El gran debate de tener mascotas en el salón de clases

A los niños les gusta tener mascotas en el salón, pero los amantes de los animales tienen sus reservas



Una mascota en el salón de clases puede ayudar a los niños a aprender sobre cómo cuidar de otras especies, ¿pero es esta la mejor forma de enseñarlos?

“Tener una mascota en el salón de clases puede ser una magnífica oportunidad de enseñar a los niños a ser gentiles y compasivos. Muchos niños se sienten orgullosos de cuidar a una mascota”, señala Terry Manrique, capacitadora profesional de padres en Columbus, Ohio, quien anteriormente había trabajado con niños de cinco y seis años en Little People’s Country en LaGrange, Illinois. Para evitar los celos, los estudiantes se rotan la responsabilidad del cuido del animal durante el curso escolar y las vacaciones.

Pet Care Trust, que otorga becas a los maestros por recibir mascotas en su salón de clases, provee instrucciones e información sobre las diferentes enfermedades contagiosas de mascotas como lagartos, tarántulas, ratas, conejos, geckos leopardo (lagartijas), conejillos de Indias, gerbos, hámsteres enanos, peces beta, pitones reales (también conocidos como pitones bola), ratones y tortugas acuáticas. (Encuentre más información en Tinyurl.com/AvoidPassingDisease.)

La ASPCA indica que el entorno de la mascota no debe ser estresante y que hay que darle atención especial a sus necesidades específicas. Por ejemplo, no se debe tocar al animal en exceso y los niños deben hacerlo siempre bajo la supervisión de un adulto. Hay que proveerles alimento y agua limpia, brindarles cuidado veterinario básico, incluidas vacunas y medicamentos para parásitos, asearlos, dejarlos hacer ejercicio y proveerles interacción social. Igual de importante es encontrar y eliminar cualquier sustancia o situación que represente un peligro.   

Susan Tellem, cofundadora del American Tortoise Rescue, en Malibu, California, elabora en su área de pericia, las tortugas. “Un tanque no es un entorno natural para un reptil y no le brinda suficiente espacio para ejercitarse. Es como pedirle a un ser humano que viva en una bañera”, indica. Señala que además necesitan una dieta adecuada y sol natural, no luz artificial.  

Tellem solía llevar tortugas rescatadas al salón de clases hasta que una especie particularmente grande llevó a cabo una protesta sobre su entorno poco natural rompiendo todos los papeles y carteles que encontró en su camino. Tellem también advierte que una tortuga puede morder (y no suelta hasta que la persona se relaje) o pellizcar dedos pequeños al esconderse en su caparazón.  Ahora, prefiere compartir un DVD educativo que muestra a las tortugas donde mejor están... en su propio hábitat (encuentre más información en Tortoise.com).

“La luz artificial continua va en contra del ciclo de sueño de un animal”, comenta la veterinaria Amber Andersen, en Rancho Palos Verdes, California. “Puede observar esto en los albergues. Los perros y gatos no pueden descansar como deberían y se ponen agitados.”  

Con demasiada frecuencia, la responsabilidad de cuidar de una mascota en el salón de clases recae en la maestra durante los días festivos y los meses de verano. “Teníamos una chinchilla muy popular que por lo general era nocturna, pero también hacía sus apariciones durante el día”, indica Manrique. “Entonces una de las maestras trajo su perro a la escuela, lo que le causó mucho estrés a la chinchilla. Cuando un estudiante nuevo sufrió una alergia debido al pelaje de esta, tuvimos que conseguirle un nuevo hogar. Nuestras próximas mascotas fueron peces.” 

Los estudiantes de Manrique también tuvieron la oportunidad de ver pollitos salir del cascarón gracias a un agricultor que les prestó los huevos. “También pudimos observar orugas convertirse en mariposas durante una excursión divertida al parque que se convirtió en una fiesta de mariposas”, recuerda.

Siempre existe la posibilidad de que una mascota muera durante el año escolar. Se informa a los padres que cuando una mascota del salón de clases muere tienen una discusión para ayudar a los niños con su pena. Lisa Cohn, coautora de Bash and Lucy Fetch Confidence, en Portland, Oregón, escribió el libro con su hijo, Michael, después de la muerte inesperada de su perra Lucy, como una forma de ayudar a lidiar a la familia con la tristeza que sentían por la pérdida.  

La Sociedad Protectora de Animales de los Estados Unidos no está a favor de tener mascotas en el salón de clases. A menudo, para evitar ser víctimas de depredadores en su hábitat natural, los animales esconden sus síntomas de enfermedad o lesión. En cautiverio, esta conducta puede retrasar el cuidado médico.

Las alternativas recomendadas en vez de llevar animales al salón de clases incluyen excursiones a centros de naturaleza, refugios de vida silvestre y albergues de animales. La revista de la Sociedad Kind News para estudiantes de kindergarten a sexto grado comparte historias de animales rescatados, sugerencias para el cuido de mascotas y cómo cuidar de la vida silvestre que visita su patio (HumaneSociety.org).

Antes de decidir si llevar una mascota al salón de clases, tome en consideración el punto de vista de la mascota y hágase estas preguntas: cuán ruidosa es la clase, qué edad tienen los niños, cuánto mantenimiento necesitan estas mascotas, cuánto espacio necesitan para su hábitat natural, etc. Puede haber una mejor manera de aprender y de enseñar.  


Conéctese con la escritora en StLouisFreelanceWriter@mindspring.com.

 

Las peores mascotas para el salón de clases

Aves – pueden alborotar mucho, ensuciar y morder cuando las tocan demasiado o bruscamente, también el exceso de ruido les causa estrés y pueden transmitir salmonela.  

Chinchillas – son nocturnas; necesitan temperaturas frescas constantes de menos de 85 grados y no les gusta que las toquen. Necesitan salir de la jaula todos los días (lo que puede causar que los niños las pisen) y requieren un baño de polvo para eliminar el aceite de su pelaje.

Hurones – emiten un fuerte olor y tienen la tendencia de dar pequeños mordiscos.  

Ranas – tocarlas puede transmitir salmonela.

Hámsteres – nocturnos; empujarlos con el dedo puede provocar mordidas.  

Iguanas – pueden crecer a más de seis pies y los latigazos con la cola pueden ser dolorosos; por lo general no son amistosas y tienen necesidades dietéticas sumamente específicas.

Conejos – no les gusta que los toquen o carguen, pueden morder o arañar; necesitan un entorno calmado y tranquilo para evitar posibles ataques cardiacos inducidos por el estrés. El Dr. Clark Fobian, de Sedalia, Missouri, presidente de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria, indica que requieren heno o hierba, vegetales frescos de hojas verdes, además de otros tipos de vegetales y alimento en gránulos. También necesitan juguetes para evitar el aburrimiento y el crecimiento excesivo de los dientes.  

Serpientes – pueden ser agresivas durante la muda de piel.

Tortugas – necesitan luz solar, dieta específica y más espacio para hacer ejercicio que lo que un tanque puede brindar; pueden transmitir salmonela a través del agua que toman o al tocarlas.  

Mejores alternativas

Conejillo de Indias – son más grandes que un hámster y son más fáciles de manejar; necesitan espacio para moverse y una pareja. Su dieta debe incluir alimentos frescos ricos en vitamina C, según Fobian. Los ácaros pueden ser un problema y requerir una visita al veterinario.

Peces – son relajantes y fáciles de alimentar.  


Fuente: Adaptado de PetMD.com

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