La verdadera riqueza

La verdadera abundancia estriba en vivir una vida que ama



La economía tradicional nos tiene pensando en opuestos—activos y pasivos. Consideramos el valor de las cosas materiales que hemos acumulado: sumamos nuestros activos, que pueden incluir valores, bonos, propiedades, cuentas de banco y ahorros para el retiro. Entonces, restamos lo que debemos: nuestros pasivos pueden incluir la hipoteca de la casa, deudas de tarjetas de crédito, primas de seguro y préstamos estudiantiles y de automóvil. El balance se considera nuestro valor neto. Si lo analizamos de esta forma, nuestro valor neto cambia cada minuto y, en ocasiones, puede cambiar drásticamente.

Hay una mejor forma de evaluar nuestra riqueza, porque estamos pasando por alto, descartando o desperdiciando unos valiosos recursos y activos como: tiempo, salud personal, bienestar espiritual, conexiones sociales o comunitarias a fin de comprar cosas temporales que solo deprecian.

El autor David Wann, de Golden, Colorado, explora este tema en su libro Simple Prosperity: Finding Real Wealth in a Sustainable Lifestyle. Según comenta: “Estados Unidos puede ocupar el primer lugar en gastar, pero también es el primero en el mundo en deuda per cápita, niños que viven en la pobreza, porcentaje de personas en prisión, obesidad y mortandad infantil”.  De hecho, los Estados Unidos ocupa la 42da posición en longevidad—justo debajo de Guam y justo encima de Albania.

“Así que, ¿dónde realmente nos está llevando todo este afán de gastar?”, pregunta. “Necesitamos obtener más valor por cada dólar, cada hora, cada cuchara de comida, cada pie cuadrado de nuestra casa y cada galón de gasolina. El secreto del éxito a escala local, nacional y global realmente no es un secreto; está a plena vista y se llama moderación.”  

Opte por riquezas duraderas

“Imagine una economía en que cada vida fuera más valiosa que el dinero, y que el poder residiera en personas comunes y corrientes que se ocupan de los demás, de sus comunidades y de su entorno natural”, señala David Korten, Ph.D., cofundador de Positive Futures Network y autor de Change the Story, Change the Future: A Living Economy for a Living Earth.

“Cuando optamos por la verdadera riqueza”, indica Korten, de Bainbridge Island, Washington, “podemos tener pasatiempos y aventuras excitantes; trabajos que nos reten y motiven y una conexión espiritual con un universo que es infinitamente mayor que una cartera de valores. En lugar de tener más cosas en una vida llena de cosas, podemos tener menos cosas, pero de mejor calidad; menos visitas al médico y más visitas a museos y casas de los amigos”.

Paso uno: Hacer un inventario de lo que tenemos

Suze Orman, propietaria de Suze Orman Financial Group, en Emeryville, California, y autora del libro de gran venta, The Courage to Be Rich: Creating a Life of Material and Spiritual Abundance, se pregunta si tener tantas cosas vale la pena y sugiere que hagamos un inventario de lo que poseemos. “Piense sobre el valor de cada objeto—lo que le costó cuando lo compró, lo que vale hoy día y lo que significa en términos materiales y terrenales para usted en estos momentos”, señala.

Como vivimos nuestros días, claro está, es como vivimos nuestras vidas.
~Annie Dillard

Orman sugiere que vayamos por cada clóset y armario y reciclemos o desechemos los artículos que no necesitamos y que nos reconectemos con los artículos que tienen un gran significado para nosotros, como los recuerdos familiares. “Piense en estos artículos tan especiales para usted y lo poco que cuestan”, indica. De esta forma, identificaremos lo que es realmente valioso para nosotros y veremos que nunca se trata de cosas materiales. Una vez sepamos lo que tenemos, es hora de saber lo que queremos y cómo lograrlo.

Paso dos: Reevaluar las metas de la vida

Al igual que haría una evaluación financiera personal antes de hacer planes para lograr metas financieras, una auditoría de nuestra vida nos ayuda a determinar nuestras prioridades para tener una vida feliz y productiva. Ximena Vengoechea, diseñadora para Twitter, Inc., en San Francisco, hizo esto recientemente usando cien notas adhesivas. En cada nota escribió un solo deseo, una cosa que le gustaría hacer. 

Durante esta “limpieza primaveral del alma”, como la llama, Vengoechea reafirmó su sed de aprendizaje y aventura. Para llevarlo más allá, analizó cómo pasaba su tiempo y cuán a menudo veía a las personas más importantes en su vida. Descubrió que la mayor parte del tiempo la dedicaba a actividades relacionadas con el trabajo y que no tenía suficiente aventura en su vida ni veía a sus seres queridos tan frecuentemente como debería. A través del medio visual de una gráfica, pudo identificar las metas de su vida y ver los cambios que tenía que hacer. Sin dudas, todos podemos encontrar mejores formas de utilizar nuestros recursos.

Nuestro tiempo

Arianna Huffington, de la Ciudad de Nueva York, fundadora de The Huffington Post, sabe de primera mano cómo el tener tantas cosas que hacer ocasiona que los días sean ajetreados, lo que puede aumentar el estrés y tener un impacto negativo en la productividad. Según comenta, “Por el otro lado, la sensación de tener tiempo suficiente o, incluso, tiempo de más, se llama ‘tiempo de abundancia’. Y aunque puede ser difícil de creer, lograrlo realmente es posible”. Huffington recomienda pasos sencillos, como dormir lo suficiente y poner límites a las horas de trabajo y las actividades en línea.  

Belinda Muñoz, activista de cambio social en San Francisco y bloguera de TheHalfwayPoint.net, hace la siguiente observación: “El tiempo es neutral. O lo usamos sabiamente o lo desperdiciamos, así que depende de nosotros convertirlo en una ventaja”. Muñoz se siente más relajada y productiva cuando bloquea partes del día. “Cuando me concentro y bloqueo las interrupciones, dejo de sentirme ajetreada y termino mi trabajo con facilidad”, comenta.

Nuestra salud

Una forma de alto impacto para apoyar nuestra salud personal es valorar más los alimentos, explica Wann. “Necesitamos dedicar más tiempo, no menos, a la preparación del presupuesto de alimentos”, dice él. “Al reorganizar los gastos caseros y nacionales, nuestra prioridad deben ser los alimentos frescos y saludables y no los dispositivos electrónicos, compras en centros comerciales, automóvil, patio e incluso vacaciones. Nuestros gastos generales no tienen que aumentar si logramos reorganizarlos y cambiar nuestros valores. Al optar por alimentos de alta calidad y apoyar mejores formas de cultivo, podemos comenzar a moldear la cultura estadounidense”, explica.

Nuestra comunidad

La comunidad, en lugar del mercado de valores, es el mejor recurso de la verdadera riqueza—tanto personal como global—afirma Korten. “La economía de su comunidad es parte de lo que une a las personas. Es la clave de la felicidad y de la salud física y mental.” Restarle el control que tiene Wall Street en nuestro bienestar económico y concentrarnos más en nuestra comunidad nos ayuda a pensar en términos de subsistencia, no en simples empleos. Para Korten, esto no solo equivale a cómo hacer dinero para vivir, sino vivir valorando nuestros hogares, comunidades y medio ambiente.  

El invalorable capital social viene de invertir nuestro tiempo y dinero en las comunidades locales. Korten observa cómo estos esfuerzos, cuando se utilizan libre y sabiamente, pueden reducir la criminalidad, mejorar el rendimiento escolar y ayudar a que las economías funcionen mejor. Como ejemplo, Korten cita el California’s Well-Being in Business Lab, que trabaja con el Greater Good Science Center de la Universidad de California, Berkeley, para proveer a las comunidades locales modelos de prosperidad basados en la investigación. En comunidades y naciones que poseen abundancia social, las personas no tienen que ganar tanto dinero para estar cómodas, porque su calidad de vida es provista en parte por la fortaleza de los lazos sociales.   

Dirigiendo el llamado al cambio

Encontrar y hacer lo que nos entusiasma nos traerá abundancia, afirma David Howitt en su libro Heed Your Call. El empresario del Meriwether Group en Portland, Oregon, consultor de compañías de consumidores, sostiene que encontrar nuestro propósito heroico, eso que llevamos en el corazón que sabemos que tenemos que hacer, es el primer paso hacia la verdadera riqueza.  Howitt indica que el secreto reside en una breve palabra… “y”. En lugar de una/o, nuestro mundo se amplía con “y”. Howitt nos urge a integrar nuestra parte intuitiva y analítica, “poeta y profesional, profeta y ganancia, y alma y éxito”.  

No se trata solo de filantropía, sino de hacer de nuestra comunidad y el mundo un lugar mejor para trabajar, sostiene. “Cuando le haces bien al mundo y vives como debe ser, el dinero llega.”


Judith Fertig tiene un blog sobre vivir bien en AlfrescoFoodAndLifestyle.blogspot.com en Overland Park, KS.

 

Cómo realizar una auditoría de su vida

A continuación, una forma de llevar a cabo una auditoría de su vida para saber con mayor certeza qué es lo importante para usted y cómo distribuir los recursos para hacer que estas cosas ocurran.

Paso 1: Saque varias horas y cien notas adhesivas. Escriba un deseo—algo que quiere hacer o quiere que suceda en su vida—en cada una de estas. Colóquelas en una superficie plana.

Paso 2: Observe los patrones que surgen. Reorganice las notas por temas o categorías, como familia, salud física, aventura, profesión, dar y destrezas. Las áreas con más notas significan lo que más deseamos.

Paso 3: Analice un día, una semana y un mes típico y estudie cómo lo vive.

Paso 4: Establezca prioridades. Hay algunos deseos que tienen que satisfacerse todos los días o próximamente, mientras que otros pueden satisfacerse “algún día”.  

Paso 5.: Desarrolle un plan. Al igual que cualquier estrategia financiera sabia, que por lo general incluye invertir dinero en algún momento, dedique más tiempo a hacer lo necesario para hacer realidad las cosas que desea.


Para más detalles, visite Tinyurl.com/ExampleOfLifeAudit.

 

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