Medicina funcional

El enfoque de “conjunto de herramientas”



Primero se le llamó medicina “alternativa”, luego “holística” o “complementaria” y más tarde,  “integral”, ahora, la evolución más reciente es  “medicina funcional”, la cual está diseñada para detectar las causas subyacentes de las enfermedades a fin de poder brindar un tratamiento efectivo.
 

“La medicina convencional es igual a un carpintero que solo tiene un martillo para trabajar, mientras que la medicina funcional usa todas las herramientas”, señala el Dr. Jacob Teitelbaum, de Kona, Hawaii, autor del libro From Fatigued to Fantastic y Director Médico Nacional de los Centros de Fibromialgia y Fatiga.

La medicina convencional atiende los síntomas en lugar de la enfermedad, explica la autora del libro 8 Weeks to Vibrant Health: A Take Charge Plan for Women, la Dra. Hyla Cass, de Los Ángeles. “Tiende a tratar los síntomas con más y más medicamentos que causan otra serie de efectos secundarios que también hay que tratar y lo que puede resultar en deterioro de la salud, en lugar de aumento de la vitalidad.”  

“La medicina funcional, en lugar de sencillamente ‘perseguir los síntomas’ y pasar por alto las causas, busca y atiende los factores ambientales, las deficiencias nutricionales, las tendencias genéticas, las disfunciones bioquímicas y los factores emocionales y sociales de estrés que juntos pueden causar el desarrollo de los síntomas”, añade el Dr. Adiel Tel-Oren. Él dirige las Eco-Health Clinics a nivel internacional (la sede en los Estados Unidos es en Minneapolis, Minnesota) y funge como presidente emérito y profesor de nutrición y medicina funcional en la Universidad de Medicina Natural de California.

En cada caso, se requiere cierto grado de investigación para llegar a la raíz de los problemas y las soluciones pueden ser bien diversas. “Por ejemplo, la depresión, el insomnio y la obesidad no son enfermedades, son síntomas”, explica Cass. “Si podemos descubrir la causa subyacente de estos síntomas, podemos atender el problema de forma permanente”.  

Un enfoque alopático, por otro lado, recomendaría regularmente una píldora para reducir la temperatura en una fiebre alta, una píldora sintética para mejorar el ánimo en los pacientes que sufren de depresión o medicamentos farmacológicos antiinflamatorios para reacciones autoinmunitarias simples.

Tel-Oren es uno de los que relaciona un gran número de enfermedades al estrés: “Varias condiciones como fibromialgia, síndrome del intestino irritable, enfermedad cardiaca, diabetes, trastornos del estado de ánimo o trastornos cognoscitivos, diversos trastornos del sistema autoinmunitario, síndrome premenstrual, problemas de la articulación temporomandibular, dolor crónico pélvico, cistitis intersticial, dolor crónico de la espalda baja, sensibilidad a químicos y alimentos, alergias, asma y cáncer parecen compartir rutas similares de desarrollo. El  denominador común de estos trastornos parece ser el estrés crónico”.  

El Dr. Mark Hyman, director del Instituto de Medicina Funcional, en Lenox, Massachusetts, elabora: “La medicina funcional busca crear un equilibrio en el cuerpo mediante el estudio de las siete claves para lograr el bienestar: nutrición, hormonas, inflamación, digestión, desintoxicación, energía y una mente en calma. Trabajamos con todo el sistema, ayudamos a las personas a identificar patrones y hacemos que el cuerpo recupere su equilibrio”.

Hyman es un ferviente defensor de la nutrición como base para restablecer el equilibrio del cuerpo. “Los alimentos son el medicamento más poderoso que tenemos, más poderoso que cualquier medicamento, más poderoso que cualquier cosa que pueda encontrar en un frasco de píldoras”, indica.   

Teitelbaum señala: “La medicina convencional está basada fundamentalmente en el aspecto económico, así que a menudo los médicos se ven influenciados por los mensajes de mercadeo disfrazados de ciencia de las compañías farmacéuticas que fomentan tratamientos costosos, independientemente de su toxicidad”. En marcado contraste, “La medicina funcional busca el tratamiento menos costoso apoyado por la evidencia médica”. 

Un buen ejemplo de la medicina convencional

La fibromialgia, por ejemplo, abarca un conjunto de síntomas que por lo general comienzan con dolor generalizado del cuerpo, con puntos específicos de dolor. Otros síntomas comunes pueden incluir, fatiga extrema, dolor en la cara, síndrome del intestino irritable, pérdida de memoria y lagunas mentales, depresión, adormecimiento y hormigueo, palpitaciones, insomnio y dolores de cabeza, incluidas migrañas.

“Hasta hace solo unos pocos años, la medicina convencional decidió que usted estaba loco si se quejaba de alguno de estos síntomas”, indica Teitelbaum. “Luego surgieron algunos medicamentos costosos, promovidos por $210 millones al año en anuncios; por lo que ahora, se indica a los pacientes que tomen medicamentos con muchos efectos secundarios”.   

Estos son los medicamentos recetados más comúnmente para los síntomas específicos de la fibromialgia, como insomnio, depresión, dolor e inflamación de los nervios. Según Teitelbaum, la gran mayoría de las personas que reciben tratamiento con estos medicamentos continúan experimentando los mismos síntomas por más de cinco años; solo el 25 a 35 por ciento informaron alguna mejoría.

Es difícil determinar cuántos estadounidenses sufren de fibromialgia porque a muchas personas no se la diagnostican (el tiempo promedio desde el inicio de los síntomas hasta el diagnóstico es de cinco años). Cure4Fibromyalgia.com calcula que 5 millones de estadounidenses, o aproximadamente el 2 por ciento de la población, sufren de esta enfermedad.

Alternativa a la medicina funcional

“Los médicos que practican la medicina funcional reconocen que la fibromialgia representa una crisis de energía en el cuerpo y usan tratamientos simples, adecuados y efectivos sin ningún efecto secundario”, explica Teitelbaum. “La mayoría de las veces uso el protocolo SHINE, el cual desarrollé a base de 30 años de tratar pacientes con fatiga crónica y fibromialgia, con una tasa de éxito de 90 por ciento.”

Su enfoque es solo un ejemplo de la forma en la que la medicina funcional puede tratar una enfermedad difícil de diagnosticar y tratar. Cass usa la medicina funcional de forma muy efectiva contra la depresión, adicción y una gran cantidad de problemas de salud de la mujer. Hyman se especializa en el manejo de la diabetes y la obesidad con las herramientas de la medicina funcional.

“Si otros medicamentos funcionaran tan bien como los tratamientos usados en la medicina funcional, los usaría, pero no es así”, concluye Hyman. “Mi juramento de Hipócrates dice que tengo que ayudar a aliviar el sufrimiento. Puedo hacerlo con las herramientas que la medicina funcional me brinda.”


Kathleen Barnes es una defensora de la salud natural, autora y editora. Eight Weeks to Vibrant Health: A Take Charge Plan for Women se encuentra entre uno de sus muchos libros. Visite KathleenBarnes.com.

Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags