Adentrarlos en la naturaleza

La naturaleza desarrolla destrezas y personalidad en los niños



Hurst Photo/Shutterstock.com

Hay un movimiento en marcha para atraer a los niños hacia la vida al aire libre. Los programas de concienciación sobre la naturaleza, también conocidos como programas de destrezas primitivas o educación basada en el planeta Tierra, enseña técnicas de supervivencia que transforman vidas y desarrollan valentía, compasión y compañerismo.

“Nuestros programas ayudan a la juventud a experimentar lo que realmente es estar vivo en unión a la naturaleza. Mediante estos cursos, los niños adquieren conocimiento sobre la vida al aire libre y desarrollan conciencia, confianza y autosuficiencia, todo a través de experiencias divertidas y positivas”, señala Dave Scott, fundador de Earth Native Wilderness School (EarthNativeSchool.com) en Bastrop, Texas. A menudo esto se traduce en compartir con mucho entusiasmo lo que han aprendido con su familia sobre la flora y la fauna natural.

Aprendizaje mediante la experiencia

Los jóvenes que pertenecen a organizaciones como estas disfrutan de las destrezas de supervivencia adquiridas, como hacer arcos, canastas, refugios y fuego. “Cuando los niños hacen un arco de un tipo de árbol en particular, descubren el hábitat preferido de ese árbol y aprenden a utilizarlo de forma sostenible. Las destrezas autóctonas como aprender a rastrear huellas de animales también los ayuda a relacionarse con la naturaleza y a desarrollar empatía con los animales”, explica Scott.

“Cuando uno aprende a confiar y a no temerle a la naturaleza, la probabilidad de cuidar de esta es mayor”, añade Rick Berry, fundador de 4 Elements Earth Education (4eee.org) una organización sin fines de lucro de Nevada City, California, que ayuda a niños y adultos a conectarse con el Planeta Tierra vía inmersión en la naturaleza. También, es importante dejar un espacio para la espontaneidad y la improvisación. 

Mediante la inclusión de material autóctono en el currículo, los programas de inmersión en la naturaleza sirven para recalcar principios universales como entender a fondo los entornos locales y la interconectividad existente entre todos los seres vivientes.  “Aprender a hacer fuego está dirigido a todos nosotros. Construir un refugio está dirigido a todos nosotros. Todos somos cuidadores de la tierra”, comenta Berry.

Los retos físicos, como caminar con los ojos vendados por el bosque aumenta la percepción sensorial y desarrolla la autoconfianza. “El paisaje es un excelente maestro ya que su terreno irregular y sus obstáculos brindan la oportunidad de aprender agilidad, practicar el equilibrio y, por último, ampliar la concienciación sobre el lugar”, explica Simon Abramson, director asociado de Wild Earth (WildEarth.org) en High Falls, Nueva York.  

Los programas como Wild Earth, ayudan a los niños a agudizar sus destrezas de observación a través de actividades como identificar el canto de las aves y los distintos tipos de árboles. Durante una actividad muy popular, los niños tienen que permanecer sentados en silencio en un lugar específico desde donde pueden escuchar y observar la naturaleza. Durante el transcurso del día pueden regresar a este lugar o, incluso, regresar años después y volver a observar las diversas bellezas que ofrece la naturaleza. Otra actividad es tratar de “caminar como un zorro”. En esta actividad los niños caminan lenta y sigilosamente como un zorro; también pueden hacer uso de su “visión de búho”, lo que los ayuda con la visión periférica. Para los niños de menos edad, los instructores pueden incorporar estas destrezas en un juego llamado, “coyote o conejo”, en el que se requiere que se mantengan inmóviles para evitar ser detectados por un depredador.

Mediante estas actividades los niños aprenden a escuchar tanto a la naturaleza como a su propia voz interior, lo que puede ser un reto en medio de pares dominantes y figuras de autoridad. “Desarrollamos la búsqueda interior, ya que los enseñamos a sacar tiempo para permanecer en silencio en la naturaleza y escuchar lo que el corazón nos dice”, explica Berry.

Las actividades pueden adaptarse de acuerdo a las cuatro estaciones, las cuatro direcciones y el ritmo diurno. En una mañana soleada, por ejemplo, el énfasis debe ser en actividades de alta energía y al aire libre; el final del día nos brinda una pausa para reflexionar, nutrir y compartir lo que los participantes han hecho y aprendido.

Lecciones para toda la vida

Las lecciones que nos brinda la Madre Naturaleza pueden ser un reto, pero los obstáculos que los niños superan en este entorno, a menudo, son los recuerdos más importantes y memorables de sus vidas. Independientemente de si los jóvenes participan en un programa de naturaleza por poco tiempo o durante años, lo que aprenden tiene un impacto duradero. 

Estas experiencias ayudan a fomentar relaciones más sanas, no solo con la Tierra, sino con otras personas, señala Samuel Bowman, coordinador de un programa del Wilderness Awareness School (WildernessAwareness.org), en Duvall, Washington. Las actividades en equipo, como construir un refugio comunal, pueden ayudar a los niños a resolver conflictos, a escuchar a los demás y a apreciar las diferencias. 

“Se ha comprobado que los niños que han participado en nuestros programas tienden a solucionar problemas de forma más creativa y que están preparados para manejar prácticamente todo. Además, tienen miras y compromisos y tienden a ser más serviciales”, observa Abramson, quien comenta que el 60 por ciento de sus instructores son exalumnos.

“Cuando recordamos los niños con los que hemos trabajado, a menudo podemos observar cómo su travesía en la naturaleza se refleja en su travesía como adultos, ya que toman decisiones con el corazón y persiguen lo que los apasiona”, concluye Berry.


Conéctese con la escritora independiente April Thompson de WAshinton, D.C., en AprilWrites.com.

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