Paisajes urbanos sostenibles

Las zonas urbanas de los Estados Unidos se están convirtiendo en zonas verdes



Hoy días, palabras como sostenible y construcciones verdes dominan las conversaciones sobre cómo superar los efectos poco saludables del cambio climático, los eventos atmosféricos extremos locales y la contaminación generalizada. Ahora, una gran cantidad de investigación ha dejado al descubierto un inesperado lado positivo de vivir de forma más verde; y es que no solo hace que estemos más saludables, sino también más felices.   

Todo está ayudando a difundir la idea de “vecindarios verdes” a lo largo de los Estados Unidos, desde metrópolis pioneras como Nueva York, San Francisco y Portland, Oregón, hasta centros urbanos como Cincinnati, Detroit y Oakland, California.

Reconsiderando el redesarrollo

Una ciudad sostenible, o ecológica, por lo general, funciona con energía limpia y renovable, lo que reduce la contaminación y otras huellas ecológicas. Junto con la construcción de ciudades completas ecológicas, los desarrolladores también están tratando de reemplazar el pasado industrial nocivo y convertir problemas como centros urbanos despoblados en nuevas oportunidades.

“Estamos repensando seriamente el desarrollo urbano”, indica Rob Bennett, Oficial Ejecutivo Principal y fundador de EcoDistricts (EcoDistricts.org), una organización sin fines de lucro en Portland que se especializa en el desarrollo de protocolos para establecer vecindarios modernos y sustentables en la ciudad. El grupo recientemente ha ampliado la ayuda a otras siete ciudades, entre otras, Boston, Denver y Los Ángeles, y ha aplicado innovaciones que van desde mejoras de zonas urbanas hasta infraestructuras de desagües pluviales.    

“Los fracasos de los antiguos modelos urbanos y suburbanos y su deterioro son evidentes”, indicó Bennett. “Ahora estamos aprendiendo a hacerlo bien y a crear distritos ambientalmente sustentables centrados en las personas.”  

Vivienda saludable

El concepto de casa está cambiando radicalmente e incluye desde pueblos de “casas pequeñas” (que, por lo general, no sobrepasan los 350 pies cuadrados), hasta complejos de vivienda urbana para personas de bajos ingresos. Lo importante es que las personas interesadas en casas más pequeñas y autosuficientes representan un segmento creciente, cada vez más influyente del mercado de viviendas de hoy día, según expertos como Sarah Susanka, autora de The Not So Big House. Las tendencias en Google informan que las búsquedas en la Internet sobre “casas diminutas” se han disparado recientemente. La libertad económica es un factor que motiva a muchos a reducir radicalmente el espacio en que viven, según el Bloomberg news (Tinyurl.com/TinyHouseDemand).

Las ciudades de toda la nación han revisado sus códigos de construcción. Cincinnati, por ejemplo, ha tomado la delantera en el redesarrollo ecológico con énfasis en restaurar en lugar de demoler edificios existentes. Los líderes del sector privado están haciendo lo mismo; una transición a edificios como ecosistemas sustentables ha cobrado auge a través de programas de certificación, como el de Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental (LEED, por sus siglas en inglés) y el movimiento “edificios vivientes”, impulsado por el  Seattle’s Cascadia Green Building Council, que se ha convertido en un movimiento internacional.

Vecindarios amigables

El caminar se ha puesto de moda en estos días, así como los carriles exclusivos para bicicletas, los sitios para que los residentes locales vayan de compras y a cenar y las ampliaciones de destinos públicos, lo que propicia que los residentes conozcan a sus vecinos. Este “nuevo urbanismo” es evidente en lugares como la comunidad emergente Mesa del Sol, en Albuquerque, y la ciudad solar Babcock Ranch.  

Aunque los sectores públicos y privados están participando, los residentes son el catalítico de gran parte de la metamorfosis actual. Independientemente de que sea un movimiento de jardinería tipo “guerrilla” –voluntarios convierten lotes baldíos y edificios abandonados en oasis verdes– los servicios de trueques o de compartir niñeras están ayudando a que movimientos como ‘personas ayudando a otras personas’ tomen impulso.

Los residentes de Nueva York que salen en una caminata de expedición urbana clasificaron la experiencia como mejor y más interesante cuando incluyó un jardín urbano.
~ Charles Montgomery, Happy City


La Escuela Pública, un intercambio de educación para adultos que comenzó en Los Ángeles en el 2007, se ha extendido a decenas de ciudades en todo el mundo. El Seattle Free School, el Free University de la Ciudad de Nueva York City y el Washington, D.C.’s Knowledge Commons han llevado el movimiento de hágalo usted mismo hasta el campo de la educación para adultos. Este último ofrece más de 180 cursos al año, la mayoría de las clases gratis son ofrecidas por y para residentes locales y abarcan temas que van desde reforestación urbana y cocina vegana hasta cómo funciona el sistema de justicia criminal.

Transportación mejorada

Con las carreteras en los Estados Unidos cada vez más congestionadas con vehículos que emiten contaminación, los planificadores urbanos en las ciudades más grandes de los EE.UU. están supervisando la expansión de los trenes subterráneos y sistemas de trenes ligeros, modernizando los sistemas de tranvías e, incluso, los servicios de transbordadores y taxis acuáticos en algunos lugares. Mientras tanto, los vehículos eléctricos recibieron el apoyo de cuatro estados de Nueva Inglaterra, además de Maryland, Nueva York y Oregón, que se han unido a California para construir redes de estaciones para cargar las baterías de los vehículos eléctricos. Este movimiento está financiando automóviles gubernamentales de emisiones bajas o sin emisiones y aclaran las opciones verdes para los consumidores. Si todo sale según planificado, los siete estados calculan que podrían haber 3.3 millones de automóviles eléctricos para el 2025.

La transportación en masa, las bicicletas y el caminar, a menudo, son formas rápidas y económicas de moverse en centros urbanos densamente poblados. El compartir los viajes en automóvil y los servicios de taxi en línea se ha vuelto cada vez más popular entre la juventud urbana que no tiene automóviles. El programa de compartir bicicletas Hubway en Boston atiende el problema de los costos con una membresía anual de $5 para residentes de bajos ingresos.  

Un denominador común del nuevo urbanismo es una amplificación de lo que es considerado el bienestar público. Mediante asociaciones entre los sectores públicos y privados y grupos comunitarios, las organizaciones como EcoDistricts están desarrollando formas de ayudar a las comunidades después de desastres naturales como huracanes y tornados, inundaciones de temporada y escasez de agua. Las ciudades costeras, por ejemplo, están luchando con formas de salvaguardar la transportación pública y otra infraestructura vulnerable.

Diseñar para una mejor salud pública es un principio básico de sostenibilidad. Las Guías de Diseño Activo para promover la actividad física, que primero tomó impulso en la Ciudad de Nueva York antes de convertirse en una tendencia nacional, tiene el propósito de mantenernos en movimiento. Los arquitectos están eliminando los elevadores y sustituyéndolos con escaleras con mucha luz y ventilación. Los paisajes urbanos en desarrollo facilitan a los viajeros caminar y correr bicicleta.

Tyson’s Corner, a las afueras de Washington, D.C., ha hecho la construcción de aceras parte integral del centro de la ciudad. Memphis añadió recientemente dos carriles para bicicletas y peatones a lo largo de Riverside Drive con vista al Río Mississippi, mientras que la iniciativa del HealthPark de Detroit tiene cientos de parques públicos sirviendo como lugares para mercados agrícolas, clínicas rodantes de salud y clases de ejercicio gratis.    

Energía limpia

Las formas en que producimos y usamos la energía se están concibiendo tanto a grande como a pequeña escala. Las cooperativas solares motivan a los vecinos para que se unan y compren paneles solares a precios al por mayor. Las compañías nuevas que usan algoritmos informáticos trazan el potencial de la producción solar de prácticamente todos los techos en el país. Sin embargo, aunque los paneles solares y las turbinas de viento se están convirtiendo en algo normal, solo son parte de la revolución energética de inicio reciente.  

En los últimos años, las micro redes han proliferado en hospitales, bases militares y universidades desde Fort Bragg, en Carolina del Norte, hasta la Universidad de California en San Diego. Estos sistemas eléctricos pueden operar en conjunto con las compañías de energía eléctrica o como islas eléctricas autosuficientes que protegen contra apagones y aumentan la eficiencia energética, en ocasiones generando una ganancia al vender la electricidad sin usar a la red. Aunque costosas y difíciles de instalar, “Estas barreras probablemente comiencen a desaparecer a medida que más compañías, comunidades e instituciones adoptan las micro redes”, explica Ryan Franks, director del programa tecnológico con la National Electrical Manufacturers Association.

Alimentos locales

Lo que comenzó con unos pocos mercados agrícolas, se ha convertido en un movimiento cada vez mayor de alimentos locales que están comenzando a llegar a vecindarios de bajos recursos a través de mercados móviles, un tipo de mercado agrícola sobre ruedas y una explosión de jardines urbanos y fincas en la ciudad. Ohio City Farm (OhioCity.org) cultiva alimentos para residentes necesitados en seis acres con vista al horizonte de Cleveland. En Greenville, Carolina del Sur, el Judson Community Garden es uno de los más de 100 jardines en el centro de la ciudad, señala Andrew Ratchford, quien ayudó a establecerlo en un barrio a cuatro millas del supermercado más cercano.

Dar a los residentes una alternativa a lo que ofrecen las tiendas de conveniencia es uno de los beneficios del jardín, indica Ratchford. “Estamos viendo vecinos reestablecer esa relación con solo trabajar juntos en el jardín.”

Reducción de desperdicios

Mientras las ciudades en toda la nación han estado trabajando para aumentar el reciclaje y encontrar más mercado para lo que los residentes desechan, muchos se están tornando más sofisticados y arreglan artículos que antes se consideraban basura. Los pisos de madera y los servicios urbanos de compartir composta son solo dos ejemplos que caracterizan la evolución de cómo las personas desechan e, incluso, piensan sobre los desperdicios.

Puede que estemos lejos de un mundo donde los desperdicios equivalgan a alimento, según descrito por los innovadores ambientalistas William McDonough y Michael Braungart en su novedoso libro, Cradle to Cradle: Remaking the Way We Make Things. Sin embargo, los proyectos certificados como cradle-to-cradle están reduciendo los costos de manufactura y la contaminación.

Los beneficios de la agricultura urbana no se limitan solo a proveer alimentos, sino que muchos señalan el empoderamiento comunitario, justicia ambiental, salud pública y educación y capacitación como las metas principales.
~ Universidad de Columbia  


Por ejemplo, los fabricantes de alfombras Shaw Industries Group, en Dalton, Georgia, informaron ahorros de $2.5 millones en agua y electricidad desde el 2012, cuando mejoraron la eficiencia energética y comenzaron a usar material renovable en sus baldosas de alfombras.  Shaw está gastando $17 millones este año para ampliar su programa de reciclaje.

Los flujos de aguas pluviales son un problema persistente en las ciudades más viejas. Muchas ahora están adoptando un enfoque más verde a la suplementación de los sistemas subterráneos de alcantarillado. Junto con la creación de nuevos parques y espacios públicos, a menudo se están reconfigurando y requiriendo que se haga más en los espacios públicos actuales. Filadelfia, Washington, D.C., y Portland, junto con otras ciudades, están construyendo espacios verdes que han sido planificados cuidadosamente para atrapar el agua de lluvia y reducir el flujo hacia las alcantarillas. Diseñando mejores aceras, estacionamientos y techos, más jardines creados para filtrar el agua hacia la tierra, los municipios están reduciendo con más éxito la necesidad de tener que mejorar el sistema de alcantarillado subterráneo.  

Los jardines en las azoteas han proliferado en ciudades como Chicago, Brooklyn y Washington, D.C. Los incentivos para azoteas verdes en muchas ciudades a nivel nacional son un ejemplo de cómo lo que se considera espacio habitable se está ampliando. En total, la infraestructura de las ciudades ecológicas está economizando millones de dólares y mejorando la calidad de vida para los residentes al añadir y mejorar los parques y espacios abiertos, lo que se traduce en un beneficio para todos.


Christine MacDonald es una periodista independiente en Washington, D.C., cuyas especialidades incluyen la salud y las ciencias. Visite ChristineMacDonald.info.

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