Vida después de la malla de voleibol

Gabby Reece sobre su acto de malabarismo



Gabrielle Reece ha sido conocida como la mujer más influyente en los deportes y una de las más bellas. En sus 20, se convirtió en una jugadora profesional de voleibol muy competitiva y en modelo. Desde entonces, ha escrito varios libros y se ha convertido en experta en acondicionamiento físico y bienestar general para mujeres, todo esto mientras criaba a sus tres hijas con su esposo, el surfer hawaiano Laird Hamilton. Además de su trabajo voluntario con organizaciones ambientalistas como el National Resources Defense Council y el RainCatcher, una organización sin fines de lucro para llevar agua potable a personas que la necesitan.

¿Cómo encuentra el tiempo y el equilibrio para poder llevar a cabo todas estas funciones: atleta, esposa, madre, empresaria y voluntaria?

Los malabarismos que hay que hacer para cumplir con todas las obligaciones son difíciles para todo el mundo. Vivir día a día, cuidar de los niños y pagar las cuentas es un reto. Hay formas de hacer que todo esto sea más manejable, pero para mí, se trata de molestias, retos y dificultades, al igual que momentos de alegría. Creo que las mujeres en ocasiones se desorientan al enfrentar algunas dificultades, en lugar de decir: “Bien, ¿qué estrategias voy a usar y qué puedo hacer para que todo funcione para mí y mi familia?”

No le damos suficiente crédito a tener grandes amigas. No me refiero a las personas con quienes salimos a almorzar, me refiero a verdaderas aliadas. Las personas que le dan buenos consejos y son fuertes cuando usted lo necesita, que se llevan a sus hijos y usted se lleva los de ellas. Creo que es una herramienta que no utilizamos lo suficiente. Siempre exhorto a las mujeres a enfrentar la vida con esta estrategia y tener amigas que están ahí para ayudar a navegar la vida, porque de esa forma todo es más fácil.

¿Qué rol es más importante para usted y qué lugar ocupa el cuidado propio?

En este momento de mi vida, ser madre es lo más importante. Cuando mis hijas crezcan y sean más independientes, entonces el tiempo que requieren de mí se reducirá. Pero no creo que alguna vez pueda dar prioridad a un rol sobre otro, porque todos están conectados. Los enfrento con distintas partes de mi personalidad. Mi trabajo es intelectual, mientras que el ser madre es instintivo. Estar en una relación es otra cosa por completo, pero la enfrento con la misma atención. Cuidar de mí misma es el centro, porque no podría hacer nada con éxito si no estoy bien.

Con una agenda tan atareada, ¿cómo saca tiempo para hacer ejercicio y mantenerse en forma?

Creo que todo es cuestión de ímpetu. Tuve la buena suerte de entrenar y alimentarme bien desde que comencé a jugar voleibol en la universidad. Ese tipo de enfoque hizo que todo fuera más fácil al momento de incorporar el trabajo, una pareja y niños a mi vida. Creo que es más difícil para las mujeres que no tienen esa experiencia. Cuando entran al “mundo real” y añaden una gran carrera o largas horas de trabajo, una pareja o una familia, se les dificulta establecer prácticas saludables.

Usted puede crear un ambiente de éxito. Eso toma años. En algún punto, tiene que ser honesta consigo misma. Para mí, sé que no haré ejercicio ni nada más si me quedo en la casa. Hay algunas cosas que puedo hacer en el gimnasio que también las puedo hacer en la casa, pero sé que no las haría, así que se trata de crear un ambiente que motive las buenas intenciones.  

¿Cómo decide cómo emplear sus esfuerzos como voluntaria?

Laird y yo siempre estamos dispuestos a trabajar en cualquier cosa relacionada con el ambiente y las personas. Estas causas son queridas y tocan el corazón de todos, pero para nosotros tienen un sentido especial, dado la cantidad de tiempo que hemos vivido y trabajado al aire libre.  

Como madre, ¿le preocupa ser una buena guardiana del ambiente?

Me sentía así desde antes de tener a mis hijas porque tuve el privilegio de jugar voleibol playero.  Crecí en el Caribe y siempre he tratado de ser una benefactora del bello mundo exterior. Añade otra capa de motivación cuando uno comienza a pensar en sus hijos y las oportunidades que pueden tener o no en el futuro.

En Hawái, los polinesios tradicionalmente no creen en ser dueños de un área, sino protectores de esta. Así es como me siento sobre el lugar donde vivo en estos momentos. Mi mayor sueño es dejarlo mejor que como lo encontré.


Christine MacDonald es una periodista independiente radicada en Washington, D.C., cuyas especialidades incluyen la ciencia y la salud. Visite ChristineMacDonald.info.

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