Cuidado consciente

Cuide de usted mismo mientras ayuda a otros



“Si está deprimido, cansado o enfermo, el cuidado que da a otros probablemente se vea afectado”, señala John Schall, Presidente de Caregiver Action Network, en Washington D.C., y pasado cuidador de su familia. “Por el bien de sus seres queridos, cuídese.”

La AARP estima que cerca de 34 millones de cuidadores de familiares están proveyendo servicio en los Estados Unidos a alguien que está enfermo o discapacitado. Según la National Alliance for Caregiving, en Bethesda, Maryland, los cuidadores generalmente luchan por encontrar tiempo para ellos mismos, manejar el estrés emocional y físico y equilibrar las responsabilidades del trabajo y la familia.

Los expertos sugieren que seguir estos siete pasos puede ayudar a las personas a disfrutar un enfoque saludable, menos estresante y más consciente del cuidado—y el de recibir.

Replantear el cuidado

Cuando la madre de Lori La Bey fue diagnosticada con demencia, su hija inicialmente sintió que era el único miembro de la familia que podía ayudarla. Pero gradualmente, la luchadora por los derechos de los cuidadores con base en Minneapolis y fundadora del AlzheimersSpeaks.com, aprendió a dar la bienvenida a la ayuda de otros. “Ser perfecto interfiere con las verdaderas conexiones”, menciona ella.

Aunque La Bey comenzó su cuidado por amor, el volumen de tareas relacionadas pronto provocó estrés. Fue entonces cuando aprendió a frenar y replantearse su panorama. Antes de entrar al cuarto de su mamá, doblar la ropa limpia, hacer citas médicas y llevar la comida, La Bey hizo una pausa para preguntarse conscientemente: “¿Mi mama está segura, feliz y libre de dolor?” El concentrarse en esas tres preguntas le hizo ver que ella estaba haciendo su trabajo por amor.

La psicoterapeuta Diana Denholm, Ph.D., de West Palm Beach, Florida, aumentó su propia conciencia al aprender a ver el cuidado como un esfuerzo de colaboración. Denholm, autora del libro The Caregiving Wife's Handbook: Caring for Your Seriously Ill Husband, Caring for Yourself (CaregivingWife.com), trató de mantener a su esposo involucrado y lo más activo posible.

Cuando ella tenía asuntos difíciles que discutir, hacía “una cita para hablar” con él, ofreciéndole opciones al decir: “Me encantaría hablar contigo. ¿Te funcionaría que fuera el martes antes de la cena o el jueves luego del desayuno?” De antemano, ella seleccionaba un cuarto agradable y clarificaba su mente con la meditación o con una siesta, o tomando té con atención plena. La conversación podía abarcar desde cómo trabajar con sus profesionales de la salud hasta los planes de la ceremonia del final de su vida. Acordaban las estrategias y trabajaban juntos como un equipo.

Redefinir la asistencia

“Yo llevaré tu equipaje, papá, ya que no te sientes bien…” La Bey aún recuerda la mueca de disgusto en la boca de su papá mientras le quitaba la maleta de sus manos. “Yo estaba tratando de ser útil, pero en cambio le quité su dignidad y poder”, se dio cuenta más tarde. “Si yo hubiese empacado su maleta más ligera, él hubiera podido llevarla como siempre.” ¿Cuándo es que estamos ayudando y cuándo estamos haciendo demasiado?

“Póngase en los zapatos de la persona enferma. Evite hacer algo que la persona puede hacer ella misma”, concuerda Denholm. El controlar los cambios de comportamiento cambia la dinámica de la relación y puede poner al cuidador o cuidadora en un rol paternal. Ella recomienda un ejercicio holístico de reflexión en el que el cuidador escribe preguntas como: ¿De qué estoy frustrado? ¿Qué es lo que realmente me molesta? ¿Por qué estoy enojado conmigo mismo?

Los resultados ofrecen una ventana para comprender nuestros propios sentimientos. “Sentir ira puede significar que estamos actuando de manera codependiente y asumiendo demasiadas responsabilidades”, dice Denholm. “El trabajo del cuidador no es salvar al paciente, sino meramente apoyarlo en las formas necesarias.”

Pedir ayuda

“No quiero ser una carga”, “Tenemos miedo de perder nuestra privacidad” y “Soy la única que puede cuidarlo, nadie lo puede hacer bien,” son preocupaciones comunes. “Estas creencias autolimitantes previenen a las personas de pedir ayuda”, dice el cuidador de familia y coach de vida Yosaif August, fundador de Yes To Life Coaching (YesToLifeCoaching.com), en Filadelfia, Pennsylvania, y autor del libro Coaching for Caregivers: How to Reach Out Before You Burn Out. 

August cita un estudio reciente de Johns Hopkins que informa que los cuidadores podrían mejorar su salud “… cuando el cuidado se hace de buena gana, a niveles manejables y con personas capaces de expresar gratitud”. Aceptar asistencia hace que el cuidado sea más manejable.

August entiende cuán abrumadora puede ser la experiencia y aconseja a los cuidadores preguntarse: “¿Con qué necesito ayuda ahora mismo?” Mantenga las contestaciones específicas, como: “Necesito a alguien que prepare la cena mañana por la noche, recorte el patio y recoja nuestras vitaminas”.

Haga una lista de las formas favoritas para relajarse y renovarse durante respiros cortos, como leer, escuchar música, salir afuera, tomar café con los amigos o tomar una ducha caliente, y refiérase a ella con frecuencia.


August también sugiere crear una Declaración de Interdependencia familiar, una declaración personal que documente cómo la familia prefiere ser ayudada, junto con las actitudes y comportamientos que consideran especialmente de apoyo. Anime a la familia y amigos a hacerse estas dos preguntas: “¿Está abierto a recibir consejos?” y “¿Este es un buen momento para hablar de la condición de su pareja?” Tome recesos muy necesarios de tales discusiones.

Cuidar a través del sustento

Más del 50 por ciento de los cuidadores encuestados en un estudio del siglo XXI encabezado por la National Alliance for Caregiving informó que: “No tengo tiempo para cuidarme”. Eso se traduce a falta de ejercicio, una dieta poco saludable y poco o ningún respiro.

“Si no está sano y fuerte no puede cuidar de forma adecuada a nadie”, dice Liana Werner-Gray, consultora de estilos de vida naturales radicada en la Ciudad de Nueva York y autora de The Earth Diet (TheEarthDiet.org). Para comenzar el día ella aconseja tomar una taza de agua tibia con el jugo de medio limón; explica que el estrés produce ácido y el limón metaboliza como alcalinidad para ayudar a mantener el pH del cuerpo equilibrado.

Para meriendas saludables, Werner-Gray recomienda opciones fáciles y nutritivas como frutas frescas, batidas verdes, mantequilla de nueces orgánicas y una mezcla de nueces, semillas y frutas secas. Ahorre tiempo con las batidas, prepare una gran cantidad y congele para disfrutar más tarde. Una receta básica incluye un puñado de hojas verdes, como espinaca y col rizada, un banano y otras frutas, leche de almendra o agua purificada, podría añadir semilla de linaza, canela o bayas de goji. Cuando sea apropiado, comparta los mismos alimentos saludables con sus seres queridos.

Victoria Moran, de la Ciudad de Nueva York, es la directora del Main Street Vegan Academy y autora de una docena de libros sobre salud y bienestar, incluidos Main Street Vegan y Living a Charmed Life. Ella ofrece consejos para una alimentación consciente como comer comidas completas de alimentos “reales” en lugar de meriendas, seleccionar alimentos hermosos y hacer un ritual, como buscar un sitio agradable para saborearse un pedazo de chocolate oscuro de alta calidad o tomarse un té en una taza de porcelana fina mientras escucha música clásica.

Hacer ejercicio

A pesar de que los cuidadores pueden sentir que no tienen tiempo de sobra, el Dr. Jordan D. Metzl, autor de The Exercise Cure, dice que es importante incorporar la actividad física. Recomienda comenzar a caminar 30 minutos al día por un mes, luego puede hacer incrementos de 10 minutos.

Según un estudio llevado a cabo por el Dr. James Levine de la Clínica Mayo, en Scottsdale, Arizona, “El estar sentado es la nueva forma de fumar”. Los investigadores han vinculado el estar sentado por periodos prolongados de tiempo a una serie de preocupaciones de salud que incluyen: obesidad, síndrome metabólico y aumento en el riesgo de muerte debido a enfermedad cardiovascular y cáncer. La solución es moverse más y sentarse menos—camine mientras habla por teléfono y párese mientras lee. Meztl sugiere tomar un receso para estirarse cada 20 minutos. Tres de sus “mandamientos” para tener buena condición física son: divertirse, fijarse metas y minimizar el estar sentado.

“Programe tiempo para hacer ejercicios y tomar recesos para descansar y no los viole, como si fuera una cita médica” aconseja Schall.

Comulgar con el espíritu

August sugiere establecer un ritual de concienciación doble para acoger y apreciar la vida. Comience cada mañana demostrando gratitud de estar vivo y termínela en perdón y agradecimiento. “Cuando usted cultiva la gratitud, nota más cosas por las que estar agradecido”, dice August.

La Bey concurre y escribe por lo menos cinco cosas de las que ella está agradecida todos los días. Mentalmente reproduce tiempo con su mamá y aprecia los pequeños momentos y signos de esperanza, como “el brillo en los ojos de mi mamá o la forma como toma mi mano y sonríe”. Esto la pone en un marco optimista cuando se duerme. También escribe las intenciones para el día, visualizando resultados positivos. Ella podría afirmar: “Voy a tener un día lleno de gracia. Las cosas van a ir bien”.

Denholm se centra en acariciar sus gatos. Algunos cuidadores cantan mantras o practican la meditación o respiración con atención plena, mientras que otros dan una caminata, salen de compra o se sientan silenciosos en una iglesia.

Notar las bendiciones

La Bey descubrió que su viaje como cuidadora también mejoró dramáticamente su vida. “Mi mamá me enseñó tanto”, relata. “Aprendí sobre la compasión y el amor incondicional en múltiples niveles. Aprendí a vivir en gratitud, en lugar de pérdida.”

August señala: “Incluso en los tiempos difíciles, experimenté un compromiso, una conexión y un acoplamiento con mis padres”.

Para Denholm, los regalos atesorados incluyen fortalecer la comunicación con su esposo y trabajar como un equipo.

“El permitirse pedir ayuda y sacar tiempo para un respiro enriquecerá su experiencia como cuidador o cuidadora”, concluye Schall.


Deborah Shouse es autora de Love in the Land of Dementia: Finding Hope in the Caregiver’s Journey. Siga su blog en DeborahShouseWrites.wordpress.com.

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