Comidas libres de gluten sobre la marcha

Comer seguro cuando se está fuera del hogar



Aunque el seguir una dieta sin gluten se ha convertido en algo fácil de hacer debido al aumento en la disponibilidad e información en las etiquetas de los alimentos que indican que el producto está libre de gluten, todavía necesitamos conocer cómo asegurarnos cuáles estrictamente cualifican. Siempre tenemos más control en nuestra cocina, pero no siempre comemos en casa. Los expertos de Natural Awakenings comentan sobre las razones para la demanda y ofrecen consejos útiles para comer de forma saludable sobre la marcha.

Según el Centro para la Investigación y Tratamiento de la Enfermedad Celíaca, hoy día, 18 millones de estadounidenses son sensibles al gluten, tres millones más sufren de enfermedad celíaca y los números siguen subiendo vertiginosamente, dice el Dr. David Perlmutter, neurólogo y autor del libro Grain Brain. El gluten, una proteína que está presente de forma natural en el trigo, la cebada y el centeno, es frecuente en la dieta moderna norteamericana. Perlmutter señala hacia unos nuevos trigos híbridos y cantidades crecientes de gluten en los alimentos procesados como agravantes del problema. En particular, cita el uso excesivo de antibióticos y medicamentos antiinflamatorios como los contribuyentes “de reacciones inadecuadas y excesivas que de otro modo podría haber representado una proteína no amenazante como el gluten”.

Soluciones que funcionan

Jules Shepard, madre de dos niños y residente en Washington, D.C., autora de Free for All Cooking: 150 Easy Gluten-Free, Allergy-Friendly Recipes the Whole Family Can Enjoy, quien también comparte sus recetas en Blog.JulesGlutenFree.com, recuerda cuando salir a buscar un almuerzo libre de gluten era muy difícil. “Los lugares amistosos que mis compañeros y yo disfrutábamos semanal o diariamente ya no eran amistosos para mí”, dice ella. “No había nada en el menú que pudiera comer y resultaba mejor para todos si me quedaba en la oficina. Pero esto me aisló socialmente de mis colegas y me privó del tan deseado descanso del mediodía que disfrutaba en mi rutina.” El asistir a desayunos o almuerzos en reuniones de la oficina, también presentó dificultades.

Shepard aprendió que lo mejor es estar preparado y empacar algo, incluso si es una merienda. “Algunos de mis favoritos incluyen frutas frescas, como manzanas o bananas con mantequilla de maní o de almendra, bayas lavadas, puré de manzana, hummus y pimientos rojos, mezcla de nueces, cereales secos como granola y barras nutritivas. Mantengo una variedad de estas barras en mi cartera y auto todo el año, así no me aburro de mis selecciones.”

“La avena sin gluten es un alimento básico en mi vida”, menciona Shepard. Nunca sale de casa sin ella, sin importar el largo del viaje. “Todo lo que necesita es una taza o un plato hondo con agua hirviendo. Asegúrese que es avena certificada libre de gluten, porque la avena regular puede estar contaminada con granos de gluten.” Shepard también recomienda evitar las variedades que ya vienen pre-endulzadas.

Kate Chan, maestra y madre de dos niños residente en los suburbios de Seattle, Washington, quien ha estado siguiendo una dieta sin gluten desde el 2000, ha resuelto el problema de comer saludable en el trabajo de otra manera: la familia cocina extra la noche antes. “Mientras limpio la cocina, empaco las sobras para el almuerzo. Me gusta variar un poco los platos que acompañan el principal, si es que tengo uno, incluyo frutas y más vegetales”, dice ella. A Chan le gustan las cajas de almuerzo estilo ‘bento’ con varios compartimientos, además de envases térmicos, de manera que pueda disfrutar de opciones de almuerzo.

Sobre la marcha

En Los Ángeles, California, Kristine Kidd, pasada editora de la revista Bon Appétit, recién ha vuelto a comenzar a comer sin gluten. En su blog donde planifica el menú e incluye recetas, KristineKidd.com, y en su libro de cocina, Weeknight Gluten Free, recomienda alimentos frescos e integrales de los mercados de agricultores. Cuando ella y su esposo van de excursión para subir montañas, ella lleva galletas hechas en casa altas en fibra para comer durante el camino y empaca sopas, como de calabaza y habichuelas negras, tortillas rellenas con alimentos frescos y frutas, todo libre de gluten, para un almuerzo delicioso al llegar al pico de la montaña.

Algunas meriendas libres de gluten pueden tener muchas calorías vacías como cualquier otro alimento chatarra, señala la dietista Katharine Tallmadge. “Muchos productos ‘libres de gluten’ están hechos de granos refinados no enriquecidos y con almidón, que contienen muchas calorías, pero pocas vitaminas o minerales.” Ella concuerda con Kidd y otros en escoger alimentos naturales, integrales y frescos, que ya no tienen gluten para lograr comer saludablemente dondequiera que vayamos.


Judith Fertig tiene su blog en AlfrescoFoodAndLifestyle.blogspot.com en Overland Park, KS.

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