Repensando la salud de los senos

Los métodos naturales mantienen los senos suaves, firmes y libres de dolor y, a la vez, reducen el riesgo de cáncer



Hemos estado acondicionadas a definir la salud de los senos en términos de las campañas de cintas rosadas, las marchas de concienciación del cáncer y las máquinas frías de acero para realizar mamografías. Casi 30 años después de que el fabricante de medicamentos contra el cáncer, Imperial Chemical Industries (ahora AstraZeneca Pharmaceuticals) estableciera el primer Mes Nacional de Concienciación sobre el Cáncer de Seno en octubre de 1985, muchas mujeres han igualado los senos sanos con senos sin cáncer y presumen que lo más importante que pueden hacer es someterse regularmente a pruebas de detección.

Pero entre ese grupo, hay algunas mujeres que abogan por la salud de la mujer y que están tratando de llevar un mensaje diferente: Hay muchos pasos que una mujer puede dar no solo para defenderse contra la enfermedad en el futuro, sino también para mantener los senos en condiciones óptimas hoy. “Necesitamos dar un giro a la conversación sobre nuestros senos y no centrarla en cómo evitar el cáncer de seno o la detección temprana, sino en tener senos sanos y disfrutarlos”, señala la Dra. Christiane Northrup, obstetra y ginecóloga en Yarmouth, Maine, y autora del nuevo libro Goddesses Never Age: The Secret Prescription for Radiance, Vitality, and Well-Being.

Senos sanos, cuerpo sano

En la adolescencia, los cambios en los senos son la primera señal de que una niña se está convirtiendo en mujer. Cuando está excitada, los pezones se endurecen y cambian de color. Cuando una mujer da a luz, sus senos se llenan de leche que da vida. “De todas estas formas, sus senos están conectados profundamente con su feminidad, compasión y sensualidad”, explica la doctora en naturopatía Laurie Steelsmith, coautora de Natural Choices for Women’s Health. Debido a que los senos son sumamente sensibles a las fluctuaciones hormonales del cuerpo, también pueden ser un barómetro de la salud general. “Si está teniendo síntomas crónicos en los senos, puede ser la forma en la que su cuerpo está diciendo ‘Ayuda. Algo anda mal'. Las mujeres tenemos que escuchar.”

Aunque antes de la menstruación puede haber síntomas como hinchazón y sensibilidad, el dolor excesivo o persistente, a menudo, puede ser señal del dominio sistémico del estrógeno con respecto a la progesterona. Esto es común en los años previos a la menopausia, pero también puede ser señal de deterioro de la función tiroidea, porque se ha demostrado que los niveles bajos de hormonas tiroideas aumentan el nivel de estrógeno en el tejido de los senos, señala Steelsmith.

Los quistes grandes llenos de líquidos o los bultos fibrosos, aunque no son cancerosos, pueden reflejar la exposición excesiva a agentes químicos nocivos y la acumulación de toxinas, todo esto combinado con un flujo linfático deficiente, observa la Dra. Elizabeth Vaughan, experta en medicina integrativa en Greensboro, Carolina del Norte. “Si una mujer tiene senos llenos de grumos y de bultos desiguales, es probable que tenga exceso de toxinas y esas toxinas son mayormente estrogénicas.” Es importante prestar atención a dichos síntomas, no solo para aliviar la molestia, sino también debido a que el exceso de estrógeno puede aumentar el riesgo futuro de cáncer, explica Vaughan.

Cualquier bulto sospechoso debe ser evaluado de inmediato por un profesional. Además, la sensibilidad severa en los senos junto con secreción del pezón puede ser señal de infección o de un problema con la hipófisis, así que se debe examinar. Pero, por lo general, cuidar de la salud de forma natural puede hacer mucho por el bienestar de los senos.

Para la sensibilidad de los pezones, Steelsmith recomienda el agnocaso (chaste-tree berry) (175 miligramos [mg] de extracto en polvo o 40 gotas diarias). El suplemento herbario imita la progesterona que ocurre de forma natural en el cuerpo, lo que ayuda a contrarrestar el dominio de estrógeno. También se ha demostrado que la vitamina E (400 a 800 unidades internacionales [UI] al día) alivia la sensibilidad en los senos.

Para senos fibrosos o llenos de quistes, Vaughan recomienda la suplementación con yodo (hasta 12.5 mg al día vía kelp, algas marinas o tabletas orales). El yodo, un componente clave de las hormonas tiroideas, ayuda al hígado a convertir las formas poco amigables de estrógenos a formas más amigables y a eliminar las toxinas de los nódulos linfáticos en los senos. Además, aléjese del chocolate y el café, ya que se cree que la cafeína interactúa con las enzimas en el seno, lo que aumenta el dolor y los bultos.  

También considere abandonar los sostenes, indica Vaughan. Los sostenes pueden apretar los nódulos linfáticos y afectar la circulación de la sangre en los senos. Esto restringe las toxinas y agrava los síntomas de fibrosis quística. La relación entre los sostenes y el riesgo de cáncer sigue siendo motivo de debate. Un estudio del Instituto Nacional del Cáncer de los EE.UU., en el que participaron 1,400 mujeres, concluyó que “no hay evidencia que sustente que el uso de sostenes aumenta el riesgo de cáncer de seno en las mujeres”, mientras que estudios más pequeños en los Estados Unidos, China, Venezuela, Escocia y África sugieren una relación. Vaughan, fundadora de BraFree.org, opina que la ciencia es lo suficientemente convincente como para ella haber decidido mantener el uso de sostenes al mínimo y aconseja a sus pacientes a hacer lo mismo.

“Claro está, hay ciertos deportes que requieren el uso de sostén y hay ciertos vestidos que solo lucen bien con un sostén”, explica Vaughan. Como mínimo, evite acostarse con el sostén puesto y evite los que vienen con varillas o son tan apretados que dejan marcas rojas. “No se trata de que las mujeres nunca usen sostenes. Sino que lo usen menos.”

Senos hermosos de forma natural

Muy pequeños o muy grandes, asimétricos o llenos de estrías… tal parece que prácticamente todas las mujeres tienen una queja sobre la apariencia de sus senos. Eso es un problema, explica Northrup, ya que “los senos sanos son senos que son amados. Tenemos que dejar de quejarnos”.

Según la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos, el número de mujeres que se están sometiendo a implantes por razones cosméticas ha aumentado rápidamente de 212,500 en el 2000 a 286,254 en el 2014. Los médicos, incluida Northrup, consideran que los implantes, en la mayoría de los casos, no promueven enfermedades, como fue el caso de la silicona. Sin embargo, los cirujanos plásticos advierten que hay que pensarlo bien antes de someterse a implantes y que, en algún momento, existe la probabilidad de que se salgan de sitio. “Son dispositivos creados por el hombre y no están supuestos a durar toda la vida. En algún momento, probablemente tendrá que someterse a otra cirugía”, indica la Dra. Anureet Bajaj, cirujana plástica de la ciudad de Oklahoma.

Bajaj señala que los implantes se pueden romper, formar cicatrices y dar una forma irregular al seno. A menudo, a medida que la mujer envejece y el cuerpo cambia, los senos grandes que se había puesto cuando tenía 20 años, ya no se ven bien y pueden causar dolor en la espalda y los hombros. En algunos casos, los implantes también pueden producir pérdida de sensibilidad en los pezones. Por estas y otras razones, 23,774 mujeres, incluidas la actriz Melissa Gilbert y la modelo Victoria Beckham, se eliminaron los implantes en el 2014 y se subieron los senos (usando su propio tejido) para restablecer la forma de estos.

Vaughan considera el eliminarse los implantes como una decisión sabia y valiente para restablecer la salud de los senos. Lo mejor es nunca colocarse implantes. “Hay muchas otras cosas que puede hacer para mejorar la apariencia de sus senos”, indica.   

Vaughan recomienda ejercicios para fortalecer los senos como el uso de pesas para tonificar los músculos pectorales debajo de los senos y hacer que se vean más grandes. Para evitar o revertir su caída, exhorta nuevamente a las mujeres a no usar sostén. “Tenemos ligamentos en el cuadrante superior lateral de los senos conocidos como ligamentos de Cooper, que son responsables de mantener los senos en su lugar. De la misma forma en que los músculos se atrofian cuando les colocan un cabestrillo, los ligamentos de Cooper se atrofian si usa sostén todo el tiempo.”

En un estudio de 2013 no publicado, pero muy reseñado, el fisiólogo francés del ejercicio, Jean-Denis Rouillon, midió el busto de 330 mujeres de 18 a 35 años de edad a lo largo de un periodo de 15 años y encontró que las que usaban sostén regularmente tenían los senos caídos y los pezones más bajos que las que no lo hacían. En otro estudio japonés más pequeño, los investigadores encontraron que las mujeres que dejaron de usar sostén durante tres meses lograron que sus senos no lucieran tan caídos.  

A las que les preocupan las estrías también tienen opciones. Las estrías pueden ser señal de ingesta inadecuada de cobre. El cobre promueve la integridad del colágeno y ayuda a la piel a estirarse sin sufrir lesiones, explica Steelsmith. Si ocurre aumento de peso rápido debido a la adolescencia, el embarazo u otras razones, trate de tomar suplementos de cobre o aplicar cobre en los senos con un atomizador.

Recuerde dar un masaje diario a sus senos, no solo con el propósito de detectar bultos cancerosos a tiempo, indica Northrup, sino para eliminar los productos de desecho y recibir energía positiva.

“Me preocupa que las mujeres sientan que sus senos son dos lesiones potencialmente malignas”, concluye Northrup. “Son órganos de alimentación y de placer tanto para nosotras como para nuestra pareja. Necesitamos recordar esto también.”


Lisa Marshall es una escritora independiente sobre temas de la salud de Boulder, CO. Conéctese en LisaAnnMarshall.com.

 

Medidas esenciales para la prevención del cáncer de seno

Según la Sociedad Americana del Cáncer, una de cada ocho mujeres será diagnosticada con cáncer de seno y aproximadamente 40,000 morirán a causa de la enfermedad. Sin embargo, según el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer (AICR, por sus siglas en inglés), por lo menos, el 38 por ciento de dichos diagnósticos podrían prevenirse mediante cambios en la dieta y el estilo de vida.

“Durante décadas, el mensaje público dominante sobre el cáncer de seno ha sido la detección temprana”, explica el Dr. Robert Pendergrast, profesor asociado del Colegio Médico de Georgia, en Augusta, y autor de Breast Cancer: Reduce Your Risk with Foods you Love. “Las pruebas de detección son importantes, pero la prevención es igual de importante.” A continuación varias medidas que podemos tomar para mantener el cáncer a raya o para evitar que recurra.

Consuma más vegetales: “Los vegetales crucíferos, como el brécol, la coliflor y las coles de Bruselas están repletos de índole-3 carbinol o I3C, un potente compuesto contra el cáncer que ayuda a descomponer el exceso de estrógeno y convertirlo en una forma más amigable o benigna, indica Steelsmith. Un estudio en el Alternative Medicine Review encontró que las mujeres que consumen cantidades altas de vegetales crucíferos tenían una probabilidad 30 por ciento más baja de desarrollar cáncer de seno en un periodo de 30 años. El I3C también puede tomarse en forma de suplemento (300 miligramos [mg] al día).

Consuma más fibra, especialmente linaza: La fibra, proveniente de granos integrales, frutas y vegetales, ayuda a eliminar las toxinas, incluso el estrógeno no amigable. La linaza contiene compuestos que combaten el cáncer, llamados ligandos, que bloquean los efectos del exceso de estrógeno o del estrógeno no amigable en las células.

Beba menos alcohol: El alcohol aumenta los niveles de estrógeno en mujeres y se descompone en el hígado a acetaldehído, una toxina que se sabe causa cáncer en animales de laboratorio, observa la naturópata Laurie Steelsmith. Según el AICR, una mujer que toma cinco bebidas alcohólicas a la semana aumenta su riesgo en cinco por ciento. Dos o más bebidas alcohólicas al día aumentan ese riesgo en más de 40 por ciento.

Pase por alto la barbacoa: Las carnes al carbón producen compuestos carcinógenos llamados aminas heterocíclicas. Un estudio de 42,000 mujeres, publicado en el Journal of the National Cancer Institute, encontró que las que consumen regularmente hamburguesas, carne de res o tocineta bien cocidas tenían un riesgo cuatro veces más alto que las que optaron por carnes a término medio o poco hechas.   

Mantenga el peso correcto: El exceso de estrógeno, que vive en las células adiposas, aumenta el riesgo de cáncer. Según el AICR, una mujer con un índice de masa corporal (BMI, por sus siglas en inglés) de 30 (obesa), tenía un riesgo 13 por ciento más alto de cáncer que una mujer con un BMI de 25 (ligeramente con sobrepeso).

Añada sabor a su vida: Muchos estudios han demostrado que el curcumín, de la planta de cúrcuma, tiene propiedades potentes inmunitarias y anticancerosas y que reactiva los genes inactivos supresores de tumores que matan las células cancerosas.

Antiestrés: La evidencia proveniente de estudios de la Universidad Estatal de Ohio sugiere que el estrés puede aumentar el riesgo de cáncer de seno y su recurrencia e incrementar su agresividad al alterar los niveles hormonales y afectar la inmunidad. Un estudio finlandés de la Universidad de Helsinki dio seguimiento a 10,808 mujeres finlandesas durante 15 años y descubrió que la tasa de cáncer de seno era más alta en las que experimentaron un divorcio, la muerte del cónyuge o de un miembro de la familia.   

Beba té verde: Está repleto de galato de epigalocatequina (EGCG, por sus siglas en inglés), un antioxidante potente que se cree suprime el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos en los tumores y evita que las células cancerosas invadan el tejido sano.

 

Derrotando el cáncer

Cuando Sandy Messonnier fue diagnosticada con cáncer de seno, tuvo que enfrentar decisiones difíciles de tratamiento bajo la presión de los médicos para que considerara todos los medios disponibles. “Le temía más al tratamiento que al mismo cáncer”, explica Messonnier, de 52 años, de Plano, Texas. “Sentía que me estaban agrupando en esa gran categoría en la que caen todas las mujeres con cáncer de seno, en lugar de ver mi caso de forma individual.”

Con la ayuda de su esposo, Shawn Messonnier, quien es veterinario holístico, Sandy optó por un enfoque más controlado, que incluía una combinación de medicina convencional y complementaria en un protocolo personalizado que la pareja describe en su libro, Breast Choices for the Best Chances: Your Breasts, Your Life, and How You Can Win the Battle!

Después de un análisis exhaustivo, Sandy optó por dos tumorectomías con tres semanas de diferencia, en lugar de una mastectomía, para extirpar el pequeño tumor. El segundo procedimiento se realizó para eliminar las pocas células restantes identificadas por una biopsia.  Mientras tanto, tomó suplementos, incluidos té verde y setas coriolus para evitar que el cáncer se propagara. Varias pruebas ayudaron a determinar si necesitaba quimioterapia y la dosis óptima de algunos de sus suplementos. Los resultados hicieron que optara por no recibir quimioterapia, pero sí un tratamiento breve de radiación.

Además, continuó tomando los suplementos quercetina y cúrcuma para ayudar a combatir la fatiga y otros efectos secundarios. Luego, limpió su cuerpo con muérdago homeopático, cardo mariano herbario y otros suplementos desintoxicantes. Más adelante comenzó a trabajar para mantener el cáncer a raya.

“Muchos médicos nunca hablan sobre lo que uno va a hacer después del envenenamiento [quimio], la quemadura y la cirugía”, señala. “En vez de tomar un medicamento para combatir el cáncer, decidí estar más atenta a lo que hacía con mi cuerpo.”

Su régimen requirió comprometerse a llevar una dieta saludable, salir a caminar regularmente, practicar yoga y Pilates, lo que considera fue lo que la ayudó a que su cáncer fuera relativamente leve. Pero también llevó a cabo algunos cambios en su estilo de vida para eliminar lo que consideraba fue lo que pudo haber provocado la enfermedad, en primer lugar… el estrés. Hizo las paces con su madre, lo que redujo el estrés en gran medida, comenzó a cultivar una vida espiritual y ahora saca tiempo para meditar o caminar cuando siente el más mínimo estrés. También juró no dejar que el miedo de una recurrencia la abrumara. “Muchas mujeres nunca dejan de preocuparse”, indica. “Eso es energía tóxica y afecta el cuerpo.”

En octubre de este año, se cumplieron cinco años sin cáncer. Su consejo a las mujeres recién diagnosticadas con cáncer de mama: “La quimioterapia, la radiación y la mastectomía no son las únicas opciones correctas para todas las mujeres. Hay otras opciones, dependiendo del tipo de cáncer. No esté tan asustada que tome decisiones que no necesita tomar”.

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