Gallinas en el patio

Nueva elección de las personas para obtener huevos frescos y saludables




Mientras trabajo en la oficina de mi hogar cerca de Boulder, Colorado, escucho por mi ventana un suave, “Cluck-cluck-cluck”. Muy pronto crece el ruido a un “Baaaaaaawk”, mientras la gallina más grande de las siete que tenemos—una regordeta llamada Roja—deja caer un tibio huevo crema en su cajita de heno. Cuando mis hijas, edades 8 y 10, regresan de la escuela, caminan por la nieve hasta donde se encuentran las gallinas, llenan sus canastas con huevos azulosos, marrones y lavandas (algunos todavía calientes) y salen por el vecindario a cambiarlos por dinero para sus alcancías. Así es la vida de alguien que tiene gallinas en el patio.

Fenómeno nacional

Una vez visto como el reino exclusivo de los avicultores rurales y de las fábricas comerciales de huevos, la crianza de gallinas se ha convertido en una tendencia en crecimiento, desde los amantes de los alimentos sanos en las áreas urbanas hasta las amas de casa suburbanas construyendo casitas o gallineros portátiles (en inglés, makeshift coops), conectándose a páginas en Internet con instrucciones de cómo hacerlo y pidiendo pollitos por correo. Algunos se sienten atraídos por la firmeza y sabor de las yemas ricas en nutrientes y calidad nutricional (un estudio publicado en Mother Earth News encontró que los huevos de gallinas criadas en pastoreo contenían el doble de ácidos grasos omega-3, tres veces de vitamina E y un tercio del colesterol de los huevos convencionales). Otros solamente quieren saber de dónde provienen sus alimentos o anhelan un toque bucólico en sus frenéticas vidas citadinas.

“Veo a las gallinas como una pieza importante del paisaje”, dice Greg Peterson, co-autor del libro Fowl Play: Your Guide to Keeping Chickens in the City. “Se comen todos los residuos de mis alimentos. Se comen los insectos y los hierbajos. Producen fertilizante rico en nitrógeno para el jardín. Me dan huevos”.

Peterson mantiene 15 gallinas en su patio que mide 80 pies por 160 pies, en el corazón de Phoenix, Arizona. Sus cursos mensuales locales relacionados con la crianza de gallinas están siempre llenos, entre 50 a 60 personas, incluye desde personas jóvenes hasta retirados. Mientras tanto, la página de Rob Ludlow en Internet, BackyardChickens.com, que comenzó en 1999 como un centro cooperativo de intercambio de información para el diseño de estos proyectos, en la actualidad tiene más de 50,000 miembros que someten 7,000 comentarios al día.

“Hemos duplicado nuestra producción en los pasados cinco años y cada vez se pone mejor y mejor”, dice Jeff Smith, portavoz de Cackle Hatchery, en Lebanon, Missouri. El criador de pollos, de 70 años de edad, solía atender mayormente agricultores que querían grandes órdenes de pollitos para carne o huevos, y ocasionalmente para el club 4¬-H. Hoy día, envía cada semana 140,00 pollitos recién nacidos a improbables agricultores en centros urbanos como Seattle, Phoenix, Jersey City y Reno.

“Hay un poco de miedo con relación a la economía y las personas están tratando de ser más autosuficientes”, dice Smith. “Las personas están interesadas en lograr que las aves se alimenten correctamente y que no estén en jaulas toda su vida”.

Peleas peso gallo

No todos son fanáticos del auge urbano de la avicultura. Vecinos descontentos han hecho un llamado a los líderes gubernamentales para que mantengan o apliquen ordenanzas que vean a las gallinas como animales de granja y las prohíban en las áreas urbanas. Muchos se han quejado del mal olor de los gallineros portátiles que las albergan y de los roedores (todo evitable mediante la limpieza regular, dicen los proponentes). Otros se han quejado del ruido. Pero en docenas de casos recientes, las gallinas y sus dueños han triunfado.

Por ejemplo, en septiembre de 2008, la ciudad de Fort Collins, Colorado, pasó una ordenanza que les permitía a los residentes de la ciudad tener hasta seis gallinas, en la medida que compraran un permiso a un costo de $30, les proveyeran a las aves un gallinero ventilado resistente a depredadores, con dos pies de espacio por animal y mantener las aves 15 pies alejadas de los vecinos. No se permiten los gallos.

Dentro del primer año, se les ha concedido permiso a 36 personas, incluida Connie Meyer, actualmente la orgullosa dueña de cuatro amigas con plumas. Le encanta que la sigan mientras trabaja en el patio, que coman de sus manos y le provean huevos que ella luego canjea con los vecinos por vegetales o frutas frescas.

“Las personas asumen que esto va a ser mucho trabajo, pero es increíblemente fácil de mantener”, comenta ella. “Más que eso, son divertidas. Es fácil tomarles cariño”.

Lisa Marshall escribe con regularidad para Natural Awakenings. Se puede comunicar con ella en LisaMarshall08@gmail.com.

 

Por dónde comenzar

Asegúrese que es legal. Para un banco de datos de leyes en 700 ciudades de los Estados Unidos, conéctese a BackyardChickens.com/laws. De otro modo, coteje con el departamento de zonificación local.

Construir una criadora. Los pollitos deben mantenerse por 60 días en un lugar libre de corrientes de aire. Cree un corral en interiores utilizando una tina de acero galvanizado, una casa para perros o una caja de cartón. Cubra el fondo con tiras de papel toalla (no utilice papel de periódico ya que la tinta les hace daño). Cuelgue una lámpara que les provea calor y mantenga la temperatura entre 90 a 100° F, bajando la intensidad cinco grados cada semana. Asegúrese que el lugar es lo suficientemente grande para que los pollitos puedan moverse fuera del calor si así lo desean.

Compre pollitos saludables. Los pollitos se pueden comprar en las granjas o en las tiendas de los ranchos, o pedirlos por Internet y enviados por criadores comerciales como CackleHatchery.com.

Comience con pocos y evite el gallo. Comience con 5 a 10 pollitos (nunca compre uno porque son bien sociales). Escoja una raza resistente que ponga huevos con regularidad, como las rojas de Rhode Island o las Barred Rock. Las Araucanas ponen huevos azules y las Wyandottes plateadas figuran entre las gallinas más lindas. Las gallinas no necesitan un gallo para poner huevos.

Construya un gallinero portátil en exteriores. Algunas personas utilizan contenedores de almacenamiento reciclados; otros construyen sus propios gallineros con planos disponibles en Internet. Asegúrese de tener dos pies cuadrados de espacio por cada gallina, además de un espacio exterior cerrado de cuatro pies por cada gallina. Nota: en áreas de mucha vida silvestre es importante tener un techo o proteger el área exterior.

Disfrute los huevos. Las gallinas comienzan a poner sus huevos luego de seis meses. Una gallina puede producir de 250 a 330 por año, dependiendo de la raza, luego de tres años comienza a disminuir el número y finalmente dejan de poner huevos.
 

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