El arte de la bendición

Hacer sagrado cada día de nuestras vidas



Suzanne Tucker/Shutterstock.com

La mayoría de las bendiciones se hacen en silencio, en el silencio de la propia mente y del corazón, a menudo las otras personas ni siquiera lo saben. Cómo se hace una bendición no es tan importante como el hecho de que se hacen en conciencia plena. No hay nada mágico o místico en conferir una bendición—es solo confirmar la presencia de Dios, el Espíritu divino, en el centro de eso que se está bendiciendo.

Autoridades, maestros, sabios y santos de cualquier tradición espiritual han usado las bendiciones como una forma de consagrar, santificar, purificar y sanar. Las ceremonias de las bodas, los servicios funerarios, los bautizos y todo lo que está entre medio tienen, en algún momento u otro, pronunciar una bendición. Cualquier persona puede ofrecer una bendición. Ernest Holmes, autor del libro Science of Mind, definió una bendición como pensamiento constructivo dirigido a cualquier persona o condición. Dice, “Usted bendice un hombre cuando reconoce la divinidad que hay en él”.

Cuando las cosas van bien, puede parecer fácil descuidar la práctica de bendecirnos nosotros mismos y a otros. Ralph Waldo Emerson escribió: “Nunca pierda una oportunidad de ver cualquier cosa que es bella; porque la belleza es la escritura de Dios, un sacramento en el camino. Recíbelo en cada rostro justo, en cada cielo justo, en cada flor justa y da gracias a Dios porque es un cáliz de bendición”.

Siempre podemos bendecir lo que es bueno en nuestras vidas, pero las bendiciones pueden convertirse en algo aún más significativo si nos acordamos de bendecir los tiempos malos tiempos también, cuando más necesitamos recordar que la verdad de que el bien también está presente en ese momento

Adquirir el hábito de aceptar las bendiciones diariamente es una buena práctica espiritual a medida que evolucionamos y nos ponemos en marcha y bendecimos nuestro mundo ya que somos bendecidos. Es una cuestión de recordar que la verdadera bendición ya ha sido otorgada; el regalo de la vida misma. Tome un momento para contemplar esto y sellarlo en la conciencia con una afirmación silenciosa, “Estoy bendecido y soy una bendición”. Yo Soy (I AM) es un nombre de Dios. En las palabas de Mary Baker Eddy al introducir su transcendental,  Science & Health, “Para aquellos que se apoyan en el infinito sostenedor, el hoy está lleno de bendiciones”.


Dennis Merritt Jones, D.D., radicado en St. Petersburg Beach, FL, es el autor de Your Re-Defining Moments, The Art of Uncertainty y de The Art of Being, la fuente de este ensayo. Ha contribuido con el movimiento del potencial humano y el campo de la espiritualidad por 30 años (DennisMerrittJones.com).

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