El acto del equilibrio hormonal

Estrategias naturales para sentirse mejor



Las hormonas gobiernan nuestras vidas; es un simple hecho bioquímico. En su rol como mensajeros químicos del cuerpo, las hormonas afectan todo el sistema biológico humano. Sin ellas, nada trabaja correctamente.

Los sistemas hormonales de las mujeres son tan complejos como el de los hombres, aunque bastante diferentes. Estas gobiernan la reproducción, además de cada aspecto de la salud, incluido el metabolizar los alimentos, la buena función del sistema inmunitario, las respuestas físicas y emocionales al estrés y el envejecimiento de las células.

Adolescencia y principio de los 20 años

La pubertad y los años reproductivos tempranos deben ser el mejor momento físico en la vida de una mujer joven cuando está físicamente activa, llena de energía y con salud juvenil. También es el tiempo cuando se desarrollan los senos, se ensanchan las caderas, aparece el vello púbico, comienza la menstruación y tiene la capacidad del embarazo.

La buena noticia es que varios estudios llevados a cabo por el Instituto Nacional del Cáncer y la Universidad de California en Los Ángeles, han demostrado que hacer ejercicios con regularidad resulta en niveles bajos de estrógeno durante la vida de la mujer, lo que reduce grandemente su riesgo de cáncer de mama y otros cánceres hormonales. Sin embargo, C.W. Randolph, Jr., médico líder en hormonas bioidénticas y coautor del libro From Hormone Hell to Hormone Well, informa que el balance hormonal ideal hoy día está rutinariamente alterado. Los culpables son la obesidad en las mujeres jóvenes estadounidenses y la presencia diaria de químicos tóxicos estrogénicos en los productos lácteos y en la carne, en los productos del cuidado personal, los plásticos, los envases de los alimentos, los pesticidas y herbicidas, al igual que en los escapes de los automóviles.

“Estos compuestos a menudo tienen una estructura química similar al estrógeno y pueden actuar como el mismo cuando se introducen en el cuerpo”, explica Randolph. “Con el tiempo, estas sustancias pueden aumentar el estrógeno en el cuerpo, con el potencial de causar problemas”.

Categorizados como xenoestrógenos, estos perturbadores hormonales pueden causar rápido crecimiento en el tejido mamario y han sido culpados por la aparición de tejido en los senos e incluso producción de leche en niñas tan jóvenes como 18 meses y pubertad precoz, en particular, en niñas afroamericanas. También se sospecha que tienen que ver con la alta incidencia de cáncer de mama en mujeres jóvenes de hoy día.

Años reproductivos

Las mujeres en edad reproductiva a menudo experimentan un estrés extremo en su lucha por el balance familiar, de trabajo, relaciones y necesidad de crecimiento personal, junto con los retos económicos. La Dra. Christiane Northrup, autora del libro The Wisdom of Menopause, culpa a los estilos de vida modernos por las perturbaciones hormonales en las mujeres en edad de procrear. “Cortisol, la hormona del estrés, y la epinefrina pueden tener efectos a largo plazo en todas las otras hormonas”, dice Northrup.

De forma concurrente, muchas mujeres sacrifican su cuidado propio por el de otros. A menudo, el primer resultado es el síndrome premenstrual (SPM), lo que Northrup llama “una enfermedad de estilo de vida”. Sabemos que este problema puede agravarse con cada hijo subsiguiente. “Eso hace una conexión”, añade ella, “junto con las familias que crecen y las responsabilidades, hace que las mujeres no se cuiden ellas mismas; ya no hacen ejercicio como lo hacían antes. El cuerpo perdona cuando estás en los 20, pero menos cuando estamos en los 30”.

Parte del resultado es el intento de reducir los niveles de estrés comiendo alimentos reconfortantes altos en grasa y azúcares; lo que tiene como secuela ganar peso, desequilibrio en los niveles de azúcar y en la hormona sexual. “El exceso de azúcar en sangre cambia la forma como el estrógeno, la progesterona y la testosterona se metabolizan”, explica Northrup. “El SPM y otros problemas de los años reproductivos a menudo se van cuando equilibramos los niveles de azúcar, pero esta es la contraparte, no logrará equilibrarlo a menos que usted maneje el verdadero foco de estrés en su vida”.

Debido a la presencia de xenoestrógenos y el apego general de los estadounidenses por los alimentos procesados y reconfortantes, las mujeres en edad fértil también están propensas a padecer del síndrome de ovario poliquístico (SOPQ), una condición caracterizada por la sobreproducción de testosterona y otras hormonas masculinas. Los Laboratorios Insulite, en Louisville, Colorado, informan que la infertilidad y el inicio temprano de diabetes Tipo 2, otro problema de desbalance hormonal, están estrechamente viculandos con el SOPQ.

La primera prioridad de toda mujer a cualquier edad es tener los niveles de azúcar en sangre (glucosa) bajo control. “Consiga un glucómetro. No necesita adquirirlo con receta.  Si sus niveles de azúcar no están entre 80 y 90 en la mañana, usted necesita revisar su dieta y estilo de vida. Lograr tener esto bajo control ayuda a crear el balance hormonal necesario en la vasta mayoría de las mujeres. Es tan sencillo como eso”.

Perimenopausia

El próximo cambio hormonal se superpone con los años reproductivos de la mujer. Los síntomas de la perimenopausia, o el comienzo de la menopausia y el final de los años de fertilidad, por lo general, aparecen entre principios o final de los años 30.  

Estos síntomas fluctúan entre sofocones, sudoración nocturna e insomnio hasta ganar peso, pensamientos confusos y redistribución del vello en el cuerpo. De nuevo, la presencia de los xenoestrógenos y el estrés contribuyen.

Las mujeres en otras culturas raramente experimentan la intensidad de los síntomas de la perimenopausia como informan las mujeres en occidente. Por lo tanto, ¿esto hace que la perimenopausia sea una enfermedad de estilo de vida, también?

Definitivamente, sí, dice Holly Lucille, doctora naturópata y enfermera graduada, pasada presidente de la Asociación de Médicos Naturópatas de California. “La dieta y el estilo de vida son de forma absoluta esenciales para un sistema hormonal saludable”, explica ella en su libro, Creating and Maintaining Balance: A Women’s Guide to Safe, Natural, Hormone Health. “La bioquímica del cuerpo está basada en vitaminas y minerales. Si comprometemos la selección de alimentos y estilos de vida, no estamos adquiriendo los nutrientes necesarios para tener un sistema endocrino saludable”.

Para encontrar una farmacia de composiciones local para la mezcla de hormonas bioidénticas hechas a la medida, según recetada por un médico, visite iacprx.org.

El aumento de peso es una preocupación especial durante la perimenopausia. En su libro, From Belly Fat to Belly Flat, Randolph y Genie James, cofundadores del Instituto de Hormona Natural Hormone, abogan por un plan de alimentación específico para anular los efectos de la acumulación de grasa en el vientre y los efectos acumulativos relacionados al exceso de estrógeno. “En la perimenopausia, la producción de progesterona, por lo general, se disminuye rápidamente, 120 veces más rápido que la producción de estrógeno o testosterona. Eso es lo que agrava los síntomas”, observa Randolph. “Debido a que las mujeres en la perimenopausia están todavía menstruando, ellas piensan que sus hormonas están bien”.

“Mientras más grasa corporal tiene, más estrógeno crea el desequilibrio hormonal”, dice Lucille. “Esas células de grasa se aferran a las toxinas y ponen más carga sobre el hígado, lo que lo incapacita de metabolizar de forma efectiva esos estrógenos extras”, que se almacenan en la grasa corporal y salen al cuerpo como xenoestrógenos. “Al final del día, el estrógeno es un mensajero, y el mensaje que lleva a las células es el de crecer y proliferarse. Eso es lo que no queremos a esta edad”.

Cuando el estrógeno se vuelve dominante suceden varias cosas, incluido una liberación más rápida de la insulina desde el páncreas, lo que hace que se desate el deseo de comer azúcar. “No es un problema de fuerza de voluntad”, asegura Randolph. “Demasiado estrógeno causa que se acumulen libras en el área de la panza y esa grasa produce más estrógeno. Es un círculo vicioso”.

Lucille considera la perimenopausia como lo opuesto de la pubertad y aconseja que: “Mientras lidiamos con estos cambios, el tomar hormonas por corto tiempo puede ser una herramienta de valor”. Sin embargo, ella advierte que la sustitución de cualquier cosa no es la cuestión. “Tiene que ver el panorama más amplio”, asevera. “Poner hormonas en un cuerpo intoxicado es como poner gasolina en un tanque sucio. Tenemos que restaurar la función en primer lugar”.

La terapia de remplazo hormonal bioidéntica (TRHB) ha sido una bendición para millones. Los resultados del Women’s Health Initiative, un estudio nacional sobre la salud de la mujer entre 1991 y 2002, en el que participaron más de 160,000 mujeres en la postmenopausia, entre las edad de 50-79, provocó un uso más extendido durante principios del siglo veintiuno, cuando la investigación comenzó a demostrar las graves consecuencias del remplazo de hormonas sintéticas. The Million Woman Study de mujeres inglesas también encontró que tomar hormonas sintéticas en la menopausia doblaba el riesgo de cáncer de mama en mujeres.

Northrup llama a las hormonas bioidénticas como “el diseño natural ideal”, gracias a la dosis recetada a la medida para cada mujer, logrado mediante encargo a farmacias de composiciones (compounding pharmacies). Las hormonas bioidénticas pueden ser sintéticas o no, hechas de químicos extraídos de varias fuentes como plantas (soya o batatas) o animales (cerdos o caballos). Luego estas hormonas se modifican de tal forma que la estructura molecular es idéntica a las hormonas producidas naturalmente por el cuerpo.

Existe poca investigación clínica sobre las hormonas bioidénticas porque son sustancias naturales y por lo tanto no patentables. En ausencia de tal investigación, la comunidad médica por lo general considera que la TRHB tiene los mismos riesgos del uso de remplazo hormonal convencional.

Menopausia

Si una mujer no ha tenido su periodo menstrual durante 12 meses, se considera que está en la menopausia. Sin embargo, Lucille afirma que: “la menopausia no es una enfermedad”. Northrup promociona la menopausia como el tiempo más creativo y precioso en la vida de la mujer; a menudo es un tiempo de despertar espiritual y plenitud.

“Cuando el cerebro femenino pasa por la menopausia, cambia”, menciona Northrup. “En un sentido, nos movemos de la corriente alterna a la directa; creo que esta es la forma que el cerebro codifica la sabiduría”.

“Pero todavía hay mujeres en sus 60 que padecen de sofocones. ¿Qué deben hacer?”  pregunta Northrup. “Muchas hierbas han sido utilizadas por miles de años con propiedades parecidas al estrógeno, pero no tienen los efectos secundarios del mismo”, dice Northrup. “Hay una gran confusión sobre este tema: las hormonas derivadas de las plantas tienen estructuras diferentes a las hormonas derivadas de los mamíferos y no pueden actuar como hormonas de crecimiento. Si tienen mucho estrógeno, estas plantas hormonales pueden proteger contra el exceso de estimulación”.

Su favorita es pueraria mirifica, la cual ha ayudado a aliviar los síntomas de la perimenopausia y la menopausia en un 80 por ciento de sus pacientes, en pocos días. (Debido a que el método de cosecha y procesamiento apoya la efectividad, a Northrup le gusta la marca Solgar  PhytoGen.) También usa maca, del Perú, por sus fitoestrógenos, además de vitex, cimifuga racemosa (black cohosh) y ácidos grasos omega-3 como aquellos que se encuentran en el salmón, para los sofocones continuos.

“Algunas mujeres pasan por estos años y verdaderamente se apoderan como mujeres sabias y poderosas. No necesitan ningún apoyo hormonal adicional; tienen suficiente energía de vida que les llega”, comenta Northrup. “Otras podrían necesitar algún tipo de apoyo hormonal toda la vida. De cualquier forma, nadie debe sufrir”.


Kathleen Barnes es defensora de la salud natural, autora y editora. User’s Guide to Natural Hormone Replacement está entre uno de sus muchos libros. Visite KathleenBarnes.com.

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