Todo el tiempo del mundo

Transformar la ansiedad en arte



Pregúnteles a los adultos estadounidenses si están ansiosos con respecto al tiempo y muy probablemente le dirán que sí. Nuestra sociedad, incluso, considera que es esperado, aceptable y normal experimentar tal estrés, ¿pero es necesario? Es útil explorar cuál es la raíz de nuestros problemas con el tiempo y por qué creemos que nos beneficiamos al preocuparnos o quejarnos sobre esto. Ambos son buenos primeros pasos para liberarnos nosotros mismos del drama de quedar atrapados en culpar al tiempo como un conveniente multipropósito. ¿Cuál de las siguientes razones nos aplican a nivel personal?

“Si me puedo quejar de que estoy atareado, no tengo que examinar otras áreas de mi vida.”

“Mi agenda está ligada a mi autoestima; estar ‘bien ocupado’ significa que soy exitoso.”

“Preocuparme por el tiempo me da algo de qué hablar.”

“No planifico cosas que podría disfrutar ya que puede exigirme mucho e incluso darme miedo—es más fácil y seguro estar aburrido.”

“Preocuparme por el tiempo es una excusa conveniente para perseguir mis sueños.”

Una vez identificamos los resultados que tiene el preocuparnos por el tiempo, podemos verlos como lo que son: ilusiones que nos alejan de vivir nuestro propio potencial. La toma de conciencia nos permite hacer una selección diferente y asociarnos con el tiempo en lugar de trabajar con este.

Einstein probó que el tiempo es relativo, mostró que cada vez que comparamos una hora en la silla del dentista con una hora en compañía de un ser amado, no es lo mismo. El tiempo se comporta y se siente diferente basado en muchas variables, como la emoción, el compromiso, el fluir, el deseo, el interés, el dolor y el placer. Nuestras perspectivas cuentan. Con los factores caprichosos revoloteando en todo momento, podemos apreciar por qué el tiempo no es constante.

Afortunadamente, podemos utilizar el carácter relativo del tiempo a nuestro favor y elegir cuál será nuestra relación con el mismo. Considere que con cada instancia elegimos cómo hablamos, medimos y experimentamos el tiempo, realmente estamos creando un nuevo paradigma de tiempo para nosotros mismos.

Podemos renunciar a puntos de vista y limitaciones de tiempo generales que nos impiden emerger hacia las posibilidades del tiempo como algo más que una línea definida. Puede ser vibrante, completamente moldeable, en capas, una obra de arte multifacética que podemos adaptar a nuestro antojo para crear un diseño personalizado cada día.


Marney K. Makridakis de Dallas, TX, es la autora de Creating Time: Using Creativity to Reinvent the Clock and Reclaim Your Life. Fundó la revista Artella, la filosofía del ARTbundance y la comunidad ArtellaLand.com.

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