Dietas ancestrales

Una modificación de la paleolítica



El Mes de la Concienciación Vegetariana proporciona una buena oportunidad para darse cuenta que la dieta enfocada en el vegetarianismo no se deriva exclusivamente de las plantas. Igual que un carnívoro no subsiste solo de carne, lo mismo aplica a los vegetarianos.

¿Qué podemos aprender de nuestros antepasados paleolíticos o de la edad de piedra? La tendencia reciente de recrear una dieta de la era paleolítica (dieta Paleo) enfatiza la importancia de la nutrición vegetal de las comunidades prehistóricas al corregir la percepción errónea de que ellos eran principalmente carnívoros.

La dieta original paleolítica, antes del advenimiento de la agricultura, refleja la cacería y la recolección de carnes magras, frutas, vegetales, nueces y semillas y la ausencia de granos, lácteos, alimentos ricos en almidón, azúcar y sal. Hoy día, la versión más actualizada comprende alimentos naturalmente disponibles y abundantes antes del cultivo de alimentos en jardines, cosechas y crianza de ganado.

Loren Cordain, Ph.D., autor de The Paleo Diet y la nutricionista Nora Gedgaudas, autora de Primal Body, Primal Mind, no están de acuerdo con la premisa perpetuada por muchos en la industria de la pérdida de peso de que la grasa, especialmente la naturalmente saturada, no es saludable. Esos mismos proponentes mantienen que los alimentos bajos o sin grasa son una panacea para las enfermedades modernas, también plantean que el colesterol es la causa principal para las enfermedades del corazón.

Gedgaudas escribe que las dietas de los cazadores recolectores que habitaban en paisajes variados, desde los inuit del norte hasta los homínidos de los bosques tropicales, incluían grandes cantidades de grasa y colesterol en sus dietas, las que son esenciales para mantener la membrana celular y regular las hormonas. Ella señala que obtener colesterol de alimentos es necesario para aumentar la función hepática de crear colesterol internamente.

Cordain concuerda que incluso las grasas saturadas pueden ser beneficiosas si provienen de animales que han sido alimentados con pasto y viven en ambientes limpios. Él enfatiza, sin embargo, que cuando nuestros antepasados prehistóricos comían grasa, no comían carbohidratos provenientes de los granos, azúcar y sal, y enfatiza que son estos componentes, no la carne, lo que puede ser perjudicial para el cuerpo.

Maureen Horne-Paul, doctora en naturopatía, añade que las carnes orgánicas y magras de las aves están exentas de la acidez inherente en los animales alimentados con maíz. Además, “cuando un animal es confinado de forma insensata y matado, las hormonas del estrés se liberan para resultar en acidez. Por lo tanto, estamos cambiando nuestro pH de uno saludable alcalino a una condición más ácida cuando consumimos carne de animales criados de forma convencional”.

Estudios científicos publicados en la revista Journal of Gluten Sensitivity, Medical Hypotheses y por el Grupo Mercola dan fe de los problemas relacionados al consumo de grano por parte de los humanos. Los antinutrientes como el ácido fítico en los granos llevan a la mala absorción de los minerales y deficiencias relacionadas. La absorción impropia de proteínas en la dieta causada en parte por los inhibidores de enzimas en los granos, también tiende a hacer daño al páncreas. Las sensibilidades individuales a las proteínas en granos específicos pueden interferir con el funcionamiento del sistema neuroendocrino y dificultades emocionales subsiguientes como la adicción y la depresión. Todas estas dificultades han sido exacerbadas por las dietas prenatales irresponsables que han hecho a las generaciones más jóvenes extra sensibles a los retos que presentan los granos en el sistema humano.

Mientras que Cordain no recomienda los lácteos, Gedgaudas sugiere los productos orgánicos o de leche cruda, siempre que conserven su contenido de grasa total y provengan de vacas alimentadas con pasto. Ella plantea que la presencia de ácido graso anticancerígeno, ácido linolénico conjugado (CLA, en inglés) y el factor Wulzen, agente antirigidez en la grasa, benefician la lubricación de las articulaciones.

Los expertos indican que la fórmula de la dieta establecida por nuestros antepasados prehistóricos puede ser la base para una experiencia de alimentación moderna que sea saludable, creativa y de no confinamiento. Podemos intercambiar granos por quínoa, amaranto y trigo sarraceno (técnicamente no son granos) e incluir tubérculos y legumbres por su contenido de folato y proteína. Las papas azules y las batatas contienen altos niveles de antocianinas y potasio. Casi cualquier categoría de alimento, en las cantidades propias, puede ser parte de esta dieta balanceada.

Cuando exploramos lo que tiene sentido y comemos limpio y alimentos naturales, tenemos una buena oportunidad de encontrar el punto óptimo de nuestro cuerpo.


Sayer Ji es el fundador de GreenMedInfo.com y miembro de la junta consultiva del  National Health Federation. Tania Melkonian es nutricionista certificada y educadora de artes culinarias saludables. Conozca más en GreenMedInfo.com.

 

Recetas del menú Paleo

Piña asada con crema

1 piña orgánica, cortada en rodajas
2 cucharadas de mantequilla orgánica de vacas alimentadas con pasto

¼ taza de crema orgánica
1 vaina de vainilla

Caliente la mantequilla en un molde hasta que se derrita y haga burbujas, pero que no se queme. Coloque las rodajas de piña en el molde y ase por 2 minutos cada lado.

Abra la vaina de vainilla a lo largo y raspe los gránulos y luego mézclelos con la crema hasta que se incorporen.

Sirva las rodajas de piña caliente con un poco de crema aromatizada de vainilla.

Sopa de zanahoria con curry

2 cucharadas de cúrcuma molida
1 cucharadita de comino molino

1 taza de cebolla picada
3 cucharadas de pasta de curry
2 tazas de leche de coco
2 tazas de caldo de vegetales
1 cucharada de aceite de coco
1 tallo de limoncillo
3 hojas de lima Kaffir
1 taza de zanahoria picada en cubos
1 taza de pimiento rojo

Coloque en calor mediano una  olla con fondo grueso. Añada la cúrcuma y el comino para que se tuesten. Añada el aceite y combine con las especias. Añada las cebollas hasta que se pongan translúcidas, pero no doradas.

Añada la pasta de curry y mezcle. Añada la leche de coco y el caldo, traiga a un hervor.

Con el mango de un cuchillo, machaque las hojas de la lima y el tallo de limoncillo.

Cuando la sopa empiece a hervir, reduzca a fuego mediano y añada las hojas, la mitad de la zanahoria y el tallo. Cubra y hierva a fuego lento por 30 minutos.

Remueva del fuego, enfríe y luego remueva las hojas y el tallo, y mezcle hasta que esté suave.

Regrésela a la olla, añada los pimientos y el resto de la zanahoria y luego cocine a fuego lento por  40 minutos.

‘Wraps’ de col rizada

1 cabeza de col rizada (se sugiere cavolo nero o dino)
1 pimiento verde, picado en juliana

1 aguacate, picado en juliana
3 oz de solomillo de vacas alimentadas con pasto, asado hasta medio cocido y picado en juliana
Hojuelas de chile y comino a gusto               

Lave y seque la col rizada.

Sujete un cuchillo de chef para pasarlo a lo largo de la nervadura de la hoja de la col y separe la hoja de la nervadura. Repita por el otro lado de la hoja para producir dos pedazos largos y planos para hacer el ‘wrap’. Guarde lo sobrante para hacer caldo.

Hierva 2 tazas de agua en una olla. Luego baje a fuego lento y coloque un colador de metal como si fuera una canasta para cocinar al vapor, no sumergido.

Forre el colador/canasta con las hojas de la col. Cubra y cocine al vapor por 3 minutos hasta que las hojas estén mustias.

Remueva las hojas del calor y colóquelas en una superficie de trabajo limpia, de forma vertical.

Coloque de forma horizontal 1 tira de carne, 1 de aguacate y 2 de pimiento cerca del borde de la hoja. Añada el comino y las hojuelas de chile y enrolle la hoja. Repita con todas las hojas.

Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags