Pisos ecoamigables

Las opciones más verdes para el suelo en que caminamos



Es difícil ignorar el particular olor químico que emana del piso al entrar a un cuarto recién alfombrado. Ese olor es la emisión gaseosa de compuestos orgánicos volátiles (COV) –químicos en el aire que, tras exponerse a ellos, pueden exacerbar síntomas de asma y causar dolores de cabeza, nausea e irritación de ojos y garganta.

A pesar de que la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos de América (EPA, por sus siglas en inglés) sostiene que una ventilación apropiada durante las primeras 48 a 72 horas reduce significativamente la exposición a COV por alfombras nuevas, existe una preocupación legítima por los efectos que las alfombras convencionales tienen en la salud, al igual que por otras consecuencias ambientales.

Afortunadamente, hay una gran cantidad de alternativas inteligentes que no afectan la salud de nuestras familias ni la del planeta. A continuación, algunas de las opciones ecoamigables más populares.

Pisos de madera dura. Las maderas que están certificadas por el Forest Stewardship Council (FSC) y disponibles en los principales minoristas representan una opción atractiva para la mayoría de los hogares. Las especies cultivadas en los Estados Unidos, como roble, arce y nogal son las mejores opciones para el medio ambiente. Sin embargo, el FSC también certifica varios bosques alrededor del planeta, entre ellos tropicales, (al menos 330 millones de acres en 81 países) y así ayudan a prevenir la deforestación dañina y a contrarrestar la tala ilegal de árboles (fsc.org).

Brad Kahn, el director de comunicaciones del FSC, indica que las personas que compren productos certificados por dicha organización tienen la seguridad de que dicho producto apoya el manejo responsable de los bosques y ayuda a proteger los mismos para las futuras generaciones.

Madera dura reusada. Las compañías que se especializan en madera reusada ofrecen maderas con mucho carácter y con credenciales ambientales impecables. Dichas maderas provienen de una gran diversidad de fuentes; desde fincas en el medio oeste de los Estados Unidos que han sido desmanteladas hasta rieles de tren abandonadas en Tailandia. Los agujeros hechos por clavos, las raspaduras, el desgaste y otras marcas distintivas hacen que la madera–y nuestros hogares–luzcan una gracia especial. Al reclamar estos valiosos materiales no solo se sacan de la corriente de desperdicios, sino que también se aumentan las opciones ecoamigables para los dueños de hogares que de otra manera no tendrían acceso a maderas tropicales de bosques primarios; como la cereza y la teca. Si no existe una fuente local, busque una compañía que esté certificada por el FCS (ej.: TerraMai.com; ElmwoodReclaimedTimber.com).

Bambú. En los pasados años, el bambú ha recibido muchos reconocimientos por ser una planta fuerte que llega rápidamente a su altura máxima. Aunque la intención era reducir la necesidad de talar árboles, su uso causó la propagación de plantaciones de bambú en India, China y Birmania; lo cual ocasionó el efecto no deseado de remplazar desenfrenadamente los bosques primarios y biodiversos por monocultivos, usualmente de bambú que no está certificado por el FSC.

Busque bambú que esté certificado por el FSC; el Sr. Kahn explica que si no está certificado, “los consumidores no tienen manera de saber cuál bambú fue cultivado o cuál fue cosechado”. “Peor aún”, añade, “algo que tiene que considerar todo dueño de un hogar que desee proteger el medio ambiente son los pegamentos y químicos que se utilizan para fijar el piso de bambú”.

Corcho. El corcho es duradero, cálido, absorbe sonidos y es ecoamigable. El piso de corcho tiene unas características particulares; su naturaleza celular hace que sea un buen amortiguador (una característica especialmente beneficiosa para los enfermizos) y que mantenga su integridad física con el pasar del tiempo. Tenga en mente que debe lidiar con derrames de líquidos inmediatamente, ya que podrían dañar el material.

El corcho es un derivado de la corteza del Quercus suber, o el Alcornoque mediterráneo, un árbol que crece en la región del Mediterráneo. La corteza se cosecha a mano una vez cada nueve años en bosques que a su vez son administrados con sumo cuidado. La extracción de la corteza no le causa daño al árbol. Para asegurarse de que el corcho de su piso no tenga químicos busque compañías que vendan corcho natural y sin teñir.

Alfombras de lana. La lana lo tiene todo–es suave, cálida, duradera, está disponible en una gran variedad y es sustentable. Al ser esquilada de las ovejas, la materia prima es de las más renovables. Sin embargo, los dueños de hogares también necesitan conocer la composición del material de soporte.

Además de ser un ejemplo de una empresa verde, Nature’s Carpet (NaturesCarpet.com) utiliza un sistema de clasificación para categorizar sus alfombras de lana. Según Brooke Davis, una portavoz de Nature’s Carpets, las alfombras más ecoamigables o “verde oscuras” contienen fibras de soporte de yute natural y son fijadas con látex de caucho natural. “El resultado es una cubierta de piso con una toxicidad extremadamente baja”, dice Davis. La portavoz también confirma que la mayoría de las alfombras de lana duran 30 años o más y que son biodegradables.

Alfombras naturales. Al igual que el yute (el mismo material que se usa en la arpillera, lo cual la hace una de las alfombras naturales más suaves), las alfombras a base de plantas son idóneas para pasillos, entradas y otras áreas de mucho uso en el hogar. La fibra de sisal, la cual está hecha de la planta de agave, es el mismo material que se utiliza para hacer hilo; las hierbas marinas ofrecen un tejido grueso de apariencia playera; y, usualmente, los felpudos de fibras naturales, las alfombras para las entradas del hogar, están compuestos por bonote, la fibra extraída de la corteza del coco. Todas ellas son alfombras de área idóneas y pueden lucir bordes coloridos y decorativos que acentúan su apariencia natural.


Brita Belli es la editora de E – The Environmental Magazine y la autora de The Autism Puzzle: Connecting the Dots Between Environmental Toxins and Rising Autism Rates. Su blog se puede encontrar en AutismAndToxins.com.

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