Agua, agua por todas partes…

pero, ¿hasta cuándo?



Durante más o menos tres décadas, los estadounidenses se han estado preocupando sobre la incertidumbre que hay sobre la energía eléctrica, sin embargo, hemos pasado por alto otra crisis preocupante, el agua.
 

El agua, barata y en abundancia, es tan común que es difícil pensar que se pueda acabar algún día. Desde que los astronautas del Apolo 8 fotografiaron la Tierra desde el espacio en 1968, estamos convencidos de que nuestro hogar es un planeta sorprendentemente azul, un lugar con un gran caudal de agua. Pero de toda el agua que hay en la Tierra, solo un 2.5 es agua fresca—y de esta, dos terceras partes están contenidas en los glaciares y los casquetes glaciares. Menos de una centésima parte del 1 por ciento del agua de la Tierra está disponible y es fresca.

Tanto en los Estados Unidos como en el resto del mundo se está llegando a, o sobrepasando, los límites del reabastecimiento natural de agua fresca de la Tierra a través del ciclo hidrológico. El Río Colorado y el Río Grande están tan drenados por el exceso de uso que en ocasiones la cantidad de agua que descargan en el océano es mínima o ninguna. Según la Encuesta Geológica de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), el enorme Acuífero de Ogallala, que se extiende por ocho estados, desde Dakota del Sur hasta el noreste de Texas, y que provee el 30 por ciento del agua subterránea que se usa para irrigación en el país, se está agotando a un ritmo constante. En la mayor parte del mundo, estamos cosechando alimentos y supliendo agua a comunidades mediante el bombeo excesivo de agua subterránea. Esto crea una crisis potencial en la economía alimentaria. Estamos satisfaciendo algunas de las necesidades alimentarias de hoy día con el agua del mañana.   

La ecuación del clima cambiante

Debido al cambio climático, es posible que no podamos seguir contando con los patrones regulares de lluvia y nieve ni el flujo de los ríos para llenar los embalses urbanos, irrigar nuestras granjas y hacer funcionar nuestras represas. Mientras los agricultores de la región central de los Estados Unidos se recuperaban de las inundaciones de la primavera de 2008 (en algunas áreas, la segunda inundación de cada “100-años” en 15 años), los agricultores de California y Texas tuvieron que introducir ganado (el cual tuvo que ser sacrificado antes de tiempo) en las tierras cultivables baldías para poder lidiar con la sequía de 2009.

En el sureste, después de 20 meses de sequía, el gobernador de Georgia en aquel entonces, Sonny Perdue, se paró frente a la sede del poder legislativo para orar por lluvia. Dos años después, se repetía la historia, pero esta vez para orar por ayuda federal, ya que las intensas lluvias ocurridas cerca de Atlanta causaron inundaciones masivas que cobraron la vida de ocho personas. Este año nuevamente hemos visto precipitaciones regionales récords, que han producido inundaciones épicas en las cuencas de los ríos Mississippi y Missouri. 

Los científicos del clima advierten sobre las posibilidades de sequías e inundaciones más extremas y cambios en los patrones de precipitación que continuarán provocando climas, tormentas y desastres naturales más graves y menos predecibles. Según indica un foro sobre políticas en la revista Science, los datos históricos y las herramientas estadísticas usadas para planificar los miles de millones de dólares de inversiones globales anuales para represas, estructuras para el control de inundaciones, proyectos de desvío y otras grandes piezas de infraestructura para el agua ya no son confiables. Sin embargo, las decisiones que se toman actualmente sobre el uso, la distribución y el manejo del agua determinarán la supervivencia de las especies del planeta, incluida la nuestra.

Cambiando de curso

Durante la mayor parte de la historia moderna, el manejo del agua se ha centrado en sacar y transferir agua, siempre bajo el control humano, a ciudades, industrias y granjas cada vez más grandes, a través de represas, proyectos gigantescos de transferencia de agua y pozos que se nutren de los acuíferos subterráneos. Los programas más importantes de agua han permitido que ciudades como Phoenix y Las Vegas prosperen en el desierto y que aumente la expansión de la producción alimentaria mundial y los estándares de vida de cientos de millones de personas. Pero, a nivel mundial, estos programas han agravado la desigualdad social ya que decenas de millones de personas pobres tienen que desplazarse de sus hogares para dar paso a represas y canales y otros cientos de millones de comunidades río abajo pierden las corrientes de agua que necesitan para ganarse el sustento. 

Los Estados Unidos extrae más agua fresca per cápita que cualquier otro país del mundo, mucha de la cual podría economizarse. La gran mayoría de la demanda no exige agua potable.
Fuente: Pacific Institute


Dichos enfoques también pasan por alto los límites del agua y la importancia de contar con  ecosistemas saludables. Hoy día, muchos ríos funcionan como una tubería, los prenden y apagan como el agua del grifo. Esto es una amenaza para la supervivencia de peces, mejillones, aves de río y otros tipos de vida acuática; una evaluación de 2008 del USGS descubrió que el 40 por ciento de todas las especies de peces en Norteamérica están en peligro de extinción.

Mientras tanto, muchos líderes y localidades están exigiendo versiones aún más amplias de las estrategias anteriores de manejo de agua. Según algunos cálculos, el volumen de agua de los ríos que se reubica a través de los esquemas de transferencia podría duplicarse a nivel mundial para el 2020. Pero los mega-proyectos son riesgosos en un mundo cada vez más caliente, donde la lluvia y los patrones de flujo de los ríos están cambiando de forma incierta y, además, requieren una enorme inversión económica en términos de energía eléctrica para cada etapa de bombeo, movimiento, tratamiento y distribución del agua.

Algunos planificadores y legisladores están considerando la desalinización como la solución a la escasez potencial de agua. Pero no se percatan—o sencillamente descartan—la perversa ironía: al quemar más combustibles fósiles y depender más de una energía eléctrica cada vez más costosa, la desalinización crea más problemas que los que resuelve. Producir un metro cúbico de agua potable de agua salina requiere aproximadamente dos kilovatios-hora de electricidad usando la tecnología presente.

Agua para los seres humanos y la naturaleza

Por lo tanto, un grupo de ciudadanos, comunidades, agricultores y corporaciones están viendo el agua de forma diferente. Se preguntan para qué realmente necesitan el agua y si se pueden satisfacer esas necesidades con menos. El resultado de este cambio en la forma de pensar ha creado un nuevo movimiento en el manejo del agua que se centra en el ingenio y la inteligencia en lugar de bombas, ductos, represas y canales. Estas soluciones tienden a trabajar con la naturaleza en lugar de en contra de esta, logrando un uso más efectivo de los “servicios de los ecosistemas” provistos por las cuencas y pantanos sanos. A través de mejores tecnologías y opciones informadas, buscan aumentar la productividad del agua y hacer que cada gota cuente.

Las comunidades están descubriendo que proteger las cuencas de agua es una forma efectiva de asegurar que los abastos de agua sean limpios y confiables; además, pueden realizar la función de una planta ya que filtran los contaminantes a bajo costo. La ciudad de Nueva York está  invirtiendo $1,500 millones para restablecer y proteger la cuenca de Catskill-Delaware, que suple el 90 por ciento del agua potable, en lugar de construir una planta de filtración de $10 mil millones que además costaría unos $300 millones adicionales al año operarla. La investigación publicada en la revista Natural Resources Forum demuestra además que otras ciudades de los Estados Unidos—desde la diminuta cuidad de Auburn, Maine, hasta Seattle—han logrado economizar cientos de millones de dólares en capital y costos operacionales de las plantas de filtración sencillamente al optar por proteger las cuencas de agua.

Las comunidades que enfrentan amenazas cada vez mayores de inundaciones están logrando una protección efectiva rentable al restablecer los ríos. En Napa, California, después de 19 inundaciones entre 1961 y 1997, optaron por este enfoque en lugar de la ruta convencional de encauzar los ríos y construir diques. En conjunto con el Cuerpo de Ingenieros de los Estados Unidos, se ha creado un proyecto de $366 millones para reconectar el Río de Napa con las tierras inundables, moviendo las casas y los negocios fuera del área de peligro, revitalizando los pantanos y construyendo diques y canales de desviación en ubicaciones estratégicas. Los residentes de Napa estarán mejor protegidos contra las inundaciones y verán una reducción en las tasas de los seguros contra inundaciones. También podrán disfrutar de nuevos parques y senderos, mayores ingresos gracias al turismo y un mejor hábitat para los peces y la vida silvestre.

Las comunidades propensas a escorrentías excesivas por aguas pluviales pueden transformar las estructuras existentes en cuencas de agua. Portland, Oregón, está invirtiendo en “azoteas verdes” y “calles verdes” para evitar que las alcantarillas se desborden en el Río Willamette. Chicago ahora cuenta con más de 200 azoteas verdes—incluido encima del ayuntamiento—que en conjunto cubren  2.5 millones de pies cuadrados, más que cualquier otra ciudad de los Estados Unidos. Las azoteas cubiertas de vegetación se han convertido en espacios para jardines urbanos que ayudan a capturar el agua pluvial y enfriar el ambiente urbano. Los estacionamientos también pueden utilizarse.

Las personas a cargo del agua prevén una escasez del líquido en 36 estados para 2013.
Fuente: The Wall Street Journal


Muchas comunidades están revitalizando sus ríos eliminando represas que ya no son seguras o que no sirven ningún propósito, lo que amplía el hábitat de los peces, restablece un flujo saludable de agua y mejora la calidad del agua. En los 10 años que hace que se eliminó la represa Edwards del río Kennebec, cerca de Augusta, Maine, las poblaciones de peces pinchagua (alewives) y lubina rayada han regresado en números asombrosos, lo que ha revivido la pesca recreativa y se ha traducido en un ingreso de $65 millones anuales adicionales para la economía local.

Con las cuencas en mente

La conservación sigue siendo la forma menos costosa y más segura para el ambiente de balancear el presupuesto del agua. De Boston a San Antonio a Los Ángeles, el consumo de agua ha disminuido mediante medidas relativamente sencillas como reparación de los escapes en los sistemas de distribución, instalación de artefactos y enseres en el hogar para economizar agua y promoción de un uso más sensato y eficiente del agua en el jardín.

Pero el potencial para la conservación apenas se ha tocado. Es especialmente crucial en la agricultura, porque la irrigación es responsable del 70 por ciento del uso del agua en todo el mundo y más aún en el oeste de los Estados Unidos. Obtener más cosechas por cada gota de agua es indispensable para poder satisfacer las necesidades alimentarias futuras de forma sustentable. Los agricultores de California están optando por la irrigación por goteo, que libera agua en volúmenes bajos directamente a la raíz de las cosechas. Según las cifras del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, entre 2003 y 2008, el área de irrigación por goteo y micro-rociadores en California se expandió de 630,000 cuerdas a un total de 2.3 millones de cuerdas—el 62 por ciento total de irrigación por goteo de la nación.

La educación basada en la comunidad y los descuentos para fomentar jardines que economicen agua pueden ayudar. Las Vegas, por ejemplo, les paga a los residentes hasta $1.50 por cada pie cuadrado de grama que eliminen, lo que ha ayudado a reducir el área cubierta por césped en 125 millones de pies cuadrados y reducido el uso anual de agua en 7 mil millones de galones.  

La crisis de agua requiere que prestemos atención a cómo valoramos y usamos el agua. A lo largo del país, es vital que las comunidades trabajen para cuidar los ecosistemas que suplen y limpian el agua, para poder vivir dentro de los entornos acuáticos y compartir este líquido de forma equitativa.


Sandra Postel es directora del Global Water Policy Project, miembro del cuerpo docente del Post Carbon Institute y miembro del Freshwater del National Geographic Society. Este artículo es una adaptación del capítulo “Water – Adapting to a New Normal,” en The Post Carbon Reader: Managing the 21st Century’s Sustainability Crises, editado por Richard Heinberg y Daniel Lerch, y una pieza publicada en la revista Yes! (YesMagazine.org). Para más información, visite GlobalWaterPolicy.org y NationalGeographic.com/freshwater.

 

Costos invisibles adicionales del agua

Ejemplos de alimentos           

Cantidad promedio de H2O para producirlos

Almendras

259.2 galones por taza

Manzanas

18.5 galones para cultivar

Aguacate

42.6 galones para cultivar

Carne de res

1,581 galones por libra           

Brécol

27.4 galones por libra

Queso

414.2 galones por libra

Pollo

468.3 galones por libra

Café

37 galones por taza

Maíz

108.1 galones por libra

Granola

65 por taza (varía)

Mangó

81.9 galones para cultivar

Avena

122.7 galones por libra

Pasta

230.5 galones por libra

Soja

224 galones por libra

Té negro

5.5 galones por taza

                                                                        

Actividades

 

Todos los campos de golf en los Estados Unidos

3,100 millones de galones al día        

Habitación de hotel ocupada

200 galones al día

Centro típico de esquí

800 millones de litros por temporada

 

Ropa

 

Camisa de algodón

975 galones

Medias de algodón

244 galones

Mahones

2,866 galones cada uno

Tenis

2,866 galones por par

 

Artículos del hogar

 

Libro

42.8 galones

Automóvil

39,000 galones

Alfombras

14,650 galones por cada 1,000 pies cuadrados sintéticos

Computador

10,556 a 42,267 galones

Papel

3 tazas por hoja

Cama para mascotas

1,654 galones (tamaño mediano)

Alimento para mascotas

1,580 galones por litro de carne de lata

Jabón

180.4 galones por cada barra de 3.2 onzas

Televisión

3,900 a 65,500 galones (por marca/modelo/tamaño)

 

Fuente: The Green Blue Book por Thomas M. Kostigen (Rodale Books; TheGreenBlueBook.com)

 

Datos sobre el agua

Los humanos necesitan de cinco a trece galones de agua limpia al día para las necesidades básicas. 
Fuente: United National Educational, Scientific and Cultural Organization

El uso directo de agua dentro de la casa para el estadounidense promedio es de 69.3 galones al día. Esto equivale al uso diario combinado de cada persona en China, Pakistán, Bangladesh, Paraguay, Afghanistan y Somalia.
Fuente primaria: Residential End Uses of Water, por Peter Mayer

El uso directo de agua para una familia de cuatro en los Estados Unidos es de 400 galones al día. Treinta por ciento de esa cifra es solamente para uso fuera del hogar, o 30 galones por persona, la misma cantidad que una persona usa para todas sus necesidades diarias en Algeria. Un ciudadano de los Estados Unidos puede ahorrar 400 galones no consumiendo una hamburguesa de un cuarto de libra.
Fuente: U.S. Environmental Protection Agency’s Water Sense program

Un aumento de 1 por ciento en material orgánico permite que el suelo tenga 16,000 galones más de agua por cuerda.
Fuente: National Sustainable Agriculture Project

Mil millones de personas alrededor del mundo carecen de agua potable segura.
Fuente: World Health Organization

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