Yoga para sanación profunda

Soltar traumas, construir resiliencia



Luego de separarse de su esposo el pasado otoño, se esforzó muchísimo para cancelar sus emociones. Mujer trabajadora de 30 años con dos hijos pequeños, sintió que no podía darse el lujo de estar triste o enfurecida, incluso aunque contemplaba el divorcio. Pero algo cambió cuando comenzó a tomar clases de yoga en su pueblo al norte de Michigan. “Era mi lugar para relajarme y soltar”, dice Emily, quien pidió mantener en privado su verdadero nombre. “Iba a las clases para poderme estirar bien y llorar. Era como si mis músculos estuvieran conectados a mi corazón. Mi instructora nos advertía que ciertas posturas podían ayudar a liberar emociones, y de verdad que sí, salían lágrimas.”

Las personas que sufren cambios perturbadores—desde perder un ser querido hasta lidiar con el desempleo o luchar por mantenerse sobrio—a menudo encuentran que el yoga es una fuerza sanadora. Lola Remy, de yogaHOPE, una organización sin fines de lucro en Boston y Seattle que ayuda a mujeres a transitar por situaciones difíciles, da fe de que el yoga hace que se sientan lo suficientemente seguras en sus cuerpos como para procesar emociones difíciles.

“El objetivo no es hacer desaparecer los factores que causan estrés, es aprender resiliencia”, dice Remmy. “El daño irreparable no es necesariamente lo único que lleva a la persona a experimentar estrés. Para mí, incluso si estoy en una postura difícil—si tambaleo en la postura del árbol—veo que estoy bien.” El objetivo es enseñar a las mujeres que sus cuerpos son fuertes y aptos; darles más confianza en su capacidad de lidiar con los obstáculos fuera del ‘mat’.

Evidencia científica

La investigación sugiere que el yoga también puede ser una terapia efectiva para las personas que han sido afectadas por algunas formas de estrés traumático severo. Un estudio, publicado en

Annals of the New York Academy of Sciences, que realizó imágenes de sobrevivientes de trauma luego de recordarles el evento traumático, reveló disminución de la actividad en la corteza prefrontal, la parte del cerebro que ayuda a dar sentido a las emociones crudas y a las experiencias corporales.

Aunque hacer un cierre en la conexión entre cuerpo y mente ayuda a hacer frente a las experiencias peligrosas, también hace que la recuperación sea difícil. “Es necesario tener una corteza prefrontal de alto funcionamiento para organizar los pensamientos que surgen y saber que estamos seguros en el momento presente”, dices David Emerson, director de los servicios de yoga en el Centro de Trauma en Brookline, Massachusetts. “De lo contrario, usted está siendo agredido por la información sensorial de la memoria.”

El yoga parece reconectar el cerebro de los sobrevivientes de trauma para detener el reavivamiento del sufrimiento pasado. “No se puede decir que la corteza prefrontal funcione bien de nuevo”, observa Emerson. “Sin embargo, usted puede ser capaz de hacerlo con su cuerpo.”  

El estudio de Annals of the New York Academy of Sciences encontró que ocho pacientes mujeres que participaron en el yoga sensible al trauma vieron una disminución significativa en la frecuencia y severidad en los síntomas de su trastorno de estrés postraumático (TEPT). En un estudio llevado a cabo en el Brigham and Women’s Hospital, en Boston, coauspiciado por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, veteranos militares inscritos en un curso de yoga de 10 semanas mostraron mejoría en los síntomas del TEPT. Un trabajo presentado en la conferencia reciente de la Sociedad Internacional para Estudios del Estrés Traumático estudió 64 personas que habían experimentado abuso y abandono en la niñez; aquellos que participaron en el yoga sensible al trauma tuvieron un 33 por ciento de reducción en los síntomas del TEPT. Dos meses más tarde, más de un 50 por ciento en el grupo de yoga experimentaron mayor libertad y ya no fueron diagnosticados como padeciendo de TEPT, comparado con el 21 por ciento del grupo control.

El yoga también puede transformar vidas traumatizadas en otras formas. “Para muchas personas que han vivido traumas, el ser tocados de forma íntima puede ser un desencadenante”, señala Emerson. “El yoga puede prepararlos para volver a tener intimidad física. Otros han mencionado victorias como poder ir a comprar comida y saber exactamente qué alimentos sus cuerpos anhelan.”

Emerson observa que tales programas enfatizan el empoderamiento individual y de poder escoger. “La belleza del yoga es que la persona reclama su cuerpo como propio.”

Regando la voz

Los programas de yoga sensible a traumas antes estaban concentrados en gran parte en la costa este de los Estados Unidos. Jennifer Johnston, investigadora clínica e instructora de yoga en el Mind Body Medical Institute, en Boston, Massachusetts, considera que programas como estos enriquecen el entendimiento de nuestra cultura sobre la conexión de la salud física y mental. “En un país donde los medicamentos y la cirugía son la primera opción” dice ella, “es importante recordar que cosas como el yoga también pueden cambiar nuestra química”.  


Sarah Todd es escritora independiente radicada en Lenox, Massachusetts. Comuníquese en SarahToddInk.com.

Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags