Conectado en gratitud

Acepte cada regalo porque cada bendición cuenta



Al contar nuestras bendiciones diarias, encontramos que incluso los días sin incidentes o difíciles poseen preciosos regalos. Considere todas las aportaciones que hacen posible que los miembros de la familia se reúnan para las fiestas—los trabajadores que ayudaron en la construcción y mantenimiento de los vehículos que nos trajeron hasta aquí, la casa donde nos reunimos, los árboles que dieron luz a la chimenea. Considere los alimentos que nos nutren gracias a la energía del sol, los minerales de la Tierra y la lluvia, la labor de los agricultores, procesadores, transportistas, distribuidores y cocineros. Sea o no que las fiestas que se avecinan llenen nuestras expectativas, tenemos muchas cosas por las que estar agradecidos.

Thich Nhat Hanh, el monje tibetano, señala que cada bendición es un regalo del universo, vemos que estamos apoyados de forma continua de innumerables maneras.

El autor Roger L'Estrange observó en el siglo XVII cómo los seres humanos tienden a “confundir las bendiciones gratuitas del cielo por los frutos de su propio trabajo”. Nos despertamos cuando suena la alarma gracias a la tecnología de los ingenieros, trabajadores, distribuidores y vendedores. Podemos encender la luz porque los trabajadores de la energía eléctrica nos suplen la electricidad. Nuestra práctica espiritual mañanera es el regalo de generaciones de maestros y escritores que han observado la verdad y comparten lo aprendido. Se siente bien ser arrullado por cada momento de gracia y por el más simple acto de bondad.

Tal gratitud fluye cuando rompemos con los puntos de vista pequeñoburgueses—con sus expectativas o exigencias egoístas—para apreciar que a través del trabajo, las intenciones y la existencia de un gran número inconcebible de otras personas, formas de vidas y elementos, se nos ha dado el milagro de la vida, con toda su bondad presente. Esta mayor conciencia de nuestra conexión, espontáneamente nos llena de alegría y gratitud que transforma nuestra experiencia.  Afortunadamente, la gratitud se puede cultivar. Es solo practicar el estar presente en lo que se nos está dando.

Ayuda ser conscientes de algunos de los obstáculos más perniciosos para el agradecimiento, y uno de los más obvios es el fracaso de notar lo que tenemos, incluidos el techo sobre nuestra cabeza y alguien a quien amar. Según la canción de Joni Mitchell, “No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”. Por lo tanto, el primer paso es comenzar a prestar atención a los regalos que siempre han estado ahí, pero que hasta ahora pasaban desapercibidos y poco apreciados.

Somos ricos en lo que cuenta y nunca estamos verdaderamente solos porque siempre estamos apoyados por el universo. Meister Eckhart, místico del siglo XIII, aconsejó: “Si la única oración que usted dijo en toda su vida fue ‘Gracias’, sería suficiente”.


Frank Jude Boccio es autor de libro Mindfulness Yoga (MindfulnessYoga.net).

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