Comprar con el planeta en mente

Opciones diarias que pueden ayudar a contrarrestar el cambio climático



Hasta hace poco, se nos pedía que escogiéramos entre la economía y el ambiente. Ahora nos damos cuenta que ambas cosas están íntimamente relacionadas y que nuestra prosperidad continua depende de cuán bien cuidemos de los sistemas naturales que sostienen la vida: el aire limpio, el agua, los alimentos y un medioambiente sano en general.
 

Aunque los peores impactos del cambio climático todavía están a décadas de distancia, los expertos indican que ya se ha convertido en un problema costoso. En el 2012, los contribuyentes de los Estados Unidos gastaron aproximadamente $100 mil millones—alrededor de $1,100 por persona—para cubrir las pérdidas en las cosechas, inundaciones, fuegos forestales y otros desastres relacionados con el clima, según el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales. Eso es más de lo que los Estados Unidos gastó el año pasado en educación o transportación.

Dada la falta de acción sobre el cambio climático por parte del Congreso, más estadounidenses buscan la forma de nivelar su poder adquisitivo para hacer una diferencia. Sin embargo, como bien saben los consumidores que tratan de “comprar a base del valor”, a menudo es difícil distinguir entre lo que es realmente “verde” o lo que aparenta serlo. Natural Awakenings ha recopilado algunas sugerencias que pueden ser útiles.

Olvídese de las etiquetas que no significan nada  

Urvashi Rangan, Ph.D., directora del Grupo de Sustentabilidad y Seguridad del Consumidor para el Consumer Reports y las iniciativas en línea Greener Choices y Eco-labels, indica que las compañías se toman muchas libertades a la hora de rotular los productos. La escasez de estándares y la falta de regularidad en el mercado han convertido los términos “frescos” o “de granja” en algo prácticamente sin sentido. Además, la etiqueta “natural” que ahora se le pone a todo, desde la leche de soya hasta las comidas congeladas, tienden a ser engañosas, explica.

Mientras los críticos de las etiquetas de orgánico USDA del Departamento de Agricultura indican que sus reglamentos no son lo suficientemente estrictos, Rangan señala que por lo menos sabemos lo que estamos obteniendo. Lo mismo no aplica a muchos reclamos que decoran los productos para el consumidor, advierte Rangan. Además, los fabricantes se salen con la suya sin identificar muchas otras prácticas controversiales, incluidas el uso de ingredientes genéticamente manipulados.

Para ayudar a los consumidores a protegerse, la Unión de Consumidores y otros grupos sin fines de lucro defensores del consumidor han hecho que sus evaluaciones estén disponibles fácilmente a través de teléfonos celulares y iPads. Las evaluaciones del Good Guide en Internet, que incluye más de 145,000 alimentos, juguetes, productos para el cuidado personal y el hogar, están sumamente accesibles vía una aplicación que escanea los códigos de barra del producto al momento.

Calcule el impacto

Contamos con un número de herramientas en línea fáciles de usar que nos ayudan a entender cuán extendido puede ser el impacto de algo que compramos, tanto en humanos como en el hábitat. El Good Guide, por ejemplo, emplea químicos, toxicólogos, nutricionistas, sociólogos y especialistas en el ciclo de vida ambiental para evaluar las repercusiones que tiene un producto en la salud, el medioambiente y la sociedad.

Sandra Postel, directora del Global Water Policy Project, se ha unido con el National Geographic Society para desarrollar una calculadora personal de la huella de agua de cada persona. Esto ayuda a las personas a entender el amplio impacto ambiental que tienen tanto sus opciones de compras como su estilo de vida y provee opciones para reducir su huella y apoya los esfuerzos para reponer los abastos de agua.  

“Toma un promedio per cápita de 2,000 galones de agua al día el mantener el estilo de vida en los Estados Unidos a flote”, dos veces más que el promedio mundial, calcula Postel. Producir una hamburguesa típica requiere 630 galones de agua, por ejemplo, mientras que un par de mahones consume 2,600, la mayoría para cultivar el algodón necesario para su confección.  

El agua es uno de los muchos recursos de los que abusamos en los Estados Unidos, según la autora y periodista Danielle Nierenberg, cofundadora de Food Tank. “Compramos comida en exceso. Se echa a perder y termina en los vertederos”, donde libera metano, un gas poderoso de efecto invernadero, según se va descomponiendo.    

“También ordenamos comida de más en los restaurantes”, explica Nierenberg, cuyo grupo se enfoca en los asuntos interrelacionados de hambre, obesidad y degradación ambiental. En general, los Estados Unidos es responsable de 34 millones de toneladas al año de desechos de alimentos. “Parte del problema es que hemos perdido las destrezas culinarias caseras”, indica Nierenberg, quien expresa que debemos repensar cómo y cuánto comemos. “Realmente no entendemos lo que significa una porción”, añade.

Comparta en lugar de comprar

La colaboración se caracteriza por una tendencia amplia del consumo cuidadoso que depende de aplicaciones en los teléfonos celulares. En ocasiones llamada la “economía de compartir” o el “consumo en colaboración”, las iniciativas pueden ir desde compartir los viajes en automóviles y bicicletas hasta prestar podadoras y otras herramientas a los vecinos y compartir los productos que cosechan. Una de las opciones más innovadoras de compartir alimentos se conoce como Halfsies, en la que los comensales en los restaurantes participantes pagan el precio regular por una comida, pero reciben solo la mitad de la porción, el costo de la otra mitad se dona para combatir el hambre.

No importa el producto, explican los expertos, el modelo de negocio de compartir los alimentos es parte de un cambio fundamental en la forma en que piensan las personas sobre el consumismo, con el potencial de ayudarnos a reducir nuestra huella personal de carbón y contribuir a un futuro más sostenible.  


Christine MacDonald es una periodista independiente en Washington, D.C., que se especializa en temas de salud, ciencia y el medioambiente. Obtenga más información en  ChristineMacDonald.info.

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