De “¿Por qué yo?” a “¡Gracias!”

Wayne Dyer habla sobre el valor de las lecciones duras



Después de cuatro décadas de enseñar desarrollo propio y empoderamiento y ser autor de más de 30 libros de éxitos en venta, Wayne W. Dyer, Ph.D., comparte docenas de eventos de su vida en su último trabajo, I Can See Clearly Now. Con mucho detalle, él relata impresiones vívidas de cómo se encontró con muchas bifurcaciones en el camino, desde su juventud en Detroit hasta el presente, y reflexiona sobre estos acontecimientos desde su perspectiva actual, teniendo en cuenta las lecciones que finalmente aprendió.

¿Qué le ha enseñado el escribir este libro y cómo puede ayudar a otros a entender mejor sus propias vidas?

Mi mayor lección fue que toda nuestra vida es como una tabla de ajedrez. Cuando miré hacia atrás en mi vida, comencé a darme cuenta de esto y gané conciencia del hecho de que hay algo más que mueve todas las piezas alrededor. La clave para atraer esta guía mística en la vida es comenzar con la conciencia de que todas las cosas son posibles y olvidarse de uno mismo. Cuando sacamos el ego fuera de la escena, su mantra interno no es: “¿Qué es lo que hay para mí?” y “¿Cuánto más puedo obtener?”. En cambio, cuando el mantra interior es: “¿Cómo puedo servir o qué puedo hacer por ti?” y lo practica de forma continua, al vivir de esta manera usted atrae esta guía mística. He encontrado que mientras más hago esto, más de estos milagros aparecen.

Hay 60 capítulos en el libro. Cada vez que terminaba uno, pensaba: “Ahora puedo ver claramente por qué tuve que pasar por todas estas experiencias y aprenderlas”. Como resultado, sugiero que cada vez que suceda algo que nos lleve a preguntarnos: “¿Por qué esto me está sucediendo?”, cambie a la conciencia de que todas las experiencias, no importa qué, son regalos.

Usted describe los patrones influyentes y motivadores en su vida como diamantes y piedras; ¿cómo caracterizaría sus años de infancia en hogares de crianza?

Ahora puedo ver que el pasar la mejor parte de mi primera década en una serie de hogares de crianza fue todo parte de un plan infalible de Dios para mí. Creo que estaba en cierto tipo de campamento de entrenamiento para convertirme en un maestro de altos principios espirituales y de sentido común. Si iba a pasar mi vida adulta enseñando, dando conferencias y escribiendo sobre la autosuficiencia, entonces, de manera obvia, necesitaba aprender a confiar en mí mismo y estar en posición de no ser disuadido de esta conciencia. ¿Qué mejor campo de entrenamiento que una infancia temprana que requirió un sentido de independencia y necesidad de autosuficiencia? Ahora sé que cada encuentro, desafío y situación es un hilo espectacular en un tapiz y que cada uno representa y define mi vida, estoy profundamente agradecido por todos ellos.

Cada uno de nosotros tiene una misión que cumplir de algún tipo en el momento que hacemos el cambio de la nada al ahora, del espíritu a la forma. He visto de cerca cómo este universo tiene una fuente creativa de energía para apoyar lo que es literalmente la matriz de toda la materia.  Nada ocurre por casualidad en cualquier lugar, porque esta mente universal está de manera perpetua en alerta, yendo sobre sus formas milagrosas en términos de infinitas posibilidades.

¿Qué puede ver claramente sobre su papel como padre?

He visto a mis ocho hijos nacer con sus personalidades únicas y florecer hacia su propia conciencia. Sé de seguro que la mente Divina que es responsable de toda la creación tiene su mano sobre este atractivo misterio. Los mismos padres, el mismo ambiente, la misma cultura y aun así, ocho personas con sus propios rasgos distintivos y caracteres. Khalil Gibran dijo perfectamente en su libro El profeta: “Tus hijos no son tus hijos. Son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma. No vienen de ti sino a través de ti,  aunque estén contigo, no te pertenecen”.

Cada uno de mis hijos viene con un plan de Dios. Mi trabajo ha consistido en guiarlos, hacerme a un lado y dejar que fluya todo lo que sea que está dentro de ellos, que su propia singularidad dirija el curso de sus vidas.

¿Qué le ha enseñado la vida sobre la oración?

Siento que la oración de San Francisco de Asís lo dice mejor: “Señor, hazme instrumento de paz. Donde haya odio, yo lleve amor. Donde haya tiniebla, yo lleve la luz. Donde haya tristeza, yo lleve alegría”. Los maestros que he estudiado oran para ser más piadosos, más parecidos de dónde venimos originalmente. Mi oración es siempre: “Ayúdame a recordar deshacerme de este ego y ser como tú eres. Ayúdame a ser mi más noble yo, el lugar dentro de mí que es Dios”.


Linda Sechrist es escritora sénior de Natural Awakenings. Visite ItsAllAboutWe.com para la entrevista más extendida.

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