Salvar animales, salva personas

Yo te rescato y tú me rescatas



Como el agua, la gracia busca su propio nivel. Al rescatar animales, el rescatador a menudo también es rescatado. Ambas vidas cambian para bien.
 

“Buster llegó a nosotros por una razón”, señala Amy Burkert. “Mi esposo Rod y yo estábamos caminando a nuestro Shar-Pei, Ty, en nuestro vecindario en Filadelfia cuando un hombre nos advirtió sobre un perro negro grande en un callejón. El amistoso can nos siguió hasta la casa y después de buscar en vano a su familia, decidimos convertirlo en parte de la nuestra.”   

En el 2009, la pareja decidió salir de vacaciones, pero se les hizo difícil encontrar un hotel que aceptara a un pastor alemán de 70 libras como huésped, así que decidieron crear un sitio web llamado GoPetFriendly.com para ayudar a encontrar lugares donde las personas y sus mascotas pudieran quedarse. Vendieron su casa en Pensilvania y salieron en su casa rodante de 24 pies de largo. Hasta el momento, han viajado a 47 estados e investigado y calificado todo lo que han descubierto en sus viajes y lo han incluido en su sitio web; Rod trabaja desde la “casa” y Amy está a cargo de redactar el weblog. Su programa de viajes es flexible, pero la mayoría de las paradas duran de una a tres semanas.  

“No es el tipo de vida con la que dos contables se pueden hacer ricos, pero no podríamos estar más felices”, dice, “y todo se lo debemos a Buster”. El sitio web ahora enumera más de 60,000 hoteles, lugares de acampar, restaurantes, playas, parques y actividades para perros a lo largo de los Estados Unidos y Canadá y además cuentan con un planificador de viajes por carretera.  

“Me desperté una mañana y pensé: ‘No puedo encontrar un marido, así que me voy a conseguir un perro’”, dice BJ Gallagher, socióloga y autora galardonada. “Había vivido en mi casa de Los Ángeles durante 16 años y no conocía a ninguno de mis vecinos. Seis meses después de adoptar a Fannie de un refugio, los conocí a todos. Gracias a ella, me he convertido en parte de la comunidad”. Fannie es una mezcla de Chow y Pequinés.

Las transformaciones también pueden ocurrir con mascotas menos usuales. Poco después de que Susan M. Tellem, una enfermera graduada en Malibú, California, le regalara a su esposo dos tortugas para su cumpleaños, la pareja descubrió que no había un programa nacional de protección para reptiles. Así que comenzaron el American Tortoise Rescue (Tortoise.com), una organización que ha estado rescatando, rehabilitando y proveyendo un santuario a más de 3,000 tortugas de agua y de tierra desde 1990. Sus iniciativas de educación y concienciación para el trato humano han alcanzado niveles internacionales. 

Un pájaro fue lo que rescató a April Leffingwell. Ella había estado lidiando con una lesión grave de la espalda que requería medicamentos para el dolor y que la mantuvo fuera del trabajo por seis meses cuando decidió ir a una tienda de venta de animales en Los Ángeles, “solo por salir de la casa”. Se conmovió al ver una cacatúa Moluccan que tenía una garra lesionada. Su esposo se dio cuenta de cómo ella se identificó con la condición del ave y trajo a Izzi a la casa al día siguiente.

Los humanos rescatamos animales, pero los animales aparecen por una razón… porque la mayoría de los humanos también necesitan ser rescatados.


Ahora Izzi, con una sola pata, ha aprendido a dormir acostada para descansar la pata que le queda. “Izzi y yo nos encontramos cuando ambos estábamos pasando por un momento difícil”, señala. “Nos convertimos en la fuente de fortaleza de cada uno. Si él podía vivir con una sola pata, yo podía superar el dolor.”

Cuando los miembros de las fuerzas armadas son movilizados, a menudo tienen que encontrar hogares alternos para sus mascotas, pero no siempre esto es posible. La bloguera Kimberly Gauthier en KeepTheTailWagging.com asegura fondos y está haciendo planes para hacerse cargo temporal de las mascotas de soldados movilizados. El propósito es enviar correos electrónicos sobre las mascotas a sus dueños y que las puedan visitar por Skype para de esa forma mejorar la moral del perro y del soldado. Tiene cinco acres en Marysville, Washington.  

Un entorno mejorado por la presencia de animales ha probado ser útil para la autora Kathy Rowe, una veterana de la Fuerza Aérea con 20 años de servicio, al retirarse de la milicia. Su esposo Scott, también retirado de la Fuerza Aérea, formó parte de las Fuerzas Especiales. Ellos han decidido vivir en un finca de 100 acres en Tyner, Kentucky. Kathy piensa que su variedad de animales rescatados, incluidos perros, gatos, pollos, pavos y un cerdo vietnamita, ha ayudado a Scott a lidiar con el trastorno de estrés postraumático.

Correr, trabajar y asear a su caballo Quint es particularmente útil. “Mi esposo se siente menos frustrado, más concentrado y menos nervioso. También tiene menos reviviscencias inquietantes que antes”, cuenta Rowe. “Al saber que nuestra perra rescatada, Lola, cuida la finca, siente que puede dormir mejor porque ella está ahí cuidando de él.”  

Los humanos rescatamos animales, pero los animales aparecen por una razón… porque la mayoría de los humanos también necesitan ser rescatados.


Conéctese con la escritora independiente Sandra Murphy, de St. Louis, MO, en stlSandy@mindspring.com.

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