La integridad individual

Imperativo moral de proteger la tierra



La desestabilización climática y la degradación ambiental son asuntos científicos, tecnológicos y económicos, de seguro. Pero también son fundamental y principalmente asuntos morales que llaman a una respuesta en ese ámbito.
 

Cuando les preguntamos a líderes en asuntos de la moral: “¿Tenemos la responsabilidad de dejar para el futuro un mundo tan rico en posibilidades como el nuestro?”  Recibimos un torrente de ensayos, artículos, oraciones y cartas—todos llamando al mundo a tomar acción.

Como resultado, el libro Moral Ground: Ethical Action for a Planet in Peril comparte el testimonio convincente de más de 80 visionarios—teólogos y líderes religiosos, científicos, oficiales electos, líderes de negocios, naturalistas, activistas y escritores—haciendo un llamado a una respuesta moral al actual cambio climático que es correcto, justo y digno de nosotros como seres morales. Los motivos varían: por los niños; por la sobrevivencia de la humanidad; porque la justicia lo exige; porque la compasión lo pide; porque todos estamos llamados a ser cuidadores de la creación de Dios. Cualquiera que sea la visión de mundo, la religión y los valores que aporta la persona a la pregunta, hay una razón para actuar.

Considere la Revolución Americana, la emancipación de los esclavos y el movimiento de los derechos civiles, cada uno impulsado por profundas y ampliamente compartidas convicciones morales. Hoy día las crisis climáticas crean tal momento histórico. Pero solo si entendemos la urgencia moral de la decisión, ahora sobre nosotros, podemos de forma individual y colectiva asumir el reto.

Escuchamos los siguientes argumentos: Solo soy una persona; puede que ya sea muy tarde; las fuerzas contra nosotros son fuertes; realmente no hay esperanzas para hacer una diferencia, por qué molestarse en tratar. Pero es un error creer que solo tenemos dos opciones: actuar con esperanza o abdicar todos los esfuerzos morales en desesperación. Entre los dos extremos, existe un gran término medio—llamémoslo integridad—donde tenemos el poder de moldear nuestras vidas para encarnar el sentido más profundo de lo que es correcto y digno.

Hay alegría y liberación en despertar cada mañana afirmando: “Tengo poder sobre mis decisiones. Me niego a hacer lo que sé está mal y despojarme de las cosas en las que no creo. Al vivir con integridad y unido a otros en comunidades conscientes, crearé con mi vida una nueva definición de éxito y gozo”.

No podemos contar con los inventores, científicos o políticos para que nos salven. Lo que nos salvará son nuestras singulares capacidades humanas: de celebrar y llorar; de amar a nuestros niños y a la hermosa y asombrosa Tierra; hacer honor a la justicia; y por último, de imaginar cómo vivir en un mundo mejor. Estamos llamados a participar hoy en el mayor ejercicio global de la imaginación moral que el mundo jamás haya visto.


Kathleen Dean Moore es coeditora de Moral Ground y autora de Wild Comfort: The Solace of Nature. Para más información, visite MoralGround.com.

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