayoría de nosotras, quizás porque nuestra autoestima depende de ello, y sólo nos sentimos bien con nosotras mismas en ciertas circunstancias. La decisión diaria de priorizar en el cuidado de una misma puede llevar finalmente a una experiencia de amor y de integridad personal”, dice Brogan, que compara un sistema ritualizado de autocuidado diario con ponerse primero la conocida máscara de oxígeno antes de intentar satisfacer las necesidades de otros.

“Hacer un balance entre el amor propio y cuidar de otros comienza al reconocer y aceptar que es posible hacer ambas de manera efectiva. El amor propio al nivel del alma es el catalizador para la sanación en todos los niveles, lo que a su vez impulsa nuestro nivel de autoestima”, concurre Teigan Draig, coach de vida espiritual y madre ocupada enseñando a sus hijos en casa en Spencerville, Ohio. Nos recuerda que poner nuestras necesidades sobre las necesidades de otros no es ser egoístas, sino una necesidad emocional que ayuda a las mujeres a salir del círculo de la autodefensa y el autosabotaje. “El primer paso para encontrar tu fuerza es aprendiendo a amarte a ti misma, todo tu ser. El autocuidado y el amor propio son un paquete de bienestar total”.

Los beneficios del cuidarse

Muchos psicólogos están de acuerdo en que el autocuidado puede ayudar a mejorar la concentración, promover la relajación, fortalecer las relaciones y aumentar la productividad. La mayoría de las mujeres anhelan más tiempo para ellas, pero no saben cómo implementar el cambio. “Sin una premisa de autocuidado, reaccionamos basándonos en patrones de estrés. Reaccionamos con más tensión, irritabilidad, culpa y obligación. Decimos ‘Sí’ cuando queremos decir ‘No’. Sin embargo, cuando hacemos un balance de nuestro bienestar físico, emocional y espiritual, somos menos reactivas”, observa Hassler, quien subraya que el cuidado personal es una inversión para la vida. “La mayoría de las mujeres tienen críticas internas y una relación negativa consigo mismas. El autocuidado es esencial para que podamos bajar el volumen de la crítica interna, dejar de complacer a la gente y tomar decisiones que la honran a sí mismas”.

Equilibrar la crianza de los hijos y la carrera profesional u otras obligaciones, puede llevar a muchas mujeres a sentirse vacías y resentidas. “Nunca le diríamos a un ser querido que necesita desesperadamente amor, ternura y cuidado que los supere y siga adelante. Como mujeres ocupadas, cuando no nos tomamos el tiempo para cuidarnos, la consecuencia es que nuestros hijos consiguen tener una madre preocupada, ansiosa y desconectada”, dice la coach de vida Verónica Paris, en San Diego. Satisfacer los deseos de todos y expandirnos demasiado puede ser contraproducente. Paris pregunta: “¿Cómo quiero que mis hijos me miren más tarde en mi papel de madre? Al tomarnos el tiempo para cuidarnos a nosotras mismas, estamos asumiendo la responsabilidad de cómo queremos mostrarnos a nuestro mundo en lugar de cambiar de forma de una situación a otra. Podemos enseñar a nuestros hijos a hacer lo mismo”.

Nuestras emociones como un manantial

Para muchas mujeres, otro subproducto común de la autonegligencia puede ser un adormecimiento emocional y sentirse sin vida. Una relación tóxica y adictiva con la comida, el alcohol o el afán de comprar puede ser un síntoma de una profunda necesidad de tener que cuidarse y dar voz a los sentimientos reprimidos. “Uno de nuestros mayores desafíos es que nos hemos desconectado de nuestro lugar de poder, que es nuestra capacidad de sentir”, dice Brogan. “Hemos sido culturizadas para ignorar nuestra experiencia de sentir emociones, y por esto, se nos ha reducido la capacidad de sintonizarnos con nuestros sentimientos”.

Brogan cree que es clave para las mujeres restablecer una conexión con los ritmos de la naturaleza y su propia energía femenina y fluida, así como renunciar a la necesidad de control.  “Creo que es el trabajo de muchas mujeres es comprender que no estamos aquí para satisfacer las necesidades de todos los habitantes del planeta, y de nuestros seres queridos, los desempodera tanto como nos sentimos desempoderadas. Estamos aquí para satisfacer nuestras propias necesidades y luego ofrecer compasión y cuidado de una manera que viene de un espacio más definido”.

Hassler afirma que cuando las mujeres están completamente presentes, cada aspecto de la vida puede ser visto a través de lentes más claros. “El autocuidado nos ayuda a aprovechar nuestro súper poder, que es nuestra intuición, y al hacer esto, sabemos qué necesitamos y cómo debemos actuar”.

Florecer con los cambios pequeños

Comenzar el día con el autocuidado puede ser tan simple como tomarse el tiempo para meditar y respirar profundamente durante uno o dos minutos antes de salir de la cama y optar por un desayuno más saludable. Alimentar nuestros sentidos y deleitarnos con lo que nos da alegría puede ser una forma de vida. “El autocuidado no tiene que implicar necesariamente tiempo; es una forma de ser”, dice Hassler. “Cuanto más tiempo pasamos cuidándonos, entonces, más esto le dice al subconsciente que valemos la pena”.

Draig sugiere establecer límites personales y parte de esto significa reservar tiempo para nosotras mismas. “Cuando fui madre por primera vez, estaba agotada. Algunas veces el tiempo que tenía para mí era solo cinco minutos aquí o 10 minutos allá, pero eso me salvó la cordura. Aprenda a programar tiempo para el autocuidado en su calendario como lo haría para cualquier otra cosa”, dice ella al señalar que, “Mi casa no siempre estaba inmaculada, pero era algo que estaba dispuesta a hacer, de manera que podía cuidar de mí misma y ser mejor madre”.

Ser innovadora puede ser un aliado. “Diez minutos de caminar con el perro o pasear con el bebé en el coche, pueden ser 10 minutos para decir afirmaciones positivas”, sugiere Paris. “Ese viaje de 15 minutos en el auto se puede pasar respirando profundamente en lugar de estar escuchando las noticias en la radio”.

Crecer y florecer hacia nuestro mejor yo es posible, volver a nuestra esencia. “Se trata de quitarnos las máscaras, de no seguir viviendo de acuerdo con nuestras expectativas y las de los otros. Es una autoaceptación radical”, dice Hassler.

Cada década posee una invitación para crecer y comprometernos a cuidarnos. “Habrá días cuando se sienta que no puede lograrlo, pero llegará, y cuando lo haga, no importa la edad que tenga, puede ser mágico”, dice Draig.

 

Marlaina Donato es compositora y autora de varios libros sobre espiritualidad de la mujer y salud holística. Comuníquese en AutumnEmbersMusic.com.

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