Mantenga su mente alerta

Formas poderosas para evitar el deterioro mental



carla castagno/Shutterstock.com

Un descenso lento hacia la demencia parecía ser algo inevitable para un hombre de 66 años que últimamente no se acordaba dónde había dejado las llaves, olvidaba citas y tenía dificultades para realizar sus labores en el trabajo. Fracasó en las pruebas cognitivas y tuvo resultados positivos en una prueba de variante genética asociada con un riesgo exponencialmente más alto de enfermedad de Alzheimer. Una escanografía del cerebro reveló la presencia de racimos dispersos de placa amiloide, una característica específica de la enfermedad. Su hipocampo, o centro de la memoria, se había reducido hasta encontrarse en el 17 por ciento más bajo en hombres de su edad.

Cuando le informaron que no había mucho que se pudiera hacer, buscó la ayuda de Dale Bredesen, investigador de Alzheimer de la Universidad de California en Los Ángeles y neurólogo y presidente fundador del Buck Institute for Research on Aging, una entidad independiente. Bredesen le recomendó un plan personalizado de 36 puntos, que incluía, entre otros, una dieta alta en grasa y baja en carbohidratos, ayunos intermitentes, un programa de sueño estricto, suplementos dietéticos específicos y otros cambios de estilo de vida. En el transcurso de tres meses, los miembros de la familia informaron una mejoría marcada en su memoria. A los 10 meses, una escanografía del cerebro reveló que su hipocampo había crecido en 12 por ciento.

“Este tipo de mejoría no tiene precedentes”, explica Bredesen, quien describió este y otros nueve casos prometedores en un artículo provocador publicado en junio en la revista Aging. “Estos son los primeros ejemplos de una reversión del deterioro cognitivo en pacientes en etapas pre y tempranas de Alzheimer”.

Atendiendo las fuentes

Bredesen es uno de un pequeño, pero creciente grupo de investigadores, médicos, cuidadores y pacientes que están retando la creencia convencional de que el camino hacia la demencia es en una sola dirección, que no tiene cura y que el daño es irreparable. Ellos argumentan que la clave tanto en la prevención como en la reversión, por lo menos en las etapas tempranas de la enfermedad, es identificar los numerosos factores desencadenantes –como deficiencias nutricionales hormonales, exposición a infecciones, toxinas ambientales y medicamentos nocivos– y atacarlos simultáneamente. Es una desviación marcada del enfoque clásico del tratamiento con pastillas que muchas veces es infructuoso. De los 244 estudios de medicamentos contra el Alzheimer realizados entre el 2002 al 2012, todos menos uno de los medicamentos fracasó.

“Imagínese que su enfermedad es igual a un techo con 36 agujeros y que su medicamento puede tapar solo uno. Entonces, a usted todavía le quedan 35 goteras”, explica Bredesen, quien cree que su enfoque sinérgico –el Protocolo de Bredesen– posiblemente puede ayudar a que los medicamentos contra el Alzheimer trabajen mucho mejor o hacerlos innecesarios. Los colegas escépticos señalan que el artículo de Bredesen solo describe 10 estudios de casos, no un estudio clínico. “Lo que plantea es fascinante, pero no es suficiente como para hacer recomendaciones a los médicos ni a los pacientes", indica Keith Fargo, Ph.D., director de programas científicos y de alcance comunitario para la Asociación de Alzheimer de Chicago. “El conceso actual en la comunidad científica es que no tenemos una forma de revertir la demencia".

Aunque está de acuerdo en que es necesario llevar a cabo un estudio más grande, el neurólogo David Perlmutter de Naples, Florida, quien en su libro de gran venta mundial Brain Maker and Grain Brain promueve cambios nutricionales para apoyar la salud cerebral, considera que el estudio de Bredesen es revolucionario. “Revertir el Alzheimer en un solo paciente es monumental, así que imagínese en 10", explica Perlmutter.

Ambos participaron recientemente en una conferencia organizada por Sharp Again Naturally, una organización sin fines de lucro de Nueva York cuyo propósito es educar a los pacientes y a sus cuidadores sobre formas naturales de enlentecer y revertir el deterioro cognitivo.

Los cambios de estilo de vida que pueden evitar y disminuir el deterioro cognitivo, y según dicen algunos, a revertirlo.

Después de perder a su madre debido a la enfermedad de Alzheimer, la cofundadora de la organización, Jacqui Bishop de 74 años, detuvo su propio deterioro cognitivo con cambios en su dieta y controlando sus niveles de hormona tiroidea con suplementos. Ahora ayuda a otros a hacer lo mismo. Según indica, “Estamos tratando de dar un giro a la conversación para que no sea una de desesperación sino de esperanza”.  

Reparando el cuerpo y el cerebro

La clave del enfoque de Bredesen es la idea de que el Alzheimer no es una sola enfermedad, sino que está compuesta de tres subtipos de factores específicos: inflamación o infección, exposiciones nocivas ambientales y/o falta de hormonas que nutren a las neuronas. Para determinar cuáles necesitan atención, realiza pruebas para medir los niveles azúcar en la sangre, los niveles de inflamación y hormonas, los niveles de metales pesados y de nutrientes claves como vitamina D y B. Luego elabora un plan personalizado.

Bredesen explica que los 10 años que le puede tomar a la enfermedad progresar de un deterioro leve a Alzheimer avanzado proveen una gran oportunidad. “Lo ideal sería que las personas acudieran a nosotros cuando tienen deterioro leve o si aún no presentan síntomas, indica Bredesen y recomienda que las personas se hagan la prueba para el APOE4, o el "gen del Alzheimer” después de los 40 años. “Antes las personas no querían hacerse la prueba para saber porque les habían dicho que no se podía hacer nada si la tuvieran. Estamos en total desacuerdo”.

Una forma de mantener la cognición aguda es consumir menos carbohidratos (que aumentan el azúcar en la sangre) y consumir más grasa, señala Perlmutter. “Hay una relación clara entre los niveles altos de azúcar en la sangre y el aumento en el riesgo de Alzheimer”.  

Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine en 2013, que dio seguimiento durante siete años a 2,067 adultos sanos descubrió que, cuanto más alto el nivel promedio de glucosa (aún sin ser diabéticos), mayor las probabilidades de desarrollar demencia. Por ejemplo, los que tenían un nivel de 115 miligramos por decilitro tenían un riesgo 18 por ciento más alto que los que tenían 100 miligramos por decilitro.

Un estudio de 2012 publicado en la revista Neurology, que dio seguimiento durante cuatro años a 266 adultos, descubrió que las personas con niveles más altos de azúcar experimentaron una disminución de 6 a 10 por ciento en ciertas áreas del cerebro en comparación con las que tenían niveles más bajos. El gluten también es problemático, explica Perlmutter, ya que es inflamatorio y conduce a degeneración del cerebro.  

Por otro lado, las grasas buenas, como las del aguacate, pescados grasos, aceite de coco y nueces, sirven como base para las neuronas y son una fuente de combustible eficiente y limpio para el cerebro. Esto es particularmente útil para personas en las etapas tempranas de Alzheimer, indica Bredesen, porque la enfermedad puede dificultar al cerebro usar el azúcar para combustible. En algunos casos, ambos médicos recomiendan una dieta sumamente baja en carbohidratos, es decir, “cetogénica” (menos de 60 gramos de carbohidratos al día). Al enfrentar la ausencia de carbohidratos, el hígado produce compuestos tipo grasa llamados "cetonas", una fuente de combustible que se ha comprobado estimula el crecimiento de nuevas redes neuronales.

Bredesen también recomienda 12 horas de ayuno todas las noches, ninguna ingesta de alimentos tres horas antes de acostarse a dormir. El ayuno promueve un proceso llamado autofagia mediante el cual el cerebro básicamente se deshace de material celular dañado. También es esencial dormir ocho horas. Según una investigación realizada por la Universidad de Rochester, el espacio entre las células cerebrales se abre durante el sueño, lo que permite que los canales de líquidos limpiadores fluyan mejor. “Si, por ejemplo, usted manejara su casa 24/7 sin sacar tiempo para descansar ni limpiar, esto provocaría un desastre”, señala Bredesen.  “Lo mismo ocurre con su cerebro”.

Recursos para la salud del cerebro
Alzheimer’s Association, alz.org
Buck Institute for Research on Aging, BuckInstitute.org
David Perlmutter, DrPerlmutter.com
MPI Cognition, MPICognition.com
Sharp Again Naturally, SharpAgain.org

También recomienda mantener los dientes limpios porque se ha comprobado que las infecciones bacterianas, incluidas las que ocurren en las encías, aumentan la formación de placa que mata las neuronas. Además, es indispensable examinar los medicamentos con receta que usa.  Un estudio reciente, en el que participaron 74,000 personas y publicado en JAMA Neurology, descubrió que el uso de antiácidos como Prilosec y Nexium aumentó el riesgo de demencia en 42 a 52 por ciento. Por otro lado, los medicamentos anticolinérgicos, como Benadryl y las estatinas recetadas para bajar el colesterol también se han sido relacionadas con aumento de la demencia.  “Nosotros observamos las ‘estatinas cerebrales’ todo el tiempo, señala Perlmutter, quien explica que una vez los pacientes dejan de tomarlas tienden a mejorar.

Falsas esperanzas o buenos consejos

Fargo, de la Asociación de Alzheimer, indica que los investigadores están muy interesados en muchas de las ideas del artículo de Bredesen. Aunque considera que es demasiado pronto para respaldarlo, hay muchos estudios en proceso. Pero Fargo se pregunta si algunos de los pacientes que aseveran haber revertido la demencia realmente la tenían o si era que sufrían de otra condición, como apnea del sueño o depresión.

Bredesen reitera lo que demuestra su investigación y confirma que los 10 pacientes en su artículo habían sido diagnosticados formalmente con Alzheimer o con síntomas precursores de la enfermedad. Da varios ejemplos, como el de un empresario de 69 años que estaba considerando cerrar su negocio después de 11 años de deterioro mental y que ahora está en proceso de expansión. Una mujer de 49 años que había obtenido resultados bajos en pruebas neurosicológicas no mostró señales de deterioro cognitivo cuando le repitieron la prueba nueve meses después. En total, en el programa han participado más de 100 personas. “Tenemos participante que llevan cuatro años y medio fuera del estudio y que aún se sienten muy bien", explica, pero es posible que dichas estrategias no funcionen en personas con Alzheimer avanzado”.  

En algunos casos, los resultados pueden ser más sutiles, pero para las personas a cargo del cuidado de un ser querido, cualquier progreso positivo significa mucho. Paul Tramontozzi es testigo de lo anterior.

Después del diagnóstico de demencia de cuerpos de Lewy de su padre, que en aquel momento tenía 75 años, Tramontozzi, un asesor financiero de la Ciudad de Nueva York, decidió asistir a una conferencia de Sharp Again Naturally en busca de consejo. “Tenía mis dudas, pero cuando la respuesta que recibes de los demás es, ‘No hay nada que puedas hacer’, estás más receptivo a escuchar”. Primero le eliminó los medicamentos del colesterol a su padre, luego comenzó a darle cucharaditas de aceite de coco todos los días y lo colocó en un régimen de suplementos específicos. Su equilibrio mejoró y podía participar nuevamente en reuniones familiares. “Si usted me hubiera dicho hace varios años que iba a poder llevar a mi padre a un restaurante para celebrar sus 80 años, le hubiera dicho, ‘Imposible’. Pero lo hicimos”.

Tramontozzi indica que su padre no está curado, pero que los consejos que recibió le han permitido pasar más tiempo juntos y a brindado perspectivas sobre cómo evitar la misma suerte.  “Estas son cosas que cualquier persona sana de 37 años debería estar haciendo ahora mismo. “Solo desearía haberlo sabido antes”.


Lisa Marshall es una escritora independiente sobre temas de salud de Boulder, CO. Comuníquese en LisaAnnMarshall.com.

 

Los mejores suplementos

<font size="1">Thanthima Lim/Shutterstock.com</font>Curcumina: Se ha comprobado que este componente potente de la cúrcuma (la especia amarilla que le da al curry su sabor) combate muchos problemas que contribuyen a la degeneración del cerebro, incluidos inflamación, daño causado por los radicales libres y niveles altos de azúcar en la sangre. También fomenta el crecimiento de nuevas células cerebrales. Tome 500 miligramos (mg) dos veces al día o consuma una dieta rica en curry.

DHA (ácido docosahexaenóico): Este ácido graso omega 3 es un elemento clave para las membranas celulares del cerebro. Tome 1,000 mg todos los días (derivado de aceite de pescado o de algas) o consuma mucho pescado graso.

Aceite de coco: Es rico en triglicéridos de cadena mediana, una fuente de combustible eficiente y limpio para el cerebro. Tome una o dos cucharaditas al día.

Probióticos: Estos ayudan a fortalecer el revestimiento de los intestinos, lo que reduce la permeabilidad e inflamación del intestino, algo que puede afectar la salud cognitiva. También apoyan la producción de neurotransmisores claves y la hormona del crecimiento del factor neurotrófico derivado del cerebro. Busque suplementos o alimentos que contengan Lactobacillus plantarum, Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus brevis, Bifidobacterium lactis y Bifidobacterium longum.

Vitaminas B: Durante mucho tiempo se han asociado los niveles altos del aminoácido homocisteína con aumento del riesgo de enfermedad de Alzheimer. Verifique los niveles y si están elevados, las vitaminas B6 y B12 pueden reducirlos.


Fuente: David Perlmutter

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