“¡Basta ya!” a las limitaciones

Las terapias ecuestres terapéuticas fortalecen a los niños



foto cortesía de Naples Equestrian Challenge

Zach “Zachman” Aldridge nació saludable, pero a las 10 semanas tuvo que ser hospitalizado por culpa de su padre biológico. Como resultado del síndrome de bebé sacudido, sufrió un aneurisma cerebral, parálisis parcial y múltiples fracturas de huesos. Los médicos le indicaron a su madre, Rebekah, que probablemente solo viviría un año.

El milagro que tanto había pedido Rebekah ocurrió, ya que pasaron semanas, meses y años y su hijo seguía vivo. Sin embargo, a los 4 años los resultados de la lesión todavía impedían que Zach caminara o hablara como los demás niños.  

“Aunque algunas personas se resignan a dejar a los niños como Zach confinados a una silla de ruedas, montar a caballo como parte de un programa terapéutico les brinda más opciones y mejora su calidad de vida”, señala Kim Minarich, directora  ejecutiva del programa ecuestre terapéutico Naples Equestrian Challenge, del sur de Florida, una organización sin fines de lucro.  Un examen médico es necesario para asegurar que un niño está cualificado para participar de forma segura.

Durante las primeras lecciones, los maestros ecuestres tuvieron que sostener la cabeza de Zach con unas “almohadas especiales”. Sin embargo, después de solo varios meses, la familia Aldridge observó una mejoría marcada según el niño comenzó a hablar e indicar a su caballo que “caminara”.

Luego, Zach comenzó a caminar, algo que dejó sorprendidos a todos. Según fue desarrollando fortaleza, comenzó a superar la parálisis, y el trotar suave del caballo fue llevando poco a poco la  cadera de Zach que estaba fuera de sitio a su lugar, lo que le permitió dar sus primeros pasos sin ayuda.    

Los logros de Zach no son algo fuera de lo común. Estos tipos de eventos transformadores de vida son comunes en los 850 programas ecuestres terapéuticos de toda la nación y aparecen registrados en el Professional Association of Therapeutic Horsemanship (PATH) International (PathIntl.org).

Ahora, en su vigésimo primer aniversario, el Dream Catchers, del Cori Sikich Therapeutic Riding Center, en Toano, Virginia, está celebrando muchas de sus historias de éxito. Kendall Lecker, un maestro certificado avanzado de PATH International, describe el rápido progreso de un estudiante autista de seis años. En su primera clase, se desplomó sobre la silla y no podía mantenerse sentado derecho. Ya para la tercera sesión, se sentaba derecho y le daba órdenes a su caballo.  

“A menudo, nuestros estudiantes comienzan con un centro del cuerpo débil y muchos no pueden mantenerse sentados derechos, algo que una persona promedio puede hacer sin ningún problema.  Pero, en relativamente poco tiempo, la mayoría de los estudiantes pueden observar mejorías marcadas”, explica Lecker.

“El centro ecuestre me brindó un lugar donde pude darme cuenta de que no soy la única persona que enfrenta retos. Era un lugar donde podía ir y ser normal unos días a la semana.”
~ Tiffany Billings, estudiante universitaria con perlesía cerebral, Naples Equestrian Challenge


Tanto el Naples Equestrian Challenge como el Dream Catchers han recibido acreditación de excelencia al demostrar el más alto nivel de entrenamiento, estándares de seguridad y controles de calidad de la industria desarrollados para proteger a los estudiantes, el personal y los voluntarios. Los comentarios de aproximadamente 56,000 participantes en toda la nación, incluidas casi 41,000 personas de menos de 18 años, muestran que el cabalgar terapéutico ayuda a los participantes en cinco áreas clave:

Normaliza el tono muscular. Correr a caballo ayuda a los niños de todos los niveles a fortalecer su centro y ejercitar los músculos, algo que no pueden hacer confinados a una silla de ruedas.

Aumenta la flexibilidad y la relajación. El ritmo natural del galopar del caballo provee un efecto relajante en los músculos tensos y mece las articulaciones hasta llevarlas poco a poco hasta su lugar. Es un beneficio terapéutico único difícil de lograr mediante la terapia física tradicional.   

Mejora la coordinación, el equilibrio y la fortaleza. Completar tareas como recoger un objeto, cabalgar por la pista y colocar un cubo ayuda a los estudiantes a desarrollar la coordinación de mano/ojo. Los movimientos también ayudan a mejorar el equilibrio y la fortaleza.   

foto cortesía de colectores idealesPromueve la orientación espacial y las destrezas motoras finas. Trabajar junto con los voluntarios y los caballos asignados y el alcanzar objetos desde una perspectiva diferente a la usual ayuda a estos jóvenes a desarrollar su sentido de espacio y las destrezas motoras finas.  

Aumenta la autoestima, la autoconfianza y el autocontrol. Se exhorta a los estudiantes a dar órdenes verbales a sus caballos durante las sesiones, lo que desarrolla el dominio del vocabulario y fomenta la confianza. Además, ayuda con el desarrollo de un lazo con el caballo.  

Aunque los beneficios documentados se derivan de testimonios personales y no de estudios clínicos, los resultados positivos para niños como Zach son innegables. Mientras tanto, los programas ecuestres terapéuticos están ganando más aceptación en la comunidad médica a medida que más médicos recomiendan esta actividad transformadora de vida para sus pacientes.

La portavoz de PATH International, Cher Smith, indica: “Nuestra misión es ayudar a los centros certificados a proveer acceso seguro a todas las personas que viven con necesidades especiales”.


Cyndee Woolley, de Naples, FL, aboga por los centros ecuestres terapéuticos.

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