La práctica de atención plena para los pequeñines

Enseñando a los niños a estar calmados y centrados



Una definición sencilla de atención plena es estar en el momento. El uso de herramientas simples nos puede ayudar a observar de forma consciente nuestra respiración, nuestros cuerpos y nuestras sensaciones, al igual que todo lo que ocurre a nuestro alrededor. A medida que practicamos el observar, podemos volver más rápido al momento y conectarnos más rápidamente con nosotros mismos y los demás. Integrar cinco prácticas de atención plena a nuestras vidas cuando tenemos niños pequeños es fácil y rinde excelentes resultados.

Desarrolle una relación con su respiración  

El poder conectar el ritmo de la respiración con las experiencias ayuda a los niños a entender cómo calmarse. (Los niños de más edad pueden disfrutar de aprender a sentir su respiración a lo largo de todo su sistema.) Primero, pida a los niños que se concentren en su respiración. Invítelos a colocarse una mano frente a la nariz y respirar diciendo: “Esto es respiración. Todos los seres vivos respiran”. Exhórtelos a que compartan la experiencia.

Luego, pase a realizar diferentes tipos de respiración que estén asociadas a experiencias y sentimientos como: “Estoy tan frustrado que estoy respirando rápidamente. Mira mi pecho”.  Luego comience a respirar calmadamente y diga: “Me estoy colocando la mano en el pecho para recordar que tengo que hacer inhalaciones más profundas”.

Ayude a los niños a observar cómo su respiración cambia a lo largo del día. Los juegos pueden aumentar esa concienciación. Pida al niño que se acueste y se coloque una mano en el pecho y otra en el abdomen y que no se mueva. Indíquele que se concentre en la respiración. Luego, haga que se ponga de pie y salte antes de volver a fijarse en su respiración.                                                                                                                

Después de saltar, dígale: “Estás respirando tan rápido porque estabas corriendo”. A la hora de dormir, diga: “Tu respiración se está poniendo somnolienta y lenta”. Recuerde ser testigo, en lugar de juez.

El juego es una excelente forma de descubrir cómo cambia la respiración. Junto a un niño juegue a hacer diferentes sonidos de respiración, como el de un león o una serpiente. Invítelos a sostener un sonido, por ejemplo, deben escoger una vocal, vocalizarla y sostener el sonido.

Concéntrese en los sentimientos y las emociones

Practique ejercicios de mente/cuerpo regularmente. Por ejemplo, a la hora del desayuno pregunte: “¿Cómo te sientes hoy?” o “¡Es hora de verificar sentimientos! Yo, en estos momentos estoy cansada y emocionada. ¿Y tú?” La idea no es cambiar ni arreglar nada, solo fijarse y permitir una perspectiva definida más amplia. Es posible que los niños puedan describir un sentimiento específico o, quizás, solo una sensación generalizada. 

Cultive la conciencia sensorial

Prestar atención a las sensaciones puede atraer a los niños y los adultos hacia el momento.  Integre la conciencia sensorial a la vida diaria con preguntas sencillas como: “¿Qué ves?, ¿Qué oyes?, ¿Qué hueles?” Podemos llevar esta práctica con nosotros a todas partes, a la sala de espera del dentista, al automóvil o un avión.0}

Practique momentos de silencio

Guardar silencio intencionalmente ayuda al desarrollo de la atención plena y empodera a los niños a considerar el “no hacer” como una parte válida de su vida cotidiana. Cuando se les brinda la oportunidad de permanecer en silencio, a menudo, lo disfrutan.

Intente pedir a un niño que esté tan callado que pueda escuchar un sonido en particular de ese cuarto o su respiración, el tic tac del reloj o el sonido de la computadora. Una vez tanto el niño como usted los escuche, puede terminar la práctica con una campanita, una palmada u otro sonido suave.

Envíe buenos deseos

La práctica budista tradicional de meditación mettha, o compasión amorosa, incluye recitar frases dirigidas primero a uno mismo y luego a los demás. Por ejemplo, piense: “Que pueda estar seguro. Que pueda estar bien. Que pueda estar en paz” y luego repita las mismas frases para un ser querido, una persona que no conocemos personalmente y, por último, para todos los seres humanos.

Cuando, por ejemplo, los niños preguntan por qué las ambulancias hacen tanto ruido con las sirenas, podemos explicar: “Los rescatistas de emergencias son ayudantes. La sirena significa que van ayudar a alguien. Cuando oímos las sirenas, podemos desearles bien diciendo: ‘Que puedan estar seguros’”.


Traci Childress, cofundadora y directora ejecutiva del Children’s Community School, en Filadelfia, PA, enseña prácticas de atención plena y yoga. Conozca más en TraciChildress.com.

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