Desintoxicación Digital

Desconectarse para acabar con el estrés y lograr el éxito




Ya sea enviar mensajes de texto en extremo, escribir en Twitter, buscar en Google, publicar o escribir en un blog, el fenómeno de ser atrapado en la telaraña de la Red es real. Las racionalizaciones van desde hacer frente a la sobrecarga de información hasta el miedo de quedarse afuera. Pero los inconvenientes de dicha gama de conectividad digital pueden ir desde la asfixia de los vínculos familiares y sociales hasta la falta de destrezas de vida que solo la comunicación cara a cara fomenta.

En el 2011, el Centro de Estudios Infantiles de New York University informó que los jóvenes entre las edades de 8 a 18 años promedian más de seis horas diarias en el uso de los medios de comunicación y que las calificaciones de un grupo de estudiantes encuestados que se consideraban ellos mismos usuarios bien “heavy”, fueron considerablemente más bajas que sus contrapartes “light”. El profesor de comunicaciones Clifford Nass, de la Universidad de Stanford, autor del libro The Man Who Lied to His Laptop, comentó en una entrevista que las personas que hacen extensas multitareas en los medios de comunicación “no pueden filtrar la irrelevancia, no pueden manejar la memoria y están crónicamente distraídos. Dicen que son productivos y que no pueden desconectarse, pero no pueden mantenerse en la tarea y concentrarse en una cosa”.

Afortunadamente, los programas que animan a desconectarse se están poniendo de moda.  Más de 400 escuelas secundarias y superiores en 20 estados de la nación, incluido Canadá, tomaron el ‘Digital Blackout Challenge’ para abstenerse de usar los dispositivos digitales durante el año escolar 2012-2013 (DigitalBlackout.org). Desde la Chief Sealth International High School, en Seattle, Washington, la estudiante de cuarto año Marissa Evans dijo que la experiencia le ayudó a ver “que hay un equilibrio entre ‘lo demasiado’ y ‘lo suficiente’” en lo respectivo a estar conectado, y su compañero de clase, Alex Askerov, dice que el reto fue “un soplo de aire fresco”.

Para el documental del 2013, Sleeping with Siri, el periodista con base en Seattle, Michael Stusser, pasó por una semana de autoevaluación de “atiborrarse de tecnología”, seguida de una de desintoxicación digital de la misma duración. Durante la etapa uno, dijo que su presión arterial subió 40 puntos luego de cuatro días. Encontró que “realmente, siempre estás esperando una respuesta”. Posteriormente disfrutó de estar desconectado.

Foresters, un proveedor de seguros de vida con base en Ontario, les pide a las familias hacer un juramento de un tiempo libre de tecnología al menos una hora diaria y hacer de los domingos unos completamente libres de tecnología cargados de actividades familiares y sociales.


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