Dieta de desintoxicación

Una buena limpieza primaveral se lleva las grasas y las toxinas



La primavera—momento en que el mundo natural florece y rebosa con energía renovada—es la estación ideal para empezar de nuevo. Una dieta de limpieza para eliminar las toxinas de nuestro cuerpo es igual que el rito primaveral de limpiar nuestro hogar. A menudo, en mi práctica de nutrición, he visto que luego de un invierno sedentario de consumo de alimentos fuertes, nuestros cuerpos cargan alrededor de 5 a 10 libras de desperdicios tóxicos.

El cuerpo humano que funciona bien tiene incorporado su propio sistema de desintoxicación. Fácilmente, el mismo puede estar cargado por la actual proliferación de toxinas ambientales. El nuevo ataque al sistema de desintoxicación del cuerpo es la contaminación electrónica, según una investigación reseñada en el Informe BioIniative 2007, un metaestudio de 2,000 artículos de investigación arbitrados compilados por un grupo internacional de investigadores, científicos y oficiales encargados de políticas de salud.

Para agravar el problema, Paula Baillie-Hamilton, doctora en medicina del Reino Unido especializada en metabolismo humano, informó en The Journal of Alternative and Complementary Medicine que las toxinas ambientales también causan estragos en el sistema natural de regulación de peso. En resumen, mientras más tóxico nuestro cuerpo, más difícil perder peso.

Desintoxicación es igual que perder peso

La investigación clínica llevada a cabo por la Universidad de Quebec desde el 2002 sugiere que las toxinas hacen que el metabolismo se torne lento. Existe la creencia de que debido a que las toxinas son solubles en grasa y almacenadas en la grasa corporal, entonces, según se derrite la grasa, las toxinas se liberan en el torrente sanguíneo; esto inhibe la producción de la hormona tiroidea, lo que resulta en una crisis metabólica.

Según la medicina tradicional china, la primavera es la estación que ayuda a desintoxicar los órganos principales—el hígado y la vesícula. Tan solo el hígado impacta 400 funciones corporales, por lo tanto, necesita apoyo. Los siguientes síntomas nos piden que les demos un cuidado especial a estos órganos:

• Tensión crónica en el cuello y los hombros
• Sensibilidad debajo de la caja torácica (particularmente el lado derecho)
• Sentirse cansado y somnoliento luego de comer
• Náusea, luego de comer comidas grasosas
• Desequilibrio hormonal con sofocones debido a la perimenopausia o menopausia
• Irritabilidad e hinchazón premenstrual
• Heces de color claro
• Despertarse entre la 1 a.m. y 3 a.m.

Principios básicos de una dieta de desintoxicación

Durante dos semanas, comience cada mañana (o hasta un máximo de dos meses), con un agua caliente con limón, quizás con un toque de canela y jengibre, para añadirle un empujoncito al metabolismo. El antioxidante D-limoneno en el limón adelgaza la bilis y es beneficioso en descomponer las toxinas que atrapan grasa. Use el jugo de un limón pequeño en ocho onzas de agua caliente.

Luego, entre comidas a través del día, beba un total de 64 onzas de agua con jugo de arándano (cranberry). Mezcle una onza de jugo de arándano sin azúcar para siete onzas de agua pura. El jugo de arándano ayuda al balance del pH, suprime el apetito y combate la celulitis y la retención de agua, a la vez que elimina los desperdicios grasosos al ir directo al sistema linfático (sistema circulatorio secundario debajo de la piel que trabaja para eliminar los desperdicios tóxicos del cuerpo, las bacterias, los metales pesados, las células muertas, las proteínas atrapadas y la grasa). Este elixir antioxidante rico en fenol trabaja para reducir la hinchazón y derretir la grasa de las caderas, cintura y muslos.

Los primaverales vegetales verdes ricos en nutrientes como: arrúgala, berza o diente de león, lechuga, perejil, espinaca, acelga y berro son alimentos clásicos utilizados en la desintoxicación primaveral. Otras buenas selecciones son los alimentos antioxidantes que suplen al cuerpo con glutatión, el principal antioxidante del hígado, también conocido como el “neutralizador de los desperdicios tóxicos”, que es vital para la limpieza del órgano. Los retoños del brócoli son una de las mejores fuentes de glutatión, al igual que los espárragos. El comer col rizada, coles de Bruselas y repollo levemente cocidos al vapor, también puede apoyar la capacidad del hígado de eliminar toxinas del cuerpo.

Por último, es esencial comer porciones adecuadas de proteína para asegurar que el hígado puede producir las enzimas que necesita para descomponer las toxinas en sustancias solubles en agua para ser excretadas. La proteína juega un papel crucial en el crecimiento del tejido y la sanación, fortalecimiento del sistema inmune y en quemar la grasa. Coma al menos de 4 a 6 onzas de salmón silvestre, pollo orgánico criado en pastoreo o proteína de cáñamo cada día durante el ‘detox’. Escoger una dosis diaria de polvo de suero de proteína de alta calidad para aumentar el glutatión o polvo de proteína de arroz integral o arveja amarilla como otra forma de impulsar el proceso de desintoxicación.

Esta limpieza primaveral puede ayudar a eliminar de nuestro cuerpo las toxinas y darle a todo nuestro sistema el impulso de limpieza que necesita, a la vez que lo prepara para perder peso de forma saludable en los meses que se aproximan.


Ann Louise Gittleman, Ph.D. y nutricionista acreditada, es ganadora y autora de éxito en ventas del New York Times y experta en medios. Fat Flush for Life es el último en su serie de libros sobre desintoxicación y pérdida de peso.

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