Sé sincero contigo mismo

Es el secreto del sentido de pertenencia



Contrario a lo que mayoría de nosotros pensamos, pertenencia no es encajar. De hecho, encajar es la mayor barrera de la pertenencia. He descubierto, durante más de una década de investigación, que encajar es evaluar las situaciones y los grupos de personas, luego torcerse usted mismo como un ‘pretzel’ con el fin de conseguir que le permitan pasar un rato con ellos. Pertenencia es algo completamente distinto—es hacer acto de presencia y dejar que lo vean y lo conozcan como realmente es—su amor por los calabacines pintados, intenso miedo de hablar en público y todo lo demás.

Muchos de nosotros sufrimos esta división entre qué somos y qué presentamos al mundo, de manera que seamos aceptados. (Te lo digo: ¡Soy una experta en encajar!) Pero no nos estamos dejando conocer y esta forma de vida incongruente nos drena el alma.

En mi investigación he entrevistado a muchas personas que nunca han encajado, que son lo que se podría llamar “diferentes”: científicos, artistas, pensadores. Si busca profundamente en su trabajo y en quiénes son, hay una tremenda cantidad de autoaceptación. Algunos de ellos tienen que pelear para esto, como el resto de nosotros, pero la mayoría son como este neurólogo que conocí que, en esencia, me dijo: “A mis padres no les importaba que no estuviera en el equipo de futbol ni que fuera torpe e interesado en la tecnología. Estaba en un grupo de chicos en la escuela que traducían libros al lenguaje de Klingon y mis padres decían, ‘¡Impresionante!’ ¡Me llevaron a la convención de Star Trek!”

Él consiguió el sentido de pertenencia del sentido de pertenencia de sus padres; e incluso, si no conseguimos esto de nuestras mamás o papás, tenemos que crearlo nosotros mismos como adultos—o siempre nos sentiremos como si estuviéramos parados afuera de la gran fiesta humana.

La verdad es: La pertenencia comienza con la autoaceptación. De hecho, el nivel de pertenencia nunca puede ser más grande que nivel de autoaceptación, porque creer que eres suficiente es lo que te da el valor de ser auténtico, vulnerable e imperfecto. Cuando no tenemos esto, cambiamos de forma y nos convertimos en camaleones; forzamos la dignidad que ya poseemos.


Brené Brown, Ph.D., quien tiene una maestría en trabajo social y es profesora investigadora en la Escuela Graduada de Trabajo Social de la Universidad de Houston, ha pasado 13 años estudiando la vulnerabilidad, el valor, la dignidad y la vergüenza. Este ensayo fue tomado de su libro, The Gifts of Imperfection, usado con permiso.

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