Chispas de creatividad en adultos mayores con demencia

Participar a través del arte, la música y la danza



¿Habrá alguna manera de derrocar los límites de la enfermedad de Alzheimer? Las terapias expresivas se enfocan en qué pueden hacer las personas y sus éxitos. Los programas culturales ofrecen oportunidades creativas para aquellos con demencia y sus cuidadores.

La imaginación promueve la participación

“Mirar el arte y hacer observaciones les da a las personas que viven con demencia una oportunidad de ejercitar su imaginación y creatividad”, dice Susan Shifrin, Ph.D., directora de ARTZ Philadelphia, parte del programa Artistas para el Alzheimer fundado por John Zeisel, Ph.D., y Sean Caulfield. “No hay respuestas correctas o incorrectas. Las personas se animan al darse cuenta que todavía tienen ideas para contribuir.”

Antes de una visita a un museo, un facilitador de ARTZ trae fotos de obras de arte conocidas que evocan memorias, emociones y conversaciones en un centro de cuidado. Entonces, el facilitador organiza una visita a un museo para apreciar las obras más interesantes. Una experiencia similar a la de ARTZ, pero en el hogar, va dirigida al trasfondo o intereses de la persona mediante imágenes que cuentan una historia sobre la familia o animales que les gustan a los seres queridos.

“Use preguntas abiertas que no juzguen para discutir el arte”, sugiere Shifrin. “De lo que se trata es de escuchar la respuesta y estimular la conversación.”

Las conexiones musicales desencadenan en felicidad

Dan Cohen, de Brooklyn, Nueva York, tiene ideas sencillas pero profundas a la vez: Proporcione un iPod cargado de las canciones favoritas a las personas que tienen pérdida de memoria; esto está ayudando a las personas alrededor del país a reconectarse con ellos mismos al escuchar su lista de canciones favoritas. Él ha visto repetidamente cómo “La música transforma vidas”.

Cohen observa que: “Los residentes que anteriormente estaban ociosos se entusiasmaron al escuchar su música favorita. Tienen el poder de elegir las canciones que quieren escuchar. Se involucran según la música va desencadenando las memorias. También he visto que la experiencia hace que las personas sean más sociales”. Él recomienda usar audífonos para minimizar la distracción. Siéntense juntos, prenda el iPod y vea las sonrisas de deleite.

Los movimientos de la danza integran las almas

“La terapia del baile mejora las conexiones con el cerebro y usa movimientos para integrar el cuerpo, la mente y el espíritu”, dice Erica Hornthal, propietaria de North Shore Dance Therapy, en Chicago, una práctica de la psicoterapia que ayuda a las personas a hacer frente a los desafíos de la demencia.

Hornthal nota el cambio real luego de que las personas experimentan la terapia de movimiento. A menudo, cuando ella entra a una instalación en la que trabajan con problemas de la memoria, ella ve personas retraídas o soñolientas. Luego de que los guía hacia unos movimientos diseñados para conectar la mente y el cuerpo, los participantes, usualmente, estás despiertos, más alertas y hacen contacto visual.

“Podríamos subir los brazos y luego bajarlos para conectarnos con nosotros mismos. Podríamos abrazarnos nosotros mismos y luego al vecino”, explica Hornthal, bailarina certificada en terapia de movimiento. “Todos los movimientos tienen una meta psicológica.”

Ella sugiere que los cuidadores toquen música que sea familiar y que estimule a los seres amados a moverse como ellos quieran. El cuidador puede mover la cabeza o dedos al ritmo de la música para invitar a otros a que hagan lo mismo. “Concéntrese en lo que la persona puede hacer y celebre sus capacidades”, aconseja Hornthal.

Pintando memorias con acuarela

“Incluso después que la memoria y las funciones cognitivas están deterioradas, la capacidad de crear arte continúa”, dice Karen Clond, trabajadora social y especialista del cuidado de la demencia del Alzheimer’s Association Heart of America, capítulo de Prairie Village, en Kansas. “El programa de arte de la organización, Memories in the Making, funciona porque la amígdala, la parte del cerebro involucrada en las emociones y la memoria que procesa los sentimientos como el miedo, también procesa la belleza, la apreciación y el apego.”

Sally Jenny desarrolló el programa en 1988, el que ahora cuenta con más de 4,000 artistas participantes a la semana. Los facilitadores crean una atmósfera segura y estimulante para explorar la pintura con acuarelas, la que desbloquea las memorias, estimula los pensamientos y promueve la interacción social. El proceso también produce piezas tangibles que han creado y que pueden volver a visitar. “El artista tiene control completo sobre su trabajo”, comenta Clond. “Es una actividad libre de fracasos.”

Para las actividades en casa, ella sugiere utilizar guías que estimulen, como: proveer materiales de buena calidad; no tener expectativas; encontrar algo bueno en cada esfuerzo; pedir que titulen la obra y la firmen; llamarlos artistas y respetar el trabajo.

Contar historias mejora el bienestar

“Contar cuentos creativos a los pacientes con demencia reemplaza la presión de recordar con la libertad de imaginar”, menciona Joan Williamson, de Milwaukee, Wisconsin, coordinadora y entrenadora máster con TimeSlips. Ella ha visto que mejora la comunicación, la autoestima y la interacción social en las personas con pérdida de memoria.

Ya sea explorando el arte, la música, el movimiento o el contar cuentos, las terapias expresivas pueden enriquecer las vidas y las conexiones de las personas que tienen demencia y sus cuidadores.


Deborah Shouse es la autora del libro Love in the Land of Dementia: Finding Hope in the Caregiver’s Journey.

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