Jardines poco convencionales

¿No tiene espacio? No hay problema.



Para todos los que se sienten rodeados por una jungla de concreto, y en ocasiones aliviados por un pequeño parque, una franja verde o algún jardín, el concepto de encontrar un lugar donde cultivar sus propios alimentos podría parecer una fantasía. Por suerte, el patio trasero, el techo y los jardines comunitarios son buenas ideas que están tomando fuerza. Alrededor del país, están surgiendo espacios verdes productivos que reemplazan lotes baldíos, jardines con plantas perennes y cosechas de temporada que les permiten a las personas comer mejor y obtener alimentos frescos a la vez que reducen la factura de la comida familiar.

 “Las plantas alimenticias pueden crecer en cualquier lugar, incluso en un balcón de un piso alto en un condominio, a millas de la finca más cercana”, dice David Tracey, autor del libro Urban Agriculture: Ideas and Designs for the New Food Revolution. “Solo tiene que cumplir con los requisitos básicos de la planta para sol, agua y algunos nutrientes. Las ciudades son grandes lugares para cultivar algunos tipos de alimentos; tienden a tener un montón de áreas específicas como terrenos baldíos, techos y extremos de las calles que los nuevos agricultores urbanos están utilizando para cultivar cosechas frescas como lechugas y tomates”.

Cultivos en las azoteas

Los agricultores urbanos en los Estados Unidos están ahora transformando una parte cada vez más importante de millones de hectáreas de techos planos. Lanzado en 2010, la operación agrícola en la azotea del New York’s Brooklyn Grange (BrooklynGrangeFarm.com), totalizó una siembra de casi un acre sobre un almacén de mediana altura, una de las más grandes en su tipo. Algunas veces llamada “agricultura vértigo” debido a que los agricultores miran el horizonte urbano de los rascacielos, estas empresas reverdecen el paisaje, manejan el agua de lluvia sabiamente y reconstruyen sistemas locales accesibles de alimentos frescos.

El Grange cultiva alimentos frescos en lechos elevados de siete pies de profundidad utilizando un medio creado con composta y pequeñas piedras porosas, y anualmente produce 40 cultivos de tomates orgánicos, lechugas, pimientos, coles rizadas, remolachas y zanahorias. Los alimentos algunas veces son transportados al mercado en bicicleta.

Jardines en la ventana

Las cofundadoras de Windowfarm, Rebecca Bray y Britta Riley (WindowFarms.org/story) ayudan a los dueños de hogares a cultivar algunos de sus propios alimentos todo el año. Su sistema hidropónico de ‘hágalo usted mismo e investigue’, facilita el cultivo sin tierra, utilizando nutrientes a través del agua que se bombea a través de una serie de contenedores de cultivo. Al día de hoy, más de 20,000 personas han descargado planes para construir su propio cultivo.

Maravillas en el callejón

En el vecindario de East Pilsen, en Chicago, las flores, los helechos y los jardines hiedra han reemplazado los callejones de concreto, gracias a Podmajersky, una firma local de desarrollo de bienes raíces. Los exuberantes jardines proveen un refugio tranquilo del bullicio de la ciudad y un ambiente estético e inspirador en el Distrito de Arte de Chicago, hogar de 1,500 artistas y empresarios creativos.

1,2,3…pescao

La acuaponia o ‘aquaponics’ es una forma bien organizada para criar peces y vegetales de forma sostenible juntos. “Imita la recirculación natural de los recursos en los humedales en ecosistema construido para doble uso; el único que entra es el alimento para peces y una pequeña cantidad de energía”, explica Sylvia Bernstein, autora del libro Aquaponic Gardening y fundadora de TheAquaponicSource.com. “Porque el sistema de acuaponia puede ser logrado en cualquier lugar, incluso en almacenes, estacionamientos y campos agotados, es ideal para ayudar a la producción localizada de alimentos y proveer una alternativa para aliviar más terreno para alimentar nuestro futuro”.

Paraíso en el patio

“Cuando su espacio es limitado, usted comienza a pensar creativamente sobre cuál sería su mejor uso”, señala Tracey. “Considere todas las tres dimensiones de un balcón u otras áreas estrechas para maximizar el potencial de crecimiento. Enredaderas como las uvas y las fresas, tiestos colgantes con tomates y berros y árboles frutales en medios barriles son grandes formas de cultivar alimentos en pequeños espacios. Los cultivos no saben que están un tiesto”.

Las hierbas también aman los contenedores. Algunas plantas, como los tomates, se pueden sembrar al revés para hacer un uso más eficiente del espacio limitado.

Lotes vacantes

“Los jardines comunitarios son una excelente solución para aquellos que les gusta la jardinería y no son buenos en arar la tierra”, aconseja Roger Doiron, fundador de Kitchen Gardeners International (KitchenGardeners.org), comunidad sin fines de lucro que agrupa 20,000 miembros que han estado cultivando el cambio desde 2008. Los jardineros comunitarios se han apoderado de lotes vacíos, patios de iglesias y escuelas que se trabajan de forma colectiva para obtener alimentos, relajación y camaradería. Sembrar en cooperación en espacios de los vecinos y compartir la cosecha es otra forma de lograr esto.

Comer el césped

“No existen los concursos de belleza en el mundo de las plantas, pero si hubiese, una siembra de diversos vegetales le ganaría al monocultivo de la grama en cualquier momento”, dice sonriendo Doiron. Llevando esto a la producción de alimentos, las 25 millones de hectáreas de grama en los Estados Unidos podrían aportar más hacia la reducción del costo ambiental de transportar cientos de productos frescos a través de cientos de miles de millas.

Que los estadounidenses cultiven sus propios alimentos no es una fantasía. Según nos confirma Rose Hayden-Smith, historiadora de jardinería de la Universidad de California: “Durante el año pico de los Jardines Victoria en 1943, algunos estimados de los gobiernos indicaron que hasta 40 por ciento de las frutas frescas y los vegetales consumidos en los hogares estadounidenses se produjeron en los jardines de las escuelas, hogares, comunidades y lugares de trabajo”.

“Uno de los primeros pasos para traer los alimentos saludables a la atención de la sociedad es llevarlos al frente y al centro de nuestros espacios de vida”, concluye Doiron. “El cultivar alimentos en pequeños espacios es hacer lo más posible con lo que se tiene. De lo que se trata es de cambiar la noción del potencial que tienen los paisajes para producir alimentos”. Además, hace maravillas para conectar a las personas con la naturaleza.


John Ivanko y Lisa Kivirist son coautores de Farmstead Chef (FarmsteadChef.com), ECOpreneuring y  Rural Renaissance. Su premiado Inn Serendipity B&B (InnSerendipity.com) opera completamente con energía renovable.

LocalHarvest.org ofrece una lista en su banco de datos de sobre 2,500 jardines comunitarios, al igual que la American Community Gardening Association (CommunityGarden.org).

 

Recetas frescas del patio

Té frío de hierba de limón o melisa

Rinde 8 servicios

La hierba de limón o melisa crece prolíficamente y es ideal para un té helado para refrescarse en los días de verano. Cocine a fuego lento la hierba de limón en una olla de cocción lenta o en la estufa. Varíe las proporciones dependiendo del tamaño de la olla y el dulzor deseado.

Un gran ramo de tallos frescos de melisa con las hojas

½ taza de miel
¼ taza de jugo de limón
8 tazas de agua purificada

1. Coloque la mayor cantidad de hierba de limón limpia que quepa en la olla de cocción lenta. Cubra con aproximadamente 8 tazas de agua dependiendo del tamaño de la olla y deje por tres horas a fuego lento.

2. Cuele el líquido en un jarro.

3. Mientras está caliente, añada la miel y jugo de limón. Es más fácil añadir la miel mientras el líquido todavía está caliente porque se disuelve más fácilmente. Añada más agua a gusto.

4. Enfríe antes de servir.

Ensalada de espinaca y fresas

Rinde 4 porciones

Los amantes de las fresas prefieren las que son rojas por dentro y por fuera, de un cuarto de tamaño y cultivadas de forma orgánica. El aderezo ayuda a acentuar la dulzura de las fresas frescas y la espinaca, con un sabor crujiente por el maní picado.

Nota: La mega mutación de las fresas californianas a menudo están rociadas con peligrosos fumigantes antiplagas que hacen daño a las personas y al planeta.

8 tazas de espinaca fresca; lave, remueva los tallos y rompa en pequeños pedazos
3 tazas de fresas frescas, en rodajas

Para el aderezo:

½ taza de agua
1 taza de aceite vegetal
½ taza de maní salado
⅓ taza de miel
3 cucharadas de vinagre de cidra

1. Mezcle la espinaca y las fresas en un bol de ensalada grande.

2. Combine todos los ingredientes del aderezo en una licuadora. Vierta a su gusto sobre la ensalada.

Sushi vegetariano envuelto en nori

Rinde 6 servicios

Capas creativas de nori enrollado, un alga seca y fina como papel, súper nutritiva, además de pescado, arroz y vegetales, hacen una presentación visual increíble. Este sushi vegetariano se mantiene bien, aunque es mejor ingerirlo en las primeras cinco horas, ya que el arroz se seca y podría endurecerse con el tiempo.

2 tazas de arroz para sushi, ya frío
½ taza de zanahorias, corte juliana (⅛ de pulgada de espesor “como fósforos”)
½ taza de guisantes o ‘sugar snap peas’
½ taza de lechuga, en tiras
½ taza de espinaca, en tiras
4 hojas de nori (tamaño estándar)
¼ taza de salsa soya (para mojar)

1. Cocine el arroz y enfríe.

2. Coloque el nori en una superficie lisa. Coloque  y esparza aproximadamente ½ taza de arroz y  ½ taza de vegetales a lo largo del nori. Use la zanahoria, guisantes, lechuga, espinaca o cualquier otra combinación preferida.

3. Enrolle el nori suavemente, comenzando con el lado del arroz y los vegetales.

4. Utilizando un cuchillo de sierra, corte el nori en pedazos de una pulgada. Cortar en diagonal hace piezas atractivas. Sirva como aperitivo vegetariano con salsa soya al lado.


Fuente: Farmstead Chef, por Lisa Kivirist y John Ivanko

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