Alexandra Paul habla sobre el activismo vegano

Su estilo de vida honra a todos los seres vivos



Puede parecer extraño que una de las activistas públicas más intensamente dedicadas también es conocida por protagonizar uno de los programas de televisión más superficiales de los 1990, pero Alexandra Paul cambia los estereotipos. Detrás de esa belleza de Baywatch que mantenía a David Hasselhoff en puntillas, hay un corazón de una verdadera guerrera que lucha por los derechos de los animales y la estabilización de la población. Joven a la edad de 52 años, ella está extremadamente en forma y es muy conocedora del estilo de alimentación vegano.

¿Cuál es su filosofía de vida?

Sea amable. Ser amable es diferente a ser agradable. Pasé mi adolescencia y mis 20 años ansiosa por ser agradable y todo lo que conseguí fue un montón de conocidos y un yo no auténtico. El ser agradable es aspirar a ser popular. Ser amable es hacer lo correcto: justicia, igualdad, paciencia, respeto. La amabilidad es la razón primordial de por qué soy vegana hoy y por qué he sido arrestada 16 veces por desobediencia civil por luchar por la paz, la igualdad de derechos y el ambiente. Ser amable conmigo misma me inspira a ejercitarme y vivir de manera saludable.

¿Cómo el activismo ha forjado su identidad e inspirado a otros?

He sido una activista desde los siete años, cuando le escribí al presidente Nixon pidiendo que detuviera la contaminación. Como ciudadana dedicada, mi mamá hizo boicot a las compañías que actuaban contra su ética. Crecer con este modelo y tratar de hacer de este mundo uno mejor, surgió de forma natural. Ser coherente con mis palabras y acciones es un desafío que enfrento a diario cuando elijo qué comprar, qué comer y cómo ser, y también creo que es la manera más efectiva de animar el cambio en otros.

¿Qué impulsa su compromiso con una dieta vegana?

Me convertí en vegetariana a la edad de 14 años luego de leer el libro de Frances Moore Lappé,  Diet for a Small Planet, que me enseñó por qué comer carne era destructivo para el planeta. Un par de años más tarde hice un informe del libro Animal Liberation, de Peter Singer, y aprendí sobre las razones éticas para no consumir animales. Dejé de usar cosméticos que hubieran sido probados en animales cuando era adolescente y dejé de usar piel, lana y seda durante la edad de los 20. Finalmente, dejé de ingerir lácteos al final de mis 40 años y hubiera deseado haberlo hecho antes.  

Aunque lo hice por beneficiar a los animales, ser vegana ha enriquecido mi vida y ha cambiado la manera de ver el mundo. De la única forma que habrá suficiente comida y agua para los 10 mil millones de personas que se espera habiten la Tierra en 35 años es que la humanidad deje de criar animales para alimento, por lo tanto, mi veganismo está ayudando al planeta, al igual que a mi propia salud.

¿Qué otros aspectos de su dieta y estilo de vida dan crédito para verse y sentirse enérgica?

Mi esposo, Ian, y yo nos acostamos temprano y, generalmente, nos levantamos al amanecer. Nunca he consumido café, refrescos o alcohol, solo agua y batidas de proteína. Creo que haber sido vegetariana y ahora vegana me ha dado toneladas de energía. También doy prioridad a sacar tiempo para mi rutina de ejercicios y eso me hace sentir bien cada día.

No siempre he tenido esta serenidad con mi estilo de vida y con la salud. Por una docena de años hasta finales de mis 20 años luché contra la bulimia. Ser vegana ha mejorado mi relación con la comida para alinear mi dieta con mis valores y nunca he estado más en paz conmigo misma.

¿Por qué disfruta hacer ejercicios?

Para mí, estar activa es divertido—no solo porque me hace sentir bien mover mi cuerpo, sino porque disfruto estando afuera con amigos, leyendo en la bicicleta estacionaria o escuchando mi ‘podcast’ favorito mientras hago estiramiento.

Seis días a la semana hago ejercicio por una hora, ya sea nadar o en la bicicleta estacionaria. Cada dos días practico yoga, al menos durante 45 minutos para asegurar que mi espalda está libre de dolor. Una vez a la semana salgo a una excursión a pie con mis amigos, vamos cantando todo el tiempo, lo que hace que valga la pena levantarse a las 4:30 a.m. Camino cuando estoy en una conferencia telefónica, ya sea en exteriores o en mi escritorio donde tengo una caminadora sencilla para trabajar de pie; también camino mientras leo o contesto correos electrónicos. Es el mejor regalo que jamás me he hecho a mí misma.

Como todo el mundo, a veces no me siento con ánimo para hacer ejercicios, pero todos estos factores facilitan el comienzo, y una vez empiezo, me alegro de haberlo hecho.


Gerry Strauss es un escritor independiente radicado en Hamilton, NJ. Conéctese en GerryStrauss@aol.com.

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