Entrene en equipo y pásela bien

Entrenamientos de invierno



Durante las temporadas de climas extremos, los que prefieren hacer ejercicio en interiores pueden complementar su rutina con los resoplidos del gimnasio o club con la gritería social de los deportes comunitarios competitivos. El otoño es un tiempo ideal para registrarse en las ligas de invierno y disfrutar de la otra cara de las ligas de verano en exteriores. Aquí puede continuar jugando lo que mucho de nosotros disfrutábamos cuando niños—voleibol, baloncesto y bolos; lo más probable es que encuentre un lugar a solo corta distancia.

Acción con el voleibol y el baloncesto

“Muchas instalaciones utilizan sus gimnasios para ligas de baloncesto dos o tres noches en semana y ponen las mallas de voleibol las demás noches”, dice Bill Beckner, administrador investigador para la Asociación Nacional de Parques y Recreos. Beckner informa que hay juego más abierto en el baloncesto, en especial los fines de semana y también durante la hora de almuerzo entre semana para los trabajadores.

Las YMCA/YWCA, al igual que algunos gimnasios de escuelas públicas, les dan la bienvenida a adultos para jugar baloncesto o voleibol. Las oportunidades incluyen momentos luego de la escuela, en fines de semana y durante los recesos semestrales.

Mientras las competencias de voleibol playero continúan acaparando la atención de los medios, el voleibol en interiores ha seguido manteniendo su popularidad. El USA Volleyball, órgano rector nacional del deporte, tiene 40 asociaciones regionales que facilitan el acceso al juego de base, al igual que a reuniones informales de amigos que solo quieren compartir.

Con seis personas a cada lado, es divertido rotar posiciones y aprender a servir, bloquear la bola, acomodársela a un compañero y devolver o pasarla o rematarla en la malla. Según Beckner: “los ‘early boomers’ disfrutan de la camaradería y, por lo general, encuentran que el voleibol les exige menos físicamente que el baloncesto”. Menciona que el voleibol de hombres y mujeres también es popular entre los adultos jóvenes y anticipa que va a haber más interés luego de las Olimpiadas del verano.

La participación en cualquier deporte puede dar lugar a lesiones menores si no se tiene el equipo adecuado. Para ayudar a prevenir las torceduras de tobillo por un aterrizaje difícil, Paul Ulluci, del Centro de Terapia Física y Medicina Deportiva de Rhode Island, recomienda zapatillas deportivas altas bien ajustadas. “Amárrelas hasta arriba y ate con fuerza”, dice él. Para algunos, aconseja una tobillera sobre los calcetines para mayor apoyo.

Debido a que los dedos se pueden doblar por la bola, “El amarrar dos dedos juntos con finas tiras de esparadrapo sobre y debajo de los nudillos puede estabilizar las articulaciones que podrían lastimarse mientras se mantiene flexibilidad”, sugiere el miembro de la Junta de Directores de la Asociación Nacional de Entrenadores Atléticos.

A bolear

El juego de bolos ofrece una competencia social amistosa, al igual que una forma de desarrollar estilos de juego individuales y dar seguimiento al mejoramiento personal. El Congreso de Bolos de los Estados Unidos informa que 71 millones de personas practicaron el deporte al menos una vez en 2010, lo que lo hace el deporte participativo número uno en los Estados Unidos. A nivel nacional, se sancionaron 71,904 ligas entre el 2010-2011, dividido en partes iguales entre hombres y mujeres.

Steve Johnson, director ejecutivo de la Bowling Proprietors’ Association of America, ve las localizaciones de sus 3,600 miembros (alrededor de 75 por ciento de todos los centros) como destinos comunitarios para recreación y entretenimiento. Es ideal como actividad familiar y para citarse dos personas; muchos centros ofrecen ahora bebidas de frutas y energéticas.

Según observa Stefanie Nation, de Grand Prairie, Texas, ávida jugadora de una liga recreacional y miembro del equipo nacional de mujeres que defiende el título mundial del United States Bowling Congress, “Las ligas son una oportunidad divertida para compartir con otros. Hay algo que tiene que ver con soltar la bola y a la vez aliviar el estrés”.

Añade que el jugar bolos quema alrededor de 240 calorías por hora y el jugar tres juegos equivale a caminar una milla. El calzado está disponible para rentar en los centros si los jugadores no tienen los suyos y también proporcionan bolas de varios pesos. “Una buena regla es escoger una bola que pese 10 por ciento de su peso corporal, hasta 16 libras. Muchos jugadores serios usan apoyo en las muñecas para ayudarles a absorber el peso de la bola y mantener la muñeca rígida para tener más control en la entrega”, dice ella.

El atractivo del deporte se está ampliando. En especial en los centros urbanos, donde existe el fenómeno del Rock ‘n’ Bowl, que atrae a adultos jóvenes las noches de los viernes y los sábados. Los centros se han convertido en lugares para celebrar eventos de recaudación de fondos y fiestas corporativas. Mientras tanto, el Sweat Fitness de Filadelfia añadió 10 carriles de bolos en una de sus 10 instalaciones y está entre los centros comunitarios que esperan extender la tendencia.


Randy Kambic, de Estero, FL, es escritor independiente y corrector de estilo para Natural Awakenings.

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