Cuando las emociones son físicas

Terapias corporales para trabajar con el trauma y la pena



Andrey_Popov/Shutterstock.com

A menudo, el masaje se asocia con mimar el cuerpo estilo spa, pero también es una terapia efectiva para reducir el dolor físico al igual que el emocional. El trabajo corporal puede reducir la presión arterial y las hormonas del estrés, lo que a su vez ayuda a equilibrar el azúcar en la sangre y aumentar el poder del sistema inmunológico. Un aumento de los neurotransmisores para sentirse bien, la serotonina y la dopamina, es también una ventaja natural de los masajes.

A nivel emocional, la terapia de masaje puede ofrecer beneficios profundos para cualquier persona que experimenta una pena profunda o los efectos de un pasado traumático. Un estudio sueco publicado en el Journal of Clinical Nursing muestra que las personas en duelo que recibieron masajes por 25 minutos en las manos o en los pies una vez a la semana durante ocho semanas, se sintieron más cómodas y fueron más capaces de lidiar con el estrés.

El lenguaje del dolor en el cuerpo

Cuando la respuesta ante el estrés de “luchar o huir” se activa frente a la presencia de peligro o angustia, el cuerpo tiene un objetivo: llevarnos a un lugar seguro. Pero, muchas veces la amígdala —la parte del cerebro que juega un papel clave en este proceso— se vuelve hiperalerta y falsamente percibe peligro cuando no lo hay. El trauma se conecta al sistema nervioso. Los síndromes de dolor y tensión son síntomas comunes. 

No importa cuál sea el patrón para manejar el trauma, se necesita mucho trabajo para que el cuerpo reprima las emociones y este creará tensión en la forma de una “armadura” para defenderse contra los sentimientos no deseados. “El trauma es una experiencia fisiológica. La tensión corporal que resulta de un trauma no resuelto no responde solo a la liberación de tensión muscular”, explica Lissa Wheeler, autora del libro Engaging Resilience: Heal the Physical Impact of Emotional Trauma: A Guide for Bodywork Practitioners.

Wheeler, radicada en Medford, Massachusetts, se concentra en la liberación de patrones emocionales encerrados en la memoria del tejido. “Cuando el sistema nervioso se congela en un estado de amenaza mucho después de que la amenaza real se ha ido, todas las actividades saludables de regulación del cuerpo se ponen en tela de juicio. Esto afecta no sólo a los músculos esqueléticos, sino también a los músculos lisos como los del tracto gastrointestinal. También pueden producirse problemas de sueño y rechinar de dientes”.

Memoria celular y terapia craneosacral

El masaje sueco, el masaje tailandés y el shiatsu son ideales para el dolor crónico, la pena y las huellas emocionales encerradas dentro la conciencia celular del cuerpo. La terapia craneosacral (TCS) ofrece una alternativa más suave. “Esta terapia puede desentrañar historias celulares y ayudar a liberar emociones reprimidas o preverbales de la infancia”, dice Barbara Coon, terapeuta del TCS con sede en Seattle. “Las experiencias se mantienen en el cuerpo. El estrés y la tensión muscular activan el nervio vago, y la TCS se enfoca en calmarlo”.

El nervio vago facilita la comunicación entre el cerebro y corazón, los pulmones y el intestino. Coon da fe de las modalidades de apoyo centrado en el cuerpo para ayudar contra la ansiedad, la depresión, los ataques de pánico, la pérdida de memoria, los trastornos del sueño y el dolor.

“Algunas personas responden bien al trabajo del masaje de tejido profundo mientras que a otras les va mejor con la suavidad de la Terapia Craneosacral”, dice Wheeler. “Como una pareja de baile perfecta, un practicante experto en trabajo corporal sigue el sistema nervioso y ayuda al cliente a acceder a las fuentes de trauma”.

Frecuencias de sanación

La aromaterapia clínica y el sonido terapéutico pueden también jugar un papel importante en la sanación emocional, en especial cuando se combina con el trabajo corporal. Kelli Passeri, terapeuta de masaje y propietaria de Sound and Stone Massage, en Pittsburg, Kansas, utiliza una bocina para sonidos bajos (subwoofer) debajo de la mesa de masaje de manera que sus clientes puedan sentir la vibración de la música. “Toco música grabada en unas frecuencias específicas que se alinean con el cuerpo y los chacras o centros de energía para ayudar a reequilibrar la energía del cuerpo”, dice Passeri, que también usa cuarzos rosados en sus sesiones en las que utiliza piedras calientes. Ella confía en las mezclas de aromaterapia que promueven la apertura de los niveles físicos y emocionales.

Passeri ha observado patrones de dolores comunes en sus clientes que a menudo no tienen causa física. “El sacro tiende a aferrarse a las emociones traumáticas de toda la vida desde la infancia, y los hombros tienden a reflejar los bloqueos y problemas emocionales más actuales”, y añade: “Animo a mis clientes a que se abran o lloren porque es algo saludable. No hay necesidad de avergonzarse y está totalmente bien”.

La sanación en cualquier nivel puede tomar tiempo, pero permitir que las historias del cuerpo sean presenciadas sin formar juicio, es clave. “La buena noticia es que cuando el trauma se resuelve, el cuerpo completo está más resiliente y tiene una mayor capacidad para vivir la vida plenamente”, dice Wheeler.


Marlaina Donato es autora de Multidimensional Aromatherapy y algunos otros libros. Comuníquese en AutumnEmbersMusic.com.

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