La pura alegría del juego

Por qué los niños necesitan diversión no estructurada



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No hace mucho tiempo, a los niños se le abrían las puertas para que salieran a jugar afuera y se les decía que volvieran a la casa a la hora de comer. Pero el creciente uso de los dispositivos digitales y las actividades deportivas y escolares muy programadas, al igual que el temor de los padres sobre la seguridad, han hecho que este tipo de juego no estructurado sea poco frecuente; con las consiguientes disminuciones en la independencia, la resistencia y la creatividad de los niños, dicen los expertos. De hecho, se ha demostrado que el juego es tan crítico para el desarrollo de los niños que un informe clínico de la Academia Americana de Pediatría de 2018, "The Power of Play", recomienda que los médicos escriban recetas para promover el juego.

“El juego no es frívolo; ayuda al desarrollo del cerebro”, concluye el informe. Define el juego como actividades voluntarias, divertidas y espontáneas que cautivan al niño, que a menudo resulta en un descubrimiento alegre que incluye la fantasía imaginativa, la experimentación y la toma de riesgos. El mismo informe cita 147 estudios que demuestran que el juego desarrolla habilidades críticas para el éxito de los adultos, como la resolución de problemas, la colaboración y la creatividad; disminuye el estrés, la fatiga, las lesiones y la depresión; y aumenta la amplitud de movimiento, la agilidad, la coordinación, el equilibrio y la flexibilidad.

Estas son algunas maneras para estimular el juego en la vida de los niños:

1 Darle mucho tiempo libre lejos de los dispositivos. Sí, puede que se aburran al principio, pero el aburrimiento aumenta la creatividad, en parte al permitir el soñar despierto o fantasear, concluye un estudio de la Universidad Central Lancashire en el Reino Unido.

2 Estimule la diversión en lugar de la competencia. A la edad de 6 años, 60 por ciento de los niños estadounidenses y 47 por ciento de las niñas participan en equipos deportivos organizados, pero tres de cada cuatro dejan los deportes a la edad de 13 años. Una de las razones principales es que "No me estaba divirtiendo". El juego, por el otro lado, se basa en el puro disfrute y la colaboración espontánea entre los niños, sin exceso de "ansiedad" del adulto. "Cuando los niños juegan, generalmente lo hacen de manera cooperativa. Desafortunadamente, los adultos le imponemos la competencia. Sin embargo, incluso en nuestra sociedad competitiva, las personas realmente exitosas y felices son las que están orientadas hacia la cooperación", dice el Dr. Peter Gray, profesor de psicología del Boston College y autor de Free to Learn: Why Unleashing the Instinct to Play Will Make Our Children Happier, More Self-Reliant, and Better Students for Life.

3 Anímelos a tomar la iniciativa. Deje que los niños decidan si quieren jugar con los amigos, hermanos o solos. Con gusto harán sus propios juegos con muchos de los materiales que tengan a la mano: bloques, bolas, rompecabezas, creyones, cajas, cucharas de madera, viejos disfraces y sombreros, arena, agua, lonas y palas. "El juego es la manera como los niños aprenden a crear y gobernar sus propias actividades, y a resolver sus propios problemas de forma independiente de los adultos", dice Gray. " Dicho de otra manera, es la forma como los niños aprenden a convertirse en adultos. Este valor se destruye cuando los adultos se hacen cargo de las actividades de los niños".

4 Aléjese de la supervisión constante. Esta puede privarles de un sentido de propiedad y realización. Leigh Ellen Magness, trabajadora social clínica y terapeuta de juego certificada, radicada en Atenas, Georgia, lidió con la ansiedad mientras observaba a su hijo de 5 años subirse a una escultura diseñada para escalar localizada al borde de la carretera. "Subió tan alto que mi estómago se me revoloteó al verlo tan lejos de mí. Pero sabía que no había mejor manera de que aprendiera los límites de su propio cuerpo que probándolo", dice.

Mariana Brussoni, Ph.D., profesora asociada en departamento de pediatría y en la Escuela de Poblaciones y Salud Pública de la Universidad de British Columbia, en Canadá, concuerda: "Cuando se les da la oportunidad, incluidos los niños muy pequeños, muestran una clara capacidad de manejar y descubrir sus riesgos. El potencial para aprender es enorme".

5 No se preocupe. “Los datos demuestran que los niños tienen muchas más probabilidades de lesionarse en los deportes dirigidos por adultos, en los que se les presiona a competir, en lugar del jugar libre", dice Gray. "Además, el tipo de lesiones que ocurren en el juego libre son relativamente fáciles de recuperar". En cuanto al temor al secuestro por parte de extraños, las probabilidades son muy pequeñas, una entre un millón, según los últimos datos del Departamento de Justicia de Estados Unidos. "Sopese el efecto de los límites que pones a tus hijos para evitar esa posibilidad muy, muy, muy improbable, frente a la importancia fundamental para su propia salud y desarrollo al explorar la libertad", aconseja Brussoni.

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