Clubes verdes para niños

Avivando la esperanza para el futuro



Las metas de los clubes verdes para niños van desde medir el progreso ambiental hasta la recaudación de fondos para causas ecológicas. Los niños no solo se divierten, sino que sienten que tienen el poder de hacer una diferencia en este mundo maltratado y aterrador en el que vivimos.
 

Los clubes verdes atraen a jóvenes de diferentes edades. En Needham, Massachusetts, unos estudiantes de escuela elemental formaron el Safe Routes to School Green Kids Newman Club y promocionaron el concepto de Walking School Bus para ayudar a los compañeros de clase a caminar de forma segura a la escuela en grupo. “Comenzamos este grupo porque queríamos que más niños caminaran”, explicó Maya, una estudiante de cuarto grado a unos periodistas locales.

Incluso crearon y colocaron avisos atractivos de seguridad a través de la comunidad. Stephen, otro estudiante de cuarto grado, dijo: “Siento que esto está haciendo algo por el mundo. Les está enseñando a las personas a tener precaución, a caminar y a tratar de salvar la Tierra”.

Los estudiantes de la escuela pública 334 de la ciudad de Nueva York, el Anderson School, organizó un patrullaje de “electricidad” este año. “Los niños iban por toda la escuela desconectando enseres que no estaban en uso, apagando luces y leyendo el metro para saber cuánto podían reducir el consumo de electricidad”, indicó Pamela French, madre y voluntaria escolar que está trabajando en un documental sobre cómo las escuelas de la Gran Manzana pueden tornarse más verde. Los estudiantes también están participando en una competencia a nivel de toda la ciudad, el Green Cup Challenge, auspiciado por The Green Schools Alliance.

Otra iniciativa escolar, Trash Troopers, está compuesta de estudiantes que vigilan los contenedores de reciclaje en la cafetería de la escuela para garantizar que los comensales hayan colocado los envases de leche en el lugar adecuado, separados de los materiales que se pueden convertir en composta. “En particular, les gusta pintar monstruos en los contenedores de reciclaje”, indica French.

En la escuela St. Philip the Apostle School, en Addison, Illinois, tres estudiantes de escuela intermedia crearon el programa Recycle Because You Care para exhortar a las personas a reciclar. Los adolescentes reparten contenedores de reciclaje y muestran a los residentes la forma correcta de usarlos.

Hace varios años, los estudiantes de Westerly Middle School, en Rhode Island, decidieron hacer algo sobre el calentamiento global, así que organizaron un junior club del Westerly Innovations Network, un equipo de servicio comunitario local dirigido por estudiantes. Bajo la pancarta Project TGIF – Turn Grease Into Fuel, colocaron un receptáculo para recoger grasa en la estación de transferencia, convencieron a 64 restaurantes para donar el aceite de freír usado y contrataron a una instalación de reciclaje de aceite para procesarlo. Con el dinero que ganaron de la actividad, compraron biocombustibles para las organizaciones benéficas del área. También llevaron a cabo eventos para educar al público sobre el concepto.  

Cómo comenzar

Muchas escuelas ya cuentan con clubes verdes para niños, ya que son fáciles de organizar. Los estudiantes interesados comienzan hablando con el director de la escuela u oficial designado de sostenibilidad, una posición cada vez más común en el personal de las escuelas, y con algunas bibliotecas, museos y centros de naturaleza.

A menudo tienen un foco específico central, como la ecología de una caverna o un riachuelo. Los capítulos locales del Audubon Society, por ejemplo, tienen un Junior Audubon Club para introducir a los jóvenes en la observación de aves. Como portavoz del National Audubon Society, Delta Willis señala: “Es vital crear personas responsables de vigilar el ambiente”.  

Cuando se honró a la famosa Sigourney Weaver con el premio principal de la organización Rachel Carson, la actriz citó su propia participación en el Junior Audubon Club como inspiración para su continuo apoyo de la conservación. “Todavía participa de la actividad de observación de aves”, añade Willis.

Los clubes verdes para niños pueden fomentarse mediante la participación de los padres. French participa en el Equipo Verde de la escuela de sus hijos, donde ella y otros padres se reúnen con los administradores y los estudiantes para ayudar a alcanzar metas sustentables. “Las escuelas tienen agendas muy cargadas durante el día escolar como para encima pedirle a los maestros que hagan más, así que esta es un área donde los padres pueden ayudar”, comenta.

Los estudiantes de escuela superior en Pleasant Hill, California, tienen un enfoque global y por lo tanto crearon el Project Jatropha hace tres años para animar a los agricultores en  India a sembrar cosechas de jatropha, las cuales luego se pueden convertir en biocombustible más fácilmente que el maíz. Estos adolescentes han sido reconocidos con los premios Earth Island Institute’s Brower Youth Awards y el Environmental Protection Agency’s President’s Environmental Youth Awards.

Los clubes verdes para niños proveen actividades educativas y divertidas que pueden ayudar a los jóvenes a involucrarse e, incluso, conducir a una profesión o un pasatiempo de por vida. Si no hay un club verde en su área, ¿por qué no comenzar uno?


Brian Clark Howard vive en Nueva York y es un periodista multimedios co-autor de Green Lighting and Geothermal HVAC: Build Your Own Wind Power System. Visite  BrianClarkHoward.com.

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