Vamos al bosque

Hacer senderismo para la salud y la felicidad



Alexander Raths/Shutterstock.com

Muchos de nosotros pensamos que la condición física tiene que ver con ir al gimnasio, pero una buena caminata en un ambiente natural puede fomentar beneficios únicos tanto para el cuerpo como para la psiquis.

Según una investigación en curso sobre mujeres posmenopáusicas del Nurses' Health Study, hacer senderismo o caminar en exteriores no solo beneficia a la salud del corazón, sino que ayuda a equilibrar tanto el azúcar en la sangre como la presión arterial, y además aumenta la densidad del hueso de la cadera para ayudar a reducir fracturas. Navegar por terrenos irregulares también requiere movimientos laterales, que pueden fortalecer los músculos centrales y mejorar el equilibrio de una manera más significativa que hacer ejercicio en una trotadora o en una bicicleta.

Camine y viva más

Cualquier tipo de caminata puede ser una gran ayuda para la salud. Investigaciones recientes de la Sociedad Americana del Cáncer, que involucra a 140,000 adultos mayores, correlacionan una tasa de mortalidad más baja con intervalos de caminata aún más cortos. Los participantes del estudio que caminaban seis horas a la semana disminuyeron su riesgo de morir de cáncer y enfermedades cardiovasculares y respiratorias. También mostró que con sólo dos horas de caminata por semana se podía mejorar significativamente la salud.

“Caminar y hacer senderismo equilibra el cuerpo a través del movimiento natural, la oxigenación de las células y el uso de nuestros músculos tal como fueron diseñados para ser usados”, dice Dami Roelse, de Ashland, Oregón, autora de Walking Gone Wild: How to Lose Your Age on the Trail. “Caminar está en nuestros genes; las moléculas del ADN necesitan ser estimuladas con regularidad para poder expresarse y caminar hace precisamente eso. También mejora el ánimo y la cognición”.

La belleza del senderismo es que ofrece una experiencia a la medida de acuerdo con la capacidad y los intereses personales. Las caminatas de un día, ya sea en el campo o en jardines botánicos urbanos son estimulantes e ideales para cualquier nivel de forma física

Las caminatas largas o nocturnas con una mochila de suministros ofrecen desafíos y oportunidades saludables para una total inmersión en la naturaleza. Llevar a los niños a una caminata le da la oportunidad a la familia de tener un tiempo de acondicionamiento físico y una manera saludable de desconectarse de la tecnología y escabullirse en una divertida experiencia de aprendizaje sobre la flora y la fauna local.

Caminatas largas para un cerebro más saludable

El ejercicio estimula los neurotransmisores que nos hacen sentir bien como lo es la dopamina y la serotonina, pero hacer ejercicio en un entorno natural fortalece todo el sistema nervioso. Un estudio de 2015 publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Science dirigido por los investigadores de la Universidad de Stanford mostró que caminar en espacios  naturales por 90 minutos disminuye la actividad en la corteza prefrontal subgenual, la región del cerebro más afectada por la depresión. En contraste, los individuos que caminaron en un ambiente urbano no obtuvieron los mismos resultados. Otro estudio del 2015 publicado en el Journal of Environmental Psychology muestra que las caminatas por la naturaleza mejoran la memoria y disminuyen la ansiedad en los adolescentes.

La filosofía japonesa del shinrin-yoku, o “baño de bosque”, arraigada en el sintoísmo japonés y las tradiciones budistas, se ha convertido en una parte importante del cuidado de la salud basado en la ciencia en Japón. Un estudio significativo de 2009 llevado a cabo por investigadores japoneses y publicado en el Environmental Health and Preventive Medicine, mostró que cada 20 minutos de caminata en el bosque disminuye las hormonas del estrés. También se ha demostrado que el baño de bosque acelera la sanación postoperatoria, mejora la concentración en los niños con el trastorno de déficit de atención/hiperactividad y fortalece el sistema inmunológico con un aumento en el número de las células destructoras naturales.

La naturalista Melanie Choukas-Bradley, en Washington, D.C., conoce de primera mano los regalos terapéuticos de la Madre Naturaleza. “Participé de algunas de las investigaciones de salud, tanto en el campo como en el laboratorio, durante un viaje de baño de bosque a Japón”, dice la autora de The Joy of Forest Bathing: Reconnect with Wild Places & Rejuvenate Your Life. “Mis signos vitales fueron revisados antes y después de las caminatas de shinrin-yoku y en el laboratorio se midieron mis ondas cerebrales mientras veía escenas urbanas y forestales. Mi presión sanguínea bajaba después de cada paseo, y mis ondas cerebrales se calmaban mientras veía escenas del bosque”. Choukas-Bradley enfatiza que el baño de bosque no requiere un entorno forestal, al comentar que, “Puede hacer un baño de bosque en el desierto, la playa e incluso en un parque urbano durante un receso de almuerzo”.

Salir a los senderos también nos puede ayudar a ver la vida desde otra perspectiva. “Los bosques son organismos vivos que respiran. Las montañas trascienden mi humanidad”, musita Rose. “Es una experiencia que enseña humildad y a la vez es edificante”.


Marlaina Donato es autora de varios libros sobre espiritualidad y aromaterapia clínica. También es compositora. Comuníquese en AutumnEmbersMusic.com

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