¿Problemas intestinales?

Los alimentos probióticos pueden arreglar una pancita en problemas



Gases, hinchazón, calambres estomacales, diarrea y estreñimiento—cada uno de estos problemas digestivos indican un desequilibrio entre las bacterias intestinales “buenas” y “malas”.
 

El malestar digestivo crónico es tristemente muy común. Más de 60 millones de estadounidenses sufren del síndrome del intestino irritable (IBS, por sus siglas en inglés), señala el Dr. Mark Pimentel, director del Programa de Motilidad Gastrointestinal en el Hospital Cedars-Sinai, en Los Ángeles, y autor del libro A New IBS Solution. Muchas personas se avergüenzan de mencionarlo a su médico, por lo tanto, sufren en silencio y “aprenden a vivir con ello”.

Aunque un malestar digestivo puede ocurrirnos de vez en cuando a la mayoría de nosotros, los ataques regulares han aumentado debido a los estilos de vida de alto estrés y a dietas poco saludables, dice el Dr. Dustin James, gastroenterólogo radicado en St. Louis, Missouri, y autor de The Complete Idiot’s Guide to Digestive Health. “Llegar tarde a casa luego de un día estresante, ingerir una comida rica en grasas y luego irse a la cama, es un receta para problemas”, dice él.

James aconseja un interludio libre de alimentos de cuatro a seis horas antes de irse a la cama y señala que los medicamentos para combatir la acidez, ya sean recetados o no, en realidad pueden agravar el problema con el tiempo. El azúcar es otro culpable.

Pimentel, citando su propio trabajo, también sugiere que incluso en un caso de intoxicación menor se podrían desequilibrar las bacterias digestivas lo suficiente como para causar problemas durante años. “Creemos que la intoxicación con alimentos conduce a un sobrecrecimiento bacteriano”, dice Pimentel. La liberación de una toxina nerviosa puede paralizar el movimiento de los alimentos a través del intestino delgado, lo que hace que los alimentos se fermenten y causen gases, hinchazón y calambres, según la investigación de Pimentel. En su experiencia clínica, James dice que un 10 por ciento de los casos IBS pueden conectarse a la teoría de la intoxicación con alimentos.

Aunque la intoxicación inducida por los alimentos es tratada típicamente con antibióticos como la rifaximina, muchos expertos, de manera irónica, atribuyen el sobrecrecimiento bacteriano al uso de antibióticos. Todos los antibióticos, ya sean tomados por un problema intestinal o infección bacteriana en cualquier otro lugar, matan tanto las bacterias buenas y malas de forma indiscriminada, lo que crea un desequilibrio en las colonias de bacterias en el tracto digestivo, dice James. “Muchas personas se sienten mejor a corto plazo luego de un tratamiento con antibióticos, pero puede haber efectos negativos a largo plazo”, añade él. La teoría sobre los antibióticos de James se confirma con una gran revisión de la investigación llevada a cabo en Australia sobre los vínculos entre los antibióticos y el crecimiento desmedido de bacterias intestinales.

Incluso, la epidemia de obesidad en los Estados Unidos ha sido ligada a problemas digestivos. En un estudio publicado en la revista Frontiers of Public Health, los investigadores en la Universidad de California-Berkeley advierten contra la exposición a largo plazo a los antibióticos a través de su uso generalizado en la industria de los lácteos y de la carne. Un estudio con animales de la Universidad de Washington en St. Louis, mostró que las bacterias intestinales tienden a extraer más nutrientes—y más calorías—de los mismos alimentos cuando se comen por animales obesos que cuando se ingieren por los más delgados. Esto ayuda a explicar por qué las personas obesas tienden a mantenerse obesas sin medidas heroicas.

Existe un acuerdo considerable de que los probióticos—bacterias vivas como las que contienen los alimentos fermentados como el yogur de calidad—ayudan a reequilibrar las bacterias beneficiosas en el tracto digestivo y aliviar las dolencias que incluyen el IBS. Debido a las reglamentaciones de alimentos en los Estados Unidos, el yogur es rutinariamente pasteurizado, lo que mata los beneficios probióticos, los suplidores preocupados por esto añaden microorganismos digestivos activos a sus productos, como Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus.

“Coteje las etiquetas del yogur para nombres específicos de las especies y la certificación de que contienen cultivos vivos”, aconseja María Marco, Ph.D., profesora de ciencia de los alimentos en la Universidad de California-Davis.

James recomienda dos servicios diarios de yogur de alta calidad para obtener de 2 a 5 mil millones necesarios para restaurar la salud intestinal. “Cada ser humano es único, trate diferentes productos en busca de lo que funciona”, dice él. 

Los suplementos probióticos pueden ser más efectivos para las personas con serios problemas digestivos que necesitan recuentos de bacterias más altos y la etiqueta del producto podría proveer detalles de las bacterias y las cepas. “Por ejemplo, Lactobacillus rhamnosus GG es una cepa que ha probado ser efectiva contra la diarrea inducida por el uso de antibióticos”, explica Marco. Los probióticos de alta calidad requieren refrigeración para mantener las bacterias vivas.

Además, hay muchos alimentos no fermentados, incluidos algunos jugos, caramelos y barras energéticas, con cepas específicas de bacterias añadidas que tienen efectos probióticos.


Kathleen Barnes es autora de una amplia variedad de libros de salud natural incluido 8 Weeks to Vibrant Health con la Dra. Hyla Cass. Conéctese en KathleenBarnes.com.

Edit ModuleShow Tags

Add your comment:
Edit ModuleShow Tags
Edit ModuleShow Tags