Forjar una vida impulsada por la pasión

Entender su propósito y alimentar su alma



En medio de la incertidumbre, muchos se preguntan: “¿Por qué yo estoy aquí?”
 

Tres años atrás, Cindy Readnower sintió que el trabajo se tragaba su vida. Madre soltera con dos hijos que criar y dos franquicias de restaurantes que manejar en Sarasota, Florida, rutinariamente se levantaba a las 4 a.m. y se iba a la cama pasada la medianoche. No podía compartir mucho con sus hijos. “Nunca tuve un momento libre para tan solo desconectarme y pensar en lo que de verdad quería”, recuerda.

Entonces la economía colapsó y la forzó a cerrar los negocios, solicitar la quiebra y consultar un consejero profesional para poder planificar sus próximos pasos. Hoy, a sus 57 años, trabaja como coach de vida y consultora de negocios y como ella dice, viviendo la vida que estaba destinada a vivir.

“Cuando te tocan los tiempos difíciles, dices: ‘Mis peores miedos se han convertido en realidad; ¿y ahora qué voy a hacer?’ Esto le hará darse cuenta que solo encontrará el verdadero éxito cuando sigue su pasión”, dice ella.

Readnower representa lo que algunos ven como un rayo de luz en estos tiempos económicos difíciles. En estos momentos con una alta tasa de desempleo, cuando alguien no puede conseguir un trabajo y otros están trabajando horas agotadoras para compensar los despidos de sus compañeros de trabajo, muchos estadounidenses están saliendo de la noria corporativa y preguntándose con honestidad: ¿Cuál es mi propósito aquí y cómo puedo realizarlo?

Propósito sobre ganancias

Según un estudio reciente llevado a cabo por la organización sin fines de lucro Encore.org, que ayuda a estadounidenses adultos a alcanzar carreras profesionales más significativas, tanto como 9 millones de personas entre las edades de 44 a 70 años ya han hecho la transición hacia trabajos que combinan propósito, pasión y un salario. Otro 31 millón quisieran lo mismo.

No es cuánto hacemos, sino lo que importa es cuánto amor pones en el trabajo que realizamos.
~ Madre Teresa de Calcuta


Mientras tanto, las encuestas muestran que los recién graduados universitarios gravitan cada vez más hacia trabajos en el sector público y sin fines de lucro que alimentan sus almas más que sus cuentas bancarias. El voluntariado está en alza. A consecuencia de tener menos entradas económicas, las personas están también consumiendo menos a la vez que cocinan, cosen y hacen más jardinería, redescubren pasiones y relaciones olvidadas y encuentran nuevas en el proceso.

“Cuando la economía se estancó, provocó un momento real para que naciera un despertar espiritual para todos nosotros”, señala Sue Frederick, de Boulder, Colorado, consejera de profesiones que aplica sus destrezas intuitivas para ayudar a los clientes, como Readnower, a encontrar su musa. “Ya no tenemos la capacidad de escondernos detrás de los puestos y beneficios de trabajo que podrían no haber sido una buena opción para empezar. Las personas están recordando la misión de sus almas y despertando hacia el verdadero trabajo para el que tienen la intención de hacer.”

En la vanguardia del movimiento de profesiones enfocadas con propósito, está la generación del milenio, ahora en la edad de los 20 y principio de los 30. Al haber alcanzado la mayoría de edad entre el escándalo de la Corporación Enron, 9/11 y las guerras de Irak y Afganistán y el colapso de la economía de 2008, esta generación se está graduando de universidad con una perspectiva más integral sobre lo que constituye una buena carrera.

“La década en que hemos madurado ha sido turbulenta en casi todas las dimensiones”, dice John Coleman, de 31años, recién graduado de la Escuela de Administración de Empresas de Harvard y coautor del libro Passion and Purpose: Stories from the Best and Brightest Young Business Leaders. “Esta generación está viendo un mundo que tiene tantos problemas y dichos como: ‘Las viejas oportunidades ya no están ahí, así que tenemos que crear nuevas’. Muchos están buscando de forma activa más significado y propósito en el trabajo.”

Una encuesta de 2010 que entrevistó a 500 estudiantes con maestría en administración de empresas encontró que cuando consideraban una lista larga de opciones de lo que buscaban en una carrera, ellos calificaron “el reto intelectual” y “la oportunidad de impactar el mundo”, como su primera y tercera prioridad, poniendo la compensación en segundo lugar.

En otro análisis llevado a cabo por The New York Times encontró que en el 2009, un 11 por ciento más de los graduados trabajó para organizaciones no lucrativas que el año anterior. Por lo tanto, el libro de Coleman está repleto de ejemplos alentadores, desde un estudiante de Harvard de maestría en administración de empresas y un marino estadounidense que fundaron una organización sin fines de lucro dirigida a erradicar la pobreza en el barrio marginal más grande de Kenia, hasta un ingeniero graduado en ingeniería biomédica que puso en marcha un servicio en el Web para compartir el auto.

Esta trayectoria profesional con un propósito de trabajo parece una salida austera a la de los  baby boomers, a la que se refieren de forma colectiva como la generación del “yo” por su ética materialista. Pero aquellos que se especializan en ayudar a las personas a encontrar una vida más significativa dicen que este grupo en la actualidad está entre los mejores y más enfocados clientes.

“Estamos en un tiempo donde es socialmente más aceptable seguir las pasiones”, dice Janet Attwood, cuyos talleres ‘Passion Test’—establecidos en 2004—están atrayendo más gente que nunca antes. “En mis tiempos, mi padre tenía tanto miedo de terminar en la calle que me envió a la escuela de secretarial para que aprendiera a escribir maquinilla. En ese entonces los padres nunca preguntaban: ‘¿Qué te apasiona?’”

Eso es una vergüenza, comenta Frederick, porque los primeros indicios de nuestro propósito a menudo surgen en nuestra juventud. “Creo que todos sabemos en algún momento cuál es nuestro regalo, pero a menudo lo enterramos y decimos: ‘Tengo que encajar y tener un empleo con beneficios y buena paga.’” Hay una alternativa.

Trabaje y consuma menos, viva más

Attwood enfatiza en que vivir alineado con nuestra pasión no es solo sobre el trabajo, señalando que: “Es sobre nuestras relaciones y amistades, la espiritualidad y la salud, lo que consume y dónde decide vivir…”

Ella les pide a sus clientes que escriban cinco pasiones que definen su vida (véase recuadro) y que las usen como guía. “Ya sea que se enfrenta una elección, decisión u oportunidad, escoja a favor de su pasión”, aconseja ella. Attwood ha observado de primera mano cómo el éxito a menudo le sigue porque: “Cuando escogemos a favor de las cosas que tienen el mayor y profundo significado para uno, el universo lo apoya más que si solo es neutral o no tiene mucho entusiasmo”.

Para algunos, esto ha significado menos horas por menos paga de forma que les permita más tiempo para meditar, cenas familiares, trabajo voluntario en un albergue, tomar clases de baile añoradas o planificar el próximo cambio profesional. También ha llevado a compensar el comprar menos y hacer más por uno mismo.

Según el estudio de 2010 de MetLife sobre el Sueño Americano, 77 por ciento de los estadounidenses dicen que alcanzar sus grandes sueños comprende mejorar la calidad de sus vidas al fortalecer sus relaciones personales. Para la generación del milenio, 39 por ciento dice que ya tienen lo que necesitan. Además, aquellos que sienten la presión de comprar más y tener mejores posesiones materiales, se han reducido de 66 por ciento en 2006 a menos de la mitad en la actualidad.

“Mucha gente ya ha comenzado a caminar por este sendero. Tienen cultivo de hortalizas, crían gallinas y mantienen abejas. Construyen sus propias casas, a menudo con ayuda de amigos y vecinos”, escribe la profesora Juliet Schor, Ph.D., de la Escuela de Sociología de la Universidad de Boston.

En su libro pionero, Plenitude: The New Economics of True Wealth, ella sostiene que contrariamente a las suposiciones de muchos economistas, una semana laboral más corta y una economía más pequeña es mejor para la sociedad en su totalidad. Más aún, tal estilo de vida “les permite a las personas construir conexiones sociales más fuertes, mantener su salud física y mental y participar en actividades más creativas y significativas”.

Cualquier ejemplo confirma la regla

Desde los días de su infancia cuando ayudaba a su madre a coser la ropa para la familia, Juliette Bastian ha tenido una pasión por el diseño de ropa. Su amor por el baile va hasta el programa   American Bandstand. Pero cuando trató de escoger una carrera, “Siempre saltaba este mensaje en mi cabeza que decía: ‘Necesitas hacer dinero’”, explica ella.

A mediados de sus 40 años, esta residente de San Dimas, California, tenía un salario de 6 dígitos y una carrera exitosa, aunque no se sentía realizada como contadora y planificadora de negocios.   Para dar rienda suelta a su lado creativo, creó hojas de contabilidad coloridas, pero no fue suficiente. “En cierto momento, reconoció que: ‘Ya no me daba felicidad ir al trabajo’”, recuerda Bastian, ahora de 52. “Me sentía como un ratón dando vueltas en la rueda.”

Hace siete años que se salió y, con la ayuda de Attwood, se dispuso a encontrar su verdadero llamado. “La gente siempre piensa que uno tiene que elegir solo uno, pero uno tiene pasiones que recorren cada aspecto de nuestra vida”, dice ella. “Ahora me doy cuenta que soy bailarina, diseñadora de moda, persona de familia y una mujer espiritual.”

Bastian comienza cada semana haciendo un “plan estratégico de acción” con código de colores para asegurarse de incluir elementos de sus cinco pasiones: libertad financiera, relaciones excepcionales, salud óptima, negocios exitosos y una alianza con Dios. Eso significa que ha vuelto a la universidad para estudiar diseño de modas y ahora saca tiempo para bailar, ir a la iglesia y su negocio de coaching a tiempo parcial.

Ella dice que económicamente han sido tiempos difíciles. Pero “los sacrificios”―incluidos ir menos al salón de belleza, ropa de lujo, cenar afuera y regalos navideños costosos para los amigos—han valido la pena. “Ahora tengo la flexibilidad, la libertad y la alegría de saber que soy la verdadera Juliette”, dice ella con una sonrisa. “Sé que estaré protegida en la medida que honre lo que verdaderamente es importante para mí.”


Lisa Marshall es escritora independiente cerca de Boulder, CO. Conéctese en Lisa@LisaAnnMarshall.com.

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