Para estar siempre en forma

Un buen entrenador físico nos mantiene motivados



Cumplir con un programa de entrenamiento físico uno mismo puede ser un reto, ya que es fácil perder el interés en los ejercicios. Muchas personas han descubierto que la mejor forma de superar estos obstáculos y mantenerse motivados es a través de una relación duradera con un entrenador físico.
 

Aproximadamente 6.4 millones de estadounidenses contratan entrenadores físicos, según el International Health, Racquet & Sportsclub Association, y se reúnen en algunos lugares menos tradicionales como centros comunitarios y el lugar de trabajo. Cuando un cliente permanece con un entrenador personal por mucho tiempo, puede surgir una relación más sólida y el entrenador se convierte en mentor, lo que produce beneficios que van más allá de la condición física.

“Tengo personas con las que llevo trabajando más de 10 años y he llegado a conocerlas muy bien, al igual que sus cuerpos y hábitos”, expresa Kristin McGee, entrenadora en la Ciudad de Nueva York, que tiene como clientes celebridades como Steve Martin y Tina Fey. Al entender todos los aspectos de cada uno de sus clientes, puede personalizar mejor los programas para satisfacer sus necesidades.

Cuando una de sus clientes que llevaba con ella nueve años, Bebe Duke, de 58 años, enfrentó un periodo prolongado de rehabilitación después de una aparatosa caída en la cual se fracturó el hombro, McGee la ayudó dándole ánimo y llevándola poco a poco hasta lograr ponerla en forma nuevamente. Incluso logró eliminar algunos de los “monstruos” psicológicos que la atormentaban. “Trabajamos primero con la parte inferior del cuerpo, la mantuvimos fuerte y con buen ánimo mediante meditación y yoga”, indica McGee. “La terapista física sabía cómo trabajar con la articulación del hombro, pero no con el resto del cuerpo y el resto de su vida.”

Entrenar en grupo puede costar tan poco como $15 la hora. Las mujeres, en especial disfrutan de hacer ejercicio y luego socializar. “Trabajando y creciendo juntos, el entrenador y su cliente sienten que pueden beneficiarse el uno del otro y esto garantiza que se cumpla con el programa de entrenamiento”, explica Kristin McGee.


Después del accidente, Duke sentía, según ella misma explica, “mucho miedo de volver a caerme”. “Así que pasamos muchísimo tiempo haciendo ejercicios de equilibrio y para que no me sintiera nerviosa.”

McGee pudo ayudar a evitar que Duke se saliera de forma, lo que puede suceder cuando alguien está cuatro semanas sin hacer ejercicio, según la revista Medicine & Science in Sports & Exercise. Mantener una rutina regular de ejercicio también evita la depresión, según ha sido confirmado por varios estudios publicados en Annals of Behavioral Medicine. Tres años después de la lesión, Duke puede sostener la pose del perro en sus clases de yoga y pararse de cabeza.   “También he comenzado a trotar nuevamente”, añade Duke. “Ya me inscribí para participar en la mitad de un maratón.”

Richard Cotton, un entrenador personal en Indianápolis, Indiana, y director nacional de certificaciones del Colegio Americano de Medicina Deportiva, concuerda que un buen entrenador de largo plazo a menudo sirve como un capacitador físico, nutricional y hasta de vida.  “Usted no puede, metafóricamente hablando, cortarle la cabeza a alguien y solo entrenar sus cuerpos. Cuando esto sucede, usted se convierte solamente en un técnico”, indica.

Desarrollar una verdadera base para la salud requiere entender la importancia de cada ejercicio, no solo trabajar con un entrenador durante varias sesiones y luego seguir haciendo los ejercicios solo, indica Sandra Blackie, una ex fisiculturista profesional, nutricionista certificada y entrenadora física en San Diego, California. “Yo quiero educar a mis clientes.”

Cuando se entrena durante periodos prolongados, los buenos entrenadores también repasan las rutinas por lo menos cada cuatro semanas para evitar que el cuerpo se adapte, otro problema que puede evitar lograr las metas que la persona se haya fijado. “Sin entrenadores, las personas a menudo continúan haciendo los mismos ejercicios y pierden la motivación”, señala Blackie, quien también adapta los ejercicios de acuerdo a los cambios del cuerpo debido a la edad y otras condiciones.

Las relaciones de largo plazo también permiten a los entrenadores centrarse en las metas básicas individuales, indica Cotton. Por ejemplo, “Quiero perder 10 libras”, realmente puede significar “Necesito energía para jugar con mis hijos” o “Quiero sentirme más alerta en el trabajo”.

“Las metas viables evolucionan de los valores”, explica Cotton. “No se trata de ponerse en tremenda forma física durante seis meses y luego dejar de hacer ejercicio. Se trata de crear una base de por vida.”


La periodista independiente Debra Melanie escribe sobre el cuidado de la salud y la buena forma física desde Lyons, CO. Conéctese en DebraMelani.com o DMelani@msn.com.

Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags