Compras inteligentes

Mantenga los dólares trabajando en las comunidades locales



Hoy día, una de las mejores gangas que los estadounidenses pueden conseguir es votar a favor de nuestras economías locales y regionales. Al cambiar nuestros hábitos a la hora de comprar y apoyar a los detallistas y proveedores locales de servicios, podemos ayudar a crear y conservar los empleos del área, apoyar el comercio de la comunidad y desarrollar relaciones y conexiones sociales valiosas dentro de nuestra comunidad. Con cada compra local que hacemos, abandonamos ese establecimiento sintiéndonos mejor con nosotros mismos, ya que hemos solidificado el capital social y contribuido a la verdadera riqueza de la comunidad.

Imagínese la alegría de saber que sus compras indirectamente contribuyen a que el dentista pueda suplir aparatos para enderezar los dientes a los hijos del dueño de la tienda de comestibles, que el agente de seguro local pueda pagar su hipoteca, que el banquero local pueda sellar el techo y el que le selló el techo pueda obtener su sustento, todos amigos y vecinos dentro de la comunidad. La lista de beneficios –desde aumentar los valores de las casas hasta garantizar acceso a los productos locales– continúa expandiéndose a medida que sus dólares continúan circulando dentro de la comunidad.

Sin embargo, encontrar una oferta más amplia de artículos hechos localmente en los establecimientos locales continuará siendo un reto hasta que más consumidores lo exijan. Una forma de comenzar a alinear nuestras compras con nuestros valores es patrocinando establecimientos que ofrecen artículos de comercio justo y de responsabilidad social.

Shaktari Belew, autora del libro Honoring All Life: A Practical Guide to Exploring a New Reality, explica cómo comprar mercancía y servicios locales puede realmente beneficiar a todos, siempre y cuando estén específicamente diseñados para este propósito. “Cuando los artículos están diseñados para ser creados y vendidos localmente, todos los involucrados en el proceso se benefician, desde los suplidores que obtienen la materia prima a través de los fabricantes, hasta los que venden y compran el producto final. Incluso, hasta el ambiente se beneficia”.

Belew exhorta a las personas a conocer lo más que puedan sobre sus compras. “Una vez las personas tienen presente los dos conceptos vitales de localización y diseño, podrán examinar mejor sus compras”, recomienda esta diseñadora y pensadora de enfoque integral centrada en el diseño comunitario resistente. Como líder del taller de trabajo del TransitionUS.org y una de las diseñadoras principales de la base del modelo económico de sistemas integrales/cuádruple, esta residente de Oregón trata de seguir sus propias recomendaciones. “La certificación Cradle to Cradle, C2C, ayuda”, señala.

El programa C2C es una etiqueta rotulada de forma ecológica y autorizada por el McDonough Braungart Design Chemistry, cofundada en 1995 por William McDonough, autor de Cradle to Cradle. El proceso de certificación evalúa la seguridad de un producto para los humanos y el ambiente, además de su potencial para ciclos futuros de vida. El programa se enfoca en usar materiales seguros que pueden desarmarse y reciclarse para otros propósitos o convertirse en composta como nutrientes biológicos. Hasta la fecha, cientos de artículos como materiales de construcción, colchones, ropa de cama, productos para el cuidado de bebés y para el cuidado del cabello, al igual que productos de limpieza personal y del hogar han recibido la certificación C2C.

Si tiene planificado enviar regalos a larga distancia esta temporada, ¿por qué no usar el primer producto para el consumidor con la certificación C2C, una caja de envío del Correo Postal de los Estados Unidos? Este es un ejemplo de cómo un diseño complejo bueno puede convertir un producto en algo bueno tanto para las personas como para el ambiente. Los más de 60 productos que incluyen cajas, calcomanías y etiquetas, compuestos de más de 1,400 materiales, tenían que ser certificados, pero los beneficios son muchos: reducción en el costo del manejo de la basura y el desecho de materiales peligrosos; sin contar el hecho de que el que lo recibe puede reciclar el artículo.

“Imagínese un sistema de comercio cerrado en el que cualquier artículo hecho a base de recursos finitos como el cristal, papel, hierro, plástico y tela estén diseñados para reutilizarse en un círculo infinito”, señala Belew. “Imagínese un mundo en el que la mercancía se pueda arreglar y mantener, en lugar de convertirse en algo obsoleto”.

Belew, diseñadora de Will’s Bills, un tipo de moneda complementaria, también recomienda  comprar artículos que se puedan reusar por largo tiempo y que sean específicos para nuestras necesidades. “A mi hija le encanta una salsa de curry en particular, que viene en un pequeño frasco con tapa de rosca”, cuenta. En lugar de reciclar los frascos, la familia los usa para guardar artículos pequeños en la casa. “También tienen el tamaño perfecto para servir porciones individuales”, indica.  

En ocasiones, lo único que se necesita es un pequeño cambio en la perspectiva y esto puede hacer que un artículo pase de ser basura a un tesoro.


Linda Sechrist es editora de Natural Awakenings.

Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags