Por qué el azúcar ya no es tan dulce




Un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association, basado en los datos del National Health and Nutrition Examination Survey, sugiere que probablemente podemos reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares si disminuimos las azúcares añadidas a muchos alimentos procesados y comidas preparadas. Con frecuencia, la industria de alimentos define estas azúcares añadidas como endulzantes—alimentos que proveen energía pero tienen pocos micronutrientes o fitoquímicos—por lo que los consumidores conscientes leen las etiquetas.

En los Estados Unidos, el consumo total de azúcar ha aumentado sustancialmente en las últimas décadas, lo que resulta en un más alto riesgo de enfermedades cardiovasculares debido a niveles más bajos de lipoproteínas de alta densidad (HDL, por sus siglas en inglés) o colesterol bueno y más altos niveles de triglicéridos. Hoy, el promedio de consumo diario de azúcares añadidas en Estados Unidos es de 3.2 onzas o alrededor de 18 cucharaditas, lo que representa un 15.8 por ciento del total de la ingesta calórica de un adulto. Este es un aumento significativo, comparado con los años 1970, cuando los azúcares añadidos contribuían solo en un 10.6 por ciento a las calorías consumidas por los adultos. Este estudio es el primero que examina la relación directa entre el consumo de azúcar y su impacto en el colesterol y las enfermedades del corazón.

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