Explorando nuestro lado creativo

Involucrarnos en el arte comunitario trae recompensas inesperadas



Tres años atrás, Janine Joslin, una inteligente ejecutiva de negocios, puso su mente en convertirse en una Dazzler, y hoy día es una orgullosa integrante del capítulo comunitario de ‘tap dancing’ en Leawood, Kansas. “Me encanta bailar y actuar, y siempre he sentido que eso me faltaba en la vida”, dice ella. Luego de una sugerencia de una amiga, Joslin se presentó a su primera práctica lista para empezar, con las medias y los zapatos adecuados.

Los Dazzlers potenciales deben demostrar que han aprendido las rutinas antes de ser seleccionados para actuar frente al público. Por suerte, dice Joslin, “Yo aprendo rápido”, y muy pronto ocupó su lugar en este grupo de mujeres de 50 años o más que les gusta ir a Búfalo a facilidades de retirados, salones parroquiales y eventos especiales.

El aprender rápidamente las rutinas estilo Broadway como Steppin’ Out y Millie es más un reto mental que un ejercicio aeróbico, comenta Joslin. “Lo más importante es ejercitar el cerebro.”

“El presentar nuestro trabajo a grupos que lo aprecian es una sensación maravillosa”, observa ella, “y hace que valgan la pena las prácticas dos veces en semana”.  El solo estar rodeada de mujeres que inspiran, ha ayudado a Joslin a ver la vejez de otra manera. Ella está ahora aplicando sus destrezas de comerciante para crear la primera página en Internet para el grupo.

La experiencia de Joslin prueba lo que muchos bailarines, artistas, escritores y músicos saben: la participación activa en un grupo y la práctica de las artes es beneficioso a muchos niveles.

Tendencia nacional

En un estudio reciente comisionado por la Fundación Wallace Foundation, Gifts of the Muse: Reframing the Debate About the Benefits of the Arts, los investigadores encontraron que: “Las personas involucradas en el arte en un ambiente de grupo desarrollan un sentido de comunidad en la medida que intercambian favores (como reunirse para memorizar las líneas o préstamo de materiales de pintura); se identifican con un grupo teatral, con un conjunto de música o coral; y desarrollan un sentido de confianza y expectativas de reciprocidad”.

“Dar vueltas, moverse, girar, los vestidos moviéndose, el ritmo de la música, contacto visual con la pareja, entonces otro, luego otro y el violín da la vuelta en la esquina, la frase se repite, el baile se repite. Usted sonríe. El cuerpo sonríe.”
~ Doug Plummer, fotógrafo y bailarín de contradanza, Seattle, Washington


También señaló: “A través de las artes de tradiciones étnicas—como danzas indias clásicas, tambores de metal jamaiquinos o cerámicas raku japonesas—los participantes desarrollan y mantienen su herencia cultural y comunican su identidad cultural a extraños”.

Experiencias que abren puerta

La mayoría de las disciplinas del arte se pueden experimentar a cualquier edad. No se requiere adiestramiento o habilidad previa, solo un espíritu curioso y la voluntad de participar y aprender.  Las divertidas opciones van desde una fiesta de la pintura en la que los participantes montan su caballete y pintan un lienzo en Uncork’d Art, en Washington, D.C., (UncorkdArt.com), hasta tambores africanos en DrumRise, en Decatur, Georgia (DrumRise.net). “Una clase de tocar tambores es una manera maravillosa de reducir el estrés, divertirse, relajarse y cargarse de energía, todo a la misma vez; también se ha demostrado que afecta positivamente el sistema inmunitario”, afirman las cofundadoras de DrumRise, Amy Jackson y Colleen Caffre.

Tales actividades nos permiten incursionar y explorar en medio del poder de un grupo y maximizar la alegría de los esfuerzos artísticos, que muchos prefieren al costo de las lecciones individuales.

Una de las artes más accesibles de arte tipo comunitario es la música coral ya que no requiere ningún equipo especial. El cantar en grupo también puede convertirse en una tradición que une a las personas de todas las edades y estilos de vida en una actividad de hermandad y celebración.

Desde 1882, cantar el Mesías de Handel se ha convertido en un importante acontecimiento anual para una comunidad agrícola sueca en la región sur central de Kansas. Por tres meses antes del Domingo de Ramos, 200 agricultores, amas de casa, estudiantes universitarios y dueños de negocios del área de Lindsborg se unen dos veces a la semana para practicar la pieza de tres horas (Bethanylb.edu/Oratorio_History.html).

Becky Anderson, propietaria del Swedish Country Inn en Lindscorg, quien ha cantado por 41 años, apunta a un momento emocionante durante cada presentación: “Es el momento de euforia cuando la audiencia salta y grita ‘Bravo, Bravo.’ Caramba, eso sí es diversión”.

Los naturales de Chicago mantienen una tradición navideña similar. Por 35 años, los conciertos gratuitos del Mesías han provisto un momento inspirador apoyado por la comunidad (imfChicago.org). Miles de miembros de la audiencia prestan sus voces para llevar a cabo emocionantes representaciones de esta obra maestra, los que son dirigidos por un director y comparten con solistas de clase mundial, y a la vez respaldados por una orquesta de músicos profesionales y aficionados, todos voluntarios.

El contar historias es otro arte de ejecución comunitaria que no requiere equipo especial. The National Storytelling Network (StoryNet.org) patrocina el arte de contar historias a través de una conferencia nacional y en los gremios locales de narración. El Gremio del Valle de Lehigh, en Pennsylvania, por ejemplo, se reúne una vez al mes en un café local (lvstorytellers.org). Los miembros incluyen cuentacuentos profesionales y aficionados, poetas, actores y recién llegados que quieren práctica, o solo escuchar este arte antiguo.

También se han forjado comunidades fuertes y de identidad cultural en otros escenarios. El Community Actors Theatre, en San Diego, Oak Park, California, presenta muchos trabajos escritos por dramaturgos locales que exploran el tema de la cultura negra (CommunityActorsTheatre.com).

Para Calvin Manson, un poeta local y dramaturgo que enseña clases de actuación, la experiencia sin fines de lucro cae como anillo al dedo. “Tienen el talento crudo que puede ser desarrollado en algo maravilloso. Las personas no solo aprenden a ser actores y dramaturgos. Aprenden a trabajar juntos, a comprometerse con una lucha común. Cuando salen, saben cómo trabajar con las personas, ser un equipo de trabajo.”

A veces un cambio en la vida puede abrir una puerta hacia una salida creativa. Como fotógrafo en sus treinta, Doug Plummer dice que se inició en la escena de los bailarines folklóricos de Seattle a mediados de los años 1980, “Se convirtió en mi vida social principal”.  Derivado de una danza popular de Nueva Inglaterra, la contradanza funciona con dos líneas de bailarines que se paran uno frente al otro y se mueven al ritmo de la música del violín.

“Desde 2003, cualquier momento en que estoy en Nueva Inglaterra, trato de quedarme un lunes y ver la danza Nelson [New Hampshire]”, dice Plummer. La compara con la participación del movimiento de ‘slow-food’ y movimientos locales similares. Afirma: “Me siento como entrando en ánimo de ‘slow-dancing’”.

“Todo niño es un artista. El problema es cómo hacer que se mantenga siendo un artista una vez crece.”
~ Pablo Picasso, pintor, escultor, grabador, ceramista  y diseñador de escenarios del siglo XX


En las reuniones semanales de Nelson, “Los bailarines entrarán por separado, en pareja, en familia (siempre hay niños en el baile)”, relata. “Alguien pone el estuche del violín para recolectar los $2 de la admisión. Los voluntarios despliegan las ricuras horneadas. Harvey aparece con su violín, se sienta en el escenario. Bob se sienta al piano”. “Ahora pónganse en línea para una contradanza”, grita Don, con un acento Yankee. El primer baile es Moneymusk. Entonces todos se unen a bailar.  

Una audición para el rol de una vida

El próximo nivel de participación voluntaria en las artes requiere una audición y un gran compromiso. Al mismo tiempo, estas actividades ofrecen excelentes oportunidades para expandir las destrezas artísticas y unirse a algo más grande que uno mismo.

Desde 1873, el Festival de Mayo en Cincinnati, Ohio, ha servido como un brillante ejemplo de talento comunitario (MayFestival.com). Las audiciones para el coro se llevan a cabo en enero, las prácticas comienzan en septiembre y rutinariamente los conciertos se venden para mayo.

Nancy Malitz, crítica de música, comenta: “Es ese momento tan especial del año cuando todo el mundo cambia. Cuando cientos de cantantes aficionados aceleran su ritmo al dedicarse cada noche a ensayar y cada día a pensar en los conciertos por venir…  cuando el público luce sus mejores galas y dan su más fuerte aplauso”.

Lawrence Coleman, miembro del coro por 15 años, ha encontrado que cantar y crear una red de amistades con otros vocalistas del Festival de Mayo ha dado frutos de una manera sorprendente.  “He grabado y he tenido otros compromisos y oportunidades para cantar, todo por estar conectado con el coro y las personas en él”, comenta. Coleman también canta con el grupo de góspel Fo Mo Brothers, actuando en las iglesias del área y en la Midwest Regional Black Family Reunion.

Coleman afirma que: “Tengo amigos en el coro que vienen de todas las procedencias. Nos unimos con un solo propósito, hacer buena música. Las personas con diferentes trasfondos y escuelas de pensamiento pueden hacer más que coexistir. Se me confirmó que podemos aprender a celebrar nuestras diferencias cuando tenemos una meta en común”.

Incluso aquellos que no se sienten muy artísticos, pueden encontrarse aventurándose en el arte de una forma inesperadamente gratificante. En Palo Alto, California, en el Bay Area English Regency Society es común encontrar nuevos bailarines de valses  y “longways” (baers.org). Alan Winston, un administrador de sistemas de computadoras y bailarín veterano, observa que estos bailes tienen un patrón parecido a las matemáticas y ciencias exactas. “Es un gran lugar para las personas que viven imbuidos en sus pensamientos para salir y socializar”, dice él.

“Cuando no estoy participando en alguna obra, las cosas no me marchan bien. Esta es mi justificación. Es mi oportunidad de ser simplemente yo.”
~ Eva Jones, madre adoptiva y actriz de teatro en Oak Park, California


Apropiadamente, todos los bailes coreografiados son de la era de Jane Austen. Dependiendo en el tema del baile—como el sofisticado Ciprian Ball o el alegre Returno of the Regiments Ball—el ambiente puede ser elegante o ruidoso, explica Winston. Los bailes se enseñan previamente con música como George Washington’s Favourite Cotillion, una melodía de 1808 realizada por músicos que tocan el clarinete, el piano y utilizan la grabadora. Muchos se visten con trajes de la época, mientras que otros usan jeans. Winston, por lo general, viste un chaleco con color vino con cola que encontró en eBay.

Los pintores Plein air abandonan los interiores para llevar sus pinturas, caballetes y lienzos a los exteriores. Con regularidad los Plein-Air Painters of America pintan en grupo al aire fresco y luego hacen una exhibición; los talleres anuales les ayudan a enseñar técnicas (p-a-p-a.com). En el evento reciente del Florida’s Forgotten CoastLine, en la Florida, denominado como la cumbre del Plen Air, se pudieron apreciar artistas experimentados junto a aficionados con muchos deseos de aprender (PleinAirfl.com).

Ya sea un tesoro recién descubierto o de tiempo, las personas que se involucran en una actividad artística grupal forjan fuertes lazos sociales, mantienen vivas las tradiciones de las artes étnicas, aprenden nuevas maneras y experimentan un crecimiento personal alegre.

 … Todo mientras se crea algo maravilloso.


Judith Fertig contribuye con regularidad a Natural Awakenings. Autora galardonada por su libro de cocina en AlfrescoFoodAndLifestyle.blogspot.com.

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