El hogar de la felicidad

Pequeño, verde y económico



El hogar de los sueños de Wanda Urbanska se acerca más a una casa de campo que a un castillo. A pesar de que cuando niña deseaba espacios extensos y piscinas lujosas, su preocupación por el bienestar del planeta y un enfoque práctico en cuanto a las finanzas han desarrollado en ella una fantasía totalmente distinta: un hogar pequeño, verde y económico.

Ser dueño de una casa más pequeña es “bueno por tres razones,” dice la egresada de Harvard y autora del libro Simple Living: 7 Paths to a Better Life. Con una casa más pequeña podemos pagar la hipoteca más rápido, utilizar menos muebles y hay menos espacio que limpiar y mantener, calentar y enfriar. Además, menos espacio resulta en menos consumo—lo cual, ahora más que nunca, es necesario, ya que últimamente, muchas viviendas se han convertido en lo que Urbanska llama sofocantes “hoyos de cosas que obstruyen el flujo de energías y movimiento en nuestras vidas”.

Según ella, “una vez purifiquemos nuestros sistemas del exceso, el enfoque será en desarrollar vidas dinámicas y eficientes, en las cuales la huella de carbono de una cosa será igual de importante que su precio y lo importante será la utilidad, no el sentido de propiedad”.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas (NAHB, por sus siglas en inglés), la construcción de McMansiones, como resultado del concepto descabellado “mientras más grande, mejor”, hizo que en el 2007, la casa estadounidense promedio creciera de 983 pies cuadrados a 1,950-2,521 pies cuadrados. Debido a la recesión del 2008, muchos propietarios se quedaron con hipotecas que eran imposibles de pagar, lo cual causó que las nuevas casas fueran más modestas. Al igual que la conocida manía de vehículos todoterreno (SUV, por sus siglas en inglés), la cual ahora se ha disipado por los altos precios de la gasolina, la manía de las McMansiones también está perdiendo auge.

“Parece ser que hoy día, las personas que van a comprar casa por primera vez prefieren una presentación más simple de lo que fue popular en la época de sus padres”, observa Heather McCune, la exjefa de redacción de las revistas Professional Builder y Professional Remodeler. “No creo que sea desacertado caracterizarlo como una mentalidad anti-McMansiones.”

Recientemente, el sitio web Trulia.com reportó que un poco más de la mitad de los estadounidenses consideran que su hogar ideal sería de 1,400 a 2,600 pies cuadrados. Según la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas, nueve de cada 10 constructores están planificando o construyendo casas más pequeñas que las que construían en el pasado. En el 2010, el tamaño promedio de una casa nueva bajó a 2,377 pies cuadrados. Mientras que para el 2015, se predice que el promedio de una casa recién construida será de 2,140 pies cuadrados. Incluso en las zonas más adineradas, los constructores están levantando casas modelo que son un tercio más pequeñas de las que construían hace un par de años. 

“‘Lo pequeño es hermoso’, está de moda de nuevo”, señala Andrew Gates, un corredor de bienes raíces de la compañía Sotheby’s International Realty en Salisbury, Connecticut. “Después de lo que hemos pasado en los últimos años, la estética simple es más común.”

Lo que se ahorra en la compra de un hogar más sostenible y de menor impacto permite invertir razonablemente en mejoras modernas y energéticamente eficientes, como pisos de bambú, aparatos de conservación y filtración de agua y enseres de consumo eficiente de electricidad. El Perfil de Compradores y Vendedores de Viviendas para el año 2010, preparado por La Asociación Nacional de Corredores de Bienes Raíces (NAR, por sus siglas en inglés), encontró que casi el 90 por ciento de los compradores consideran que las cuentas de calefacción y refrigeración son importantes y que más del 70 por ciento desean enseres de alta eficiencia.

“Como favorecedores de la eficiencia energética, nos ha inspirado el cambio en la actitud de los compradores y propietarios de viviendas hacia más eficiencia energética”, dice Kateri Callahan, presidenta de la Alianza para Ahorrar Energía (ASE, por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro localizada en Washington, D.C. A mayor eficiencia energética, más alto es el valor del hogar. Un estudio reciente de The Appraisal Journal indica que el valor de una casa sube entre $10 y $25 por cada dólar ahorrado en cuentas anuales de combustible.

Hay un auge en hogares multigeneracionales a través de todo el país que coincide con viviendas más pequeñas para una sola familia. Según los datos del Censo de los EE.UU., para el 2010, 4.4 millones de viviendas albergaban a tres generaciones o más bajo un solo techo. Esto representa un aumento de 15 por ciento de las 3.8+ millones de viviendas multigeneracionales de hace solo dos años atrás. En viviendas multigeneracionales se reduce la necesidad de un cuido costoso, además, los abuelos y los hijos adultos también pueden contribuir al ingreso del hogar al pagar renta. Urbanska, quien reside en Carolina del Norte con su madre de 90 años de edad y su hijo de 15, explica: “Al estar cerca de mi madre en sus últimos años, he podido ahorrar el dinero de cuido de niños y ancianos”.

Michelle Kaufmann, co-autora de la celebrada Prefab Green y una arquitecta de casas eco-amigables en Sausalito, California, concluye que parece ser que el cambio súbito hacia hábitos más económicos y ambientalmente viables ha llegado para quedarse. Según ella, está más ocupada que nunca, ya que dichos conceptos están resonando en un área amplia. “Es triste que tuvo que ocurrir una catástrofe económica para que las personas comenzaran a apreciar las casas más pequeñas,” observa, “pero al menos se obtuvo algo bueno de la situación”.


Lindsey Blomberg es una autora independiente en Sarasota, FL.

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