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Cómo calmar la ansiedad en los niños

Seis formas de calmar la ansiedad

Los niños de hoy día no son inmunes al estrés. En un mundo saturado por los medios de comunicación, los niños están expuestos a situaciones aterradoras todos los días, desde guerras y desastres naturales hasta divorcios y presión de pares. Además del daño mental que esto significa, la ansiedad también afecta el cuerpo de los niños: un estudio publicado en la revista Brain, Behavior, and Immunity descubrió que el estrés familiar afecta directamente la función inmunitaria y aumenta la probabilidad de enfermedades en los niños. Como padre, ¿qué podemos hacer para ayudar?

Primero, respire profundamente. “La ansiedad en los niños no es un problema nuevo en nuestra sociedad”, indica la Dra. Anandhi Narasimhan, doctora en Los Ángeles que se especializa en psiquiatría del niño y el adolescente. Ella señala que todos los niños pasan por etapas normales de temor y preocupación y que la ansiedad puede manifestarse en forma de dolor de estómago, dolor de cabeza, accidentes al tener que usar el baño, agresión y problemas para dormir. A continuación, los expertos ofrecen sugerencias para saber cuáles son los niveles normales de estrés y los que representan un peligro para la salud. Además, le brindarán herramientas para ayudar a un niño a desarrollar destrezas para lidiar con los problemas inevitables de la vida.  

Haga espacio

Comience sencillamente escuchando a su hijo. “Cuando mis niños están alterados, de inmediato mi instinto natural me dice que me pregunte: “¿Cómo puedo solucionar esto?”, indica la Dra. Natalie Geary, pediatra integral y madre de tres niños en la ciudad de Nueva York. “Pero usted necesita alejarse de la situación, escuchar e identificarse, sin tratar de resolver el problema de inmediato. Si permite que el niño exprese su molestia, le da espacio y trata de obtener alguna perspectiva, es posible que comience a identificar los factores que desencadenan la ansiedad de su hijo”. Tratar de solucionar el problema de inmediato puede ser contraproducente, advierte.

Separe un tiempo todos los días, como un tiempo para tomar una merienda después de la escuela, para que el niño se relaje. Usted tendrá una mayor oportunidad de saber más sobre qué está causándole estrés a su hijo y este se sentirá más confiado en sí mismo y en su capacidad de enfrentar temores.

Examínese usted mismo

Para muchos niños de edad escolar, la ansiedad debido al desempeño escolar es constante.  Desafortunadamente, los padres a menudo son responsables ya que tratan de proyectar sus propias ambiciones en sus hijos, señala Geary. Carl Honoré, autor de Under Pressure, cita las buenas intenciones de los padres, pero culpa las presiones modernas—incluidos una cultura perfeccionista, una economía volátil e hipercompetitiva y padres primerizos de mayor edad que usan los mismos valores y actitudes del lugar de trabajo a la hora de criar a sus hijos—como factores que influyen en la presión que los niños enfrentan. “Lo que estamos estrangulando es el placer sencillo que poseen todos los seres humanos y la alegría de ser niño”, observa Honoré.” Así que busque formas de reducir las expectativas.  

Considere buscar ayuda

“Es algo natural llevar a los niños al pediatra como una medida preventiva para mantener la buena salud, así que deberíamos adoptar el mismo principio para la salud mental”, aconseja Narasimhan. “Si la ansiedad está afectando el funcionamiento de un niño—como no querer ir a la escuela o lugares públicos, tener problemas para separarse de sus cuidadores o quejarse a menudo de dolores para los cuales el pediatra no puede encontrar una explicación física—lleve al niño a un terapista o psiquiatra para que lo evalúe para síntomas de ansiedad”.

Cuando sea apropiado, Narasimhan recomienda la terapia cognitiva conductual, en la que un terapista le enseña al niño estrategias para combatir los temores y se atienden ciertos sentimientos y conductas. “Esto puede incluir ejercicios de respiración profunda, relajación progresiva de los músculos y pensamientos alternos para lidiar con las situaciones”, indica. Un meta-análisis de estudios clínicos publicado por primera vez en la revista School Psychology Review, concluye que dicha terapia puede desempeñar una función clave en aliviar la ansiedad en los niños.

No programe cada segundo del día

La rapidez crea estrés. “Deje la prisa a un lado”, recomienda Geary. “Todo lo que pueda eliminar del día, hágalo”.

Cree una rutina menos estricta, ya sea limitando la cantidad de instrumentos musicales o deportes que su hijo practica o estableciendo un día de descanso en la semana para que el niño juegue y se divierta sin tener que hacer asignaciones o tareas domésticas. Geary añade: “Veo a muchos niños que llegan con dolores de estómago, asuntos relacionados con la escuela o porque les están pegando a los compañeros de clase. Nueve de cada diez veces, tengo deseos de decirles a los padres: ‘Sencillamente lleve a su hijo al parque, siéntese con él y póngase a hacer hoyos en la tierra con su hijo’. Si hicieran esto por un mes, se acabarían los problemas”.

Preste atención a los alimentos

“Si los niveles de azúcar en la sangre bajan, esto crea una sensación de ansiedad e irritabilidad”, observa Geary. “Trate de darles a sus hijos meriendas que provean nutrición de liberación prolongada, lo que significa que elimine alimentos altos en grasas, proteínas o azúcares difíciles de digerir”. Sus opciones favoritas incluyen quesos bajos en grasa y hummus, o pan integral con mantequilla de nueces, una proteína fácil de digerir.

Relájese

Los niños a menudo son un reflejo del estado de ánimo de sus padres, así que mantenga la calma.  “Un masaje, quizás con aceite de caléndula u otro aceite que huela rico, es maravilloso para los niños”, señala Geary. La clave es la interacción que surge del tacto y la tranquilidad. Justo antes de la hora de dormir, disfruten juntos de una taza de té de hierbas. “Lo más importante es el ritual de compartir una bebida caliente, no la bebida en sí”, explica. “Ellos absorberán el hecho de que usted está compartiendo tiempo con ellos”.  


Elisa Bosley es editora sénior de la revista Delicious Living.