El niño sensible

Cómo alimentar esa cualidad especial



 

“La crianza es lo que decidirá si la expresión de sensibilidad será una ventaja o una fuente de ansiedad para el niño".
~ Elaine Aron

 

Los niños sumamente sensibles necesitan cuidado y atención especial para aprender a ver su sensibilidad como una fortaleza y poder comenzar a desarrollar las herramientas necesarias para enriquecer esos rasgos positivos que incluyen perspectiva, creatividad y empatía. También deben aprender cómo manejar su productiva vida emocional.

Elaine Aron, Ph.D., psicoterapista de Mill Valley, California, quien estudia la sensibilidad mediante el uso de imágenes por resonancia magnética funcional recomienda, “Un niño muy sensible es uno entre el 15 a 20 por ciento de los niños que nacen con un sistema nervioso sumamente alerta que reacciona rápidamente ante todo”.  En HSPerson.com/test/highly-sensitive-child-test puede encontrar un cuestionario gratis que ella ofrece para ayudar a evaluar el nivel de sensibilidad de un niño.

Los niños sumamente sensibles tienen una capacidad increíble de reaccionar ante su ambiente, que va desde sonidos y olores hasta el estado de ánimo de las personas con las que interactúa. Otros indicadores pueden incluir preferir jugar solos tranquilamente, observar detalles o hacer muchas preguntas. La mayor concienciación que estos niños poseen hace que tengan dotes intelectuales, emocionales y creativos excepcionales. La desventaja es que, en ocasiones, el exceso de gente, los ruidos, las situaciones nuevas y los cambios repentinos hacen que se sientan abrumados. Las críticas, las derrotas o los sufrimientos de los demás también los afecta profundamente.  

Ser padres de un niño sumamente sensible puede ser muy satisfactorio para algunos padres, mientras que para otros puede ser agotador. Desarrollar destrezas especiales ayuda a los padres a criar niños sensibles sanos, felices y bien adaptados, sin terminar exhaustos.

Acéptelo, en lugar de intentar cambiarlo. Aceptar que su hijo es un niño sumamente sensible es el primer paso. Nadie puede cambiarlos ni convertirlos en niños menos sensibles y más convencionales. Acepte esa característica, que lo hace especial, como parte de la travesía compartida de la familia.

Véalo como un regalo. Es fácil sentirse frustrado o molesto cuando un niño llora todo el tiempo, es retraído o evita las situaciones sociales. En lugar de ver esta conducta como un defecto, véala como algo que hace a su hijo especial. La sensibilidad a menudo es una característica presente en artistas, innovadores, prodigios y grandes pensadores.

Comparta. Cuando los padres piden a los niños sensibles que se comporten de cierta manera, estos responden mucho mejor si sienten que son parte de un equipo. Los castigos severos pueden causar colapsos emocionales o exabruptos de energía que pueden convertirse en rabietas, llanto o gritos. Trabajar en conjunto con un niño incluye aprender a evitar los factores desencadenantes y brindarles las herramientas adecuadas para que puedan lidiar mejor cuando se sienten abrumados, por ejemplo, ejercicios de respiración. La consejería profesional también puede ayudar a definir la relación.

Concéntrese en lo positivo. Tener presente que un niño sumamente sensible puede ser muy talentoso es esencial cuando comienza a mostrar un mal comportamiento. Aprender a ver las fortalezas de un niño --como su increíble creatividad, su gran sentido de percepción y su agudeza mental-- ayuda a enfrentar el reto que representan otros rasgos de su personalidad, como sentirse abrumado, ser sumamente emocional o introvertido, tímido, meticulosidad al vestir o exceso de actividad.

Crear un lugar de paz. Vale la pena sacar tiempo para crear espacios que vayan a la par con la sensibilidad de un niño. Cree una “esquina de paz” en su casa especialmente diseñada para ofrecer la serenidad que los niños sumamente sensibles necesitan. Esto puede incluir: iluminación adecuada, colores preferidos, sonidos suaves y un buen entorno. En ese lugar especial puede integrar elementos como auriculares, peluches favoritos y marcadores en colores.

Establezca una disciplina interna. Establecer una estructura sencilla y delinear límites claros pueden hacer mucho por su hijo, siempre y cuando se haga con respeto. Los recordatorios sobre lo que tiene que hacer ahora y por qué, brinda mejores resultados que gritar y amenazar sobre las consecuencias.

Conéctese con pares. Al igual que todas las personas, los niños sumamente sensibles se sienten atraídos hacia otros niños que compartan sus mismas cualidades, así que es buena idea que estos niños compartan y se nutran de sus fortalezas. Esto puede significar un poco de esfuerzo por parte de los padres a fin de ayudar a su hijo a encontrar otros niños con los que pueda compartir.

De la mano de adultos felices, sanos y sensibles, los niños sumamente sensibles pueden desarrollar emociones saludables. Estos niños sensibles necesitan buenos modelos a seguir, ya que están aprendiendo a usar su increíble regalo en un mundo que, en ocasiones, puede no apreciar su valor inherente.


Maureen Healy, de Santa Barbara, CA, dirige un programa de mentores para niños sumamente sensibles. Su currículo de aprendizaje social y emocional está dirigido a estudiantes de K-8vo grado, además, ofrece adiestramiento en psicología e investigación científica actual.  También, es autora de Growing Happy Kids and The Energetic Keys to Indigo Kids (HighlySensitiveKids.com).

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