‘Trekking’ como forma de peregrinaje

Literalmente un sendero hacia el crecimiento personal



Por más de un milenio, las personas en busca de algo personal, han hecho un peregrinaje espiritual en el Way of St. James, comenzando en su punto de preferencia en Europa, en dirección hacia el oeste y terminando en la ciudad española de Santiago de Compostela. Hoy día, según representado en la película de 2010, The Way, la ruta central continúa atrayendo tanto a excursionistas seculares como religiosos. Es justo decir que cada peregrino obtiene algo del recorrido, aunque no siempre es lo que esperaban.  

Alyssa Machle, una arquitecta paisajista en San Francisco, se imaginó que recorrer The Way sería una experiencia contemplativa y solitaria. En vez, pasó semanas creando amistades con otros excursionistas: una maestra de Ohio tratando de decidir si convertirse en una monja católica, una mujer alemana en sus 30 consternada por haberse enamorado del mejor amigo de su pareja de muchos años, un veterano de guerra de 70 y tantos años, etc. 

“Sin duda, cada persona tenía algún tipo de lucha interna que esperaba resolver”, según descubrió Machle. “Mi propio cambio ideológico fue dejar a un lado mis ideas preconcebidas sobre cómo sería mi experiencia y centrar mi energía en la comunidad de la que de pronto pasé a formar parte.”

Las diversas metas de las personas que Machle conoció en The Way dejan entrever el poder de los excursionistas aventureros. Desde la historia bíblica de Moisés y los israelitas cruzando el desierto durante 40 años hasta los jóvenes adeptos del Fellowship of the Ring que caminaron a lo largo de la Tierra Media, la idea de recorrer largas distancias a pie es atrayente ya que es una forma de conectarnos con nosotros mismos y, a menudo, con algo superior. En Estados Unidos hay muchos senderos que se pueden recorrer y muchas razones para hacerlo.

Para Cheryl Strayed, autora de la autobiografía de éxito internacional en 2012, Wild, caminar el Pacific Crest Trail a los 26 años permitió que su valentía innata surgiera. Aunque era una novata, decidió caminar sola y dio rienda suelta al sentimiento de dolor experimentado por la muerte prematura de su madre y, de esa forma, descubrió un nuevo tipo de independencia. “Cada vez que escuchaba un ruido extraño o me venían a la mente pensamientos horribles, los echaba a un lado”, relata Strayed. “Sencillamente no me permití sentir miedo. El miedo engendra miedo. El poder engendra poder. No pasó mucho tiempo antes de que realmente dejara de tener miedo.”  

 Otras personas en jornadas similares se sienten inspiradas por su amor a la naturaleza, como el monje de budismo zen y psicoterapeuta retirado Shodo Spring, líder del Compassionate Earth Walk de este año, una caminata para protestar de julio hasta octubre por la dependencia de nuestra nación de los combustibles fósiles. Esto ha creado una “comunidad en movimiento” que comparten oraciones, meditan y practican yoga, a lo largo del trayecto de la tubería transnacional Keystone XL que se extiende de Hardisty, Alberta, Canadá, a Steele City, Nebraska.

Se escogió la primavera ya que recalca que el propósito de la caminata es conectar a los participantes con la tierra que habitan. “Vamos a dirigirnos a pueblos pequeños”, explica, “donde los medios de sustento de muchos residentes se basan en el petróleo. Hay una división marcada entre estas personas y nuestro grupo, pero cuando escuchamos lo que cada uno tiene que decir, la división sana.”   

El activista David Rogner indica que recorrer largas distancias no solo crea conciencia sobre los asuntos políticos y sociales, sino que también es una fuente de esperanza para las personas. Él pasó 25 meses caminando a lo largo de todos los Estados Unidos como parte del primer programa de concienciación sobre la basura de costa a costa, Pick Up America.

“Según íbamos caminando y recogiendo basura, inspiramos a las personas a creer que podía haber un cambio”, explica. Sus caminatas le dieron esperanza para su propio futuro. Ahora cree que: “Si uno dedica su vida a sanar y restaurar su comunidad y a restaurarse a sí mismo, nunca le faltará nada”.

No importa cuál sea su propósito, hay muchos senderos escénicos de dónde escoger. El Pacific Crest Trail, desde la frontera de Estados Unidos y México al sur de California hasta el extremo norte del estado de Washington, ofrece vistas despampanantes de Sierra Nevada y Cascade Ranges. El Appalachian Trail, que cubre 2,200 millas entre Georgia y Maine, provee 250 albergues y lugares de acampar. En Wisconsin, el Ice Age Trail regala 1,000 millas de vistas asombrosas de paisajes glaciales. Comenzando en Carolina del Norte, el Mountains-to-Sea se extiende desde las Great Smoky Mountains hasta las cristalinas aguas azules del Outer Banks. En Misuri, el Ozark Trail se extiende a través de montañas, valles exuberantes y hermosas cascadas. También, fuera de la nación, hay un sinnúmero de senderos por recorrer. 


Sarah Todd es una escritora independiente en Brooklyn, NY. Conéctese en SarahToddInk.com.

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