Gluten: confíe en sus instintos

Los científicos confirman una extendida sensibilidad



Al caminar por los pasillos de los productos libres de gluten en las tiendas de comestibles o de alimentos naturales, muchas personas podrían preguntarse: “¿Esto es una moda? “¿Quién tiene problemas con el gluten?”

Como resultado, muchas más personas tienen sensibilidad al gluten que lo que pensaban anteriormente los científicos, los médicos y los investigadores. Un estudio llevado a cabo por el Centro de Investigación sobre la Enfermedad Celíaca de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland estima que un 6 por ciento de la población de los Estados Unidos, o 18 millones de personas, tienen alguna sensibilidad al gluten, una proteína que se encuentra en el trigo (incluidos el kamut y la espelta), la cebada, el centeno, las maltas y el triticale.

La investigación publicada este año en Internet por BMC Medicine y CeliacCenter.org proporciona la primera evidencia científica de lo que mucha gente alérgica ya sabe: si bien la sensibilidad al gluten presenta menos efectos negativos serios a la salud que la celiaquía, o enfermedad celíaca, su gran cantidad de síntomas puede ser problemático. Un estudio anterior publicado en Alimentary Pharmacology & Therapeutics concluyó que para manejar tanto las alergias a trigo como la enfermedad celíaca, el único tratamiento efectivo es evitar en la dieta granos que contengan gluten.

Ejemplo de ello

Carol Mahaffey, abogada en asuntos tributarios en Columbus, Ohio, estaba experimentando, para el verano de 2009, dolores intermitentes en las articulaciones y lo que ella llama “viviendo en una niebla”. Debido a que ella había leído que algunas veces los dolores en las articulaciones pueden ser causados por la sensibilidad al gluten, decidió eliminarlo de su dieta.

Aunque su nuevo régimen no ayudó para aliviar el dolor en las articulaciones—más ella fue diagnosticada con artritis reumatoidea—encontró que se veía mejor y sentía una mejoría general luego de cuatro a cinco semanas. “Estaba perdiendo peso, mi sistema digestivo estaba mejor y encontré que me podía concentrar con más facilidad. Alguien en mi trabajo también mencionó que ya no sonaba como si estuviera resfriada”, cuenta ella. Aunque los análisis de sangre de Mahaffey fueron negativos para la enfermedad celíaca, ella tenía todos los síntomas de que es sensible al gluten.

“Imagine grados de ingesta de gluten a lo largo de un espectro”, dice el Dr. Alessio Fasano, profesor de pediatría, medicina y fisiología, y director del Center for Celiac Research. “Por una parte, están las personas con celiaquía, que no pueden tolerar ni una pizca de gluten en sus dietas. Por el otro, están los que tienen suerte de comer pizza, cerveza, pasta y galletas—sin efecto adverso alguno. En el medio, hay un área oscura de personas con reacciones al gluten, incluida la sensibilidad”, dice Fasano, quien está a cargo del nuevo estudio. “Aquí es donde estamos tratando de encontrar las contestaciones sobre cómo diagnosticar mejor y tratar este grupo recién identificado”.

Hasta que no haya más respuestas definitivas, aquellos que sospechen que puedan tener problemas con el gluten pueden tratar una dieta libre de gluten por un periodo de tiempo, como Mahaffey. “Me he convertido en una lectora de etiquetas”, menciona ella, “porque incluso cosas como la salsa embotellada de soya puede contener gluten”. Ella compra productos horneados sin gluten en una panadería local, goza de una copa de vino con bocadillos sin gluten, al igual que prepara su propia pizza y se ha convertido en una fanática del risotto.

Para las personas que pasan por algo similar, los beneficios de sentirse bien con una dieta sin gluten pueden ser compensar más por alguno de los inconvenientes. “Usted hace que funcione”, dice Mahaffey. En una reunión reciente con amigos de la universidad en un chalet en Gatlinburg, Tennessee, Mahaffey trajo sus propias meriendas y alimentos para el desayuno, hizo preguntas sobre el menú cuando salieron a cenar y terminó pasándola bien, sin gluten.

 
Claire O’Neil es escritora independiente radicada en Kansas City, MO.

 

Cómo comprar alimentos sin gluten

Junto con la elección de alimentos que no contienen gluten, también resulta una buena idea buscar alimentos orgánicos o mínimamente procesados y naturales—por ejemplo, el sirope de sorgo es un buen endulzante—siempre que sea posible.

Suministros para hornear. Endulzantes naturales como la miel producida localmente, sal y pimienta, hierbas y especias, tapioca, bicarbonato de soda, polvo de hornear, harina de maíz, harinas sin gluten, chocolate para hornear y polvo de cacao seco.

Bebidas. Café y té (siempre coteje para asegurarse que las que vienen con sabor no tiene gluten), refrescos y jugo de fruta.

Alimentos para el desayuno. Cereales de arroz y maíz que se cocinen o puedan comerse de la caja, cereales y waffles libres de gluten.

Condimentos. Vinagres (excepto el vinagre de malta), mostaza, ketchup, rábano picante, mermeladas y jaleas, miel, sirope de arce, pepinillos picados agridulces, encurtidos y aceitunas.

Grasas y aceites. Aceite vegetal, canola y de oliva, mayonesa y aderezos de ensalada (cotejar la etiqueta).

Alimentos empacados, enlatados y en frascos. Natural o puro, frutas y vegetales enlatados, puré de manzana, salsa de arándanos, granos enlatados y lentejas, pescado enlatado (ejemplo, atún, salmón y sardinas), sopas orgánicas empacadas, tortillas de maíz y pasta sin gluten y salsa para espaguetis.

Alimentos congelados. Naturales, frutas y vegetales congelados, waffles libres de gluten y helados o sorbetes (cotejar las etiquetas para los ingredientes añadidos).

Granos, semillas y almidones. Quinoa, arroz, trigo sarraceno, garbanzos, linaza, semillas de girasol y almidón de papa.

Carne y pescado. Toda carne y ave fresca, pescado y mariscos; coteje las etiquetas para información sobre aditivos en ítems pre empacados o pre envueltos.

Nueces y habichuelas. Habichuelas y guisantes secos, nueces solas; mantequilla de nueces como de maní, almendra y castaña de cajú (cashews).

Productos alimenticios. Todos los vegetales y frutas frescos, hierbas y especias.

Alimentos refrigerados. Yogurt, leche, crema, crema para batir, crema agria, mantequilla, margarina vegana, requesón, queso crema, quesos añejados, huevos, tofú, pudín de arroz, tapioca y jugos 100 por ciento de fruta.

Meriendas o snacks. Galletas de arroz, tostadas de soya, popcorn, bolitas de queso, papitas fritas, chips de maíz, chocolate y frutas secas.


Fuente: Adaptado de la lista de About.com por Jane Anderson, escritora de temas médicos especializados en asuntos relacionados con la intolerancia al gluten.

Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags