Taggart Siegel busca sembrar la semilla de revolución agrícola



Por más de 30 años, Taggart Siegel ha producido películas sobre aspectos poco conocidos del mundo natural y cultural que han ganado premios. La diversidad de sus documentales va desde historias de un inmigrante chamán Hmong adaptándose a la vida estadounidense hasta un agricultor orgánico del Medio Oeste que salvó la finca de su familia.                                                                        

Seed: The Untold Story, la última película de Siegel, sigue a los custodios de las semillas desde Minnesota hasta la India que luchan contra las multinacionales agroindustriales en una búsqueda para proteger nuestro patrimonio agrícola y las fuentes de alimentos; semillas antiguas transmitidas a través de incalculables generaciones. Las entrevistas con los agricultores, etnobotánicos y activistas, exploran la importancia del material genético que cargan estas minúsculas cápsulas del tiempo.

Siegel es el fundador y director ejecutivo de Collective Eye Films, una compañía de medios sin fines de lucro localizada en Portland, Oregón. Él codirigió y produjo este último documental con el director de cine Jon Betz, con apoyo de la actriz ganadora de un Oscar, Marisa Tomei.

¿Por qué es importante la pérdida colosal de diversidad de los cultivos durante el pasado siglo?

Casi un 96 por ciento de las variedades de semillas se han perdido desde el 1903. Durante ese periodo hemos destruido la infraestructura de la agricultura tradicional, 10,000 años de semillas de familias y agricultores. Esto amenaza nuestra supervivencia. No podemos confiar que las semillas genéticamente modificadas puedan superar los cambios climáticos. Necesitamos variedades de semillas que no sean transgénicas, como los miles de diferentes arroces cultivados en India, que puedan adaptarse a eventos extremos como inundaciones y sequías.

La responsabilidad universal de salvar las semillas comenzó a disminuir en la época de los 1920, cuando los cultivos híbridos de maíz salieron al mercado, bajo la promesa de mayores rendimientos; en lugar de cultivar cosechas con semillas guardadas, prestadas o compartidas con sus vecinos, los agricultores compraron las semillas en las tiendas. En los 1990, las grandes corporaciones compraron unas 20,000 compañías de semillas, y el número de variedades de semillas cultivadas cayó precipitadamente. Diez empresas agroquímicas controlan hoy día más de dos tercios del mercado mundial de semillas.

¿Cómo las semillas híbridas difieren de las semillas de polinización abierta?

No se puede guardar una semilla híbrida, si trata de hacerlo, los resultados no son fiables. Las semillas híbridas están diseñadas para ser plantadas por un año solamente. Con las semillas de polinización abierta y las nativas o criollas, usted planta semillas confiables guardadas de año en año, de generación en generación, cuidadas para ser coherentes en sus cualidades. Los indígenas en el Valle de Oaxaca en México, por ejemplo, han cultivado con éxito semillas locales por al menos 8,700 años, hasta hoy.

Las híbridas requieren altos niveles de insumos químicos para producir. Para ilustrar el contraste, el maíz Hopi, cultivado por miles de años, requiere poca agua y contiene mucha más proteína que la mayoría de los cultivos comerciales de hoy día, sin envenenar las tierra con procesos industriales fuertes. Los Hopi ven a sus semillas como sus hijos, conectadas íntimamente con su herencia y cultura, por lo tanto, las protegen. Más allá de cultivos grandes y fuertes, la agricultura es un acto espiritual.

¿Por qué tantos agricultores escogen de forma voluntaria las semillas híbridas, dado todos los problemas que acarrean?

La mayoría de agricultores solo quieren mano de obra modernizada y el mayor rendimiento. A menudo, los cultivos de productos básicos que utilizan semillas comerciales y fertilizantes químicos tienen el rendimiento más grande y generan más dinero, a pesar de las grandes desventajas, como la pérdida de sabor y nutrientes, en última instancia, no es el mejor resultado.

En India, más de 250,000 agricultores se han suicidado durante los pasados 20 años escapando de las onerosas deudas que contrajeron por comprar las recomendaciones de la agroindustria o agricultura industrializada. En una entrevista a un vendedor indio de semillas para el documental, dice, “Las semillas que vendemos no saben bien y requieren tanto químicos que muchos agricultores se suicidan”.

¿Qué está logrando el movimiento que está guardando las semillas y cómo los jardineros y los ciudadanos pueden tomar acción?

Las bibliotecas y los bancos de semilla son muy importante porque las semillas se adaptan al ambiente local. Las bibliotecas de semillas se han multiplicado desde solo un puñado hace unos años a casi 300 localizadas a través de diferentes pueblos en los Estados Unidos hoy día. Las bibliotecas públicas prestan semillas para ser plantadas en su jardín, solo si usted devuelve las semillas logradas de la cosecha para que otros las disfruten. Los agricultores ahora pueden tener reservas de sus semillas en los bancos de semillas locales, los que también se están convirtiendo en recursos educativos importantes para enseñar a los estudiantes sobre este particular.


Para localizar un lugar dónde se esté exhibiendo la película o comprar un DVD de la misma, visite SeedTheMovie.com.

Comuníquese con la escritora independiente April Thompson, en Washington, D.C., en AprilWrites.com.

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