Deteniendo la inflamación crónica

Soluciones para contrarrestarla mediante dieta



Es importante entender que las heridas y las infecciones nunca sanarían sin la presencia de una inflamación aguda; es la respuesta biológica normal del cuerpo para combatir los patógenos peligrosos, células dañadas e irritantes. Aunque esta manifestación es la acción protectora inicial de sanación, a menudo es malinterpretada como sinónimo de infección, y no lo es, incluso cuando la inflamación es causada por una infección.

El Dr. Vijay Jain, experto en medicina ayurvédica, explica cómo trabaja normalmente el sistema del cuerpo: “Una infección provoca una respuesta inflamatoria aguda y también pide ayuda a las células del sistema inmunológico como los linfocitos—células del timo (linfocitos T), las células derivadas de la bolsa o bursa (linfocitos B) y los linfocitos citolíticos naturales—al igual que los monocitos (un tipo de glóbulo blanco). Entonces, estos migran a través del torrente sanguíneo para eliminar patógenos específicos o células infectadas con patógenos”.

En contraste, la inflamación crónica ocurre cuando la respuesta del sistema inmune se mantiene activa, en lugar de disminuir naturalmente y el sistema de defensa del cuerpo se vuelve contra sí mismo. Hoy día, un número de médicos científicos líderes, como Jain, están llamando la atención hacia una epidemia de casos de inflamación crónica.

Con 35 años de experiencia en cirugía general y 15 años de estudio en medicina integral, Jain basa sus preocupaciones en extensos estudios e investigaciones. En la actualidad es director médico del Amrit Ayurveda for Total Well Being, en el Instituto de Yoga Amrite, en Salt Springs, Florida.

Floyd H. Chilton, Ph.D., autor del libro Inflammation Nation, y profesor de psicología y farmacología en la Escuela de Medicina de Wake Forest, en Winston-Salem, Carolina del Norte, está en la misma onda. Entrenado como médico y especialista en enfermedades infecciosas e inflamación en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, los 20 años de investigación de Chilton lo han llevado igualmente, junto a pioneros como el Dr. Andrew Weil, a concluir que la inflamación sistémica y crónica es la raíz de muchas enfermedades.

La condición ha sido vinculada con la artritis reumatoide, lupus, enfermedad de Crohn, psoriasis, síndrome de intestino irritable, diabetes, alergias, ateroesclerosis, enfermedad de Alzheimer y cáncer. Más aún, en el año 2000, la revista The New England Journal of Medicine publicó varios estudios que demostraron que los indicadores de inflamación en sangre (como la homocisteína, fibrinógeno y proteína C reactiva) son fuertes factores predictivos para ataque cardiaco.

Todos estos expertos señalan hacia la dieta estándar de los estadounidenses como la culpable principal de establecer que la inflamación crónica siga en movimiento y citan una dieta antiinflamatoria que serviría de ayuda para contraatacar el problema.

Kathy Bero, fundadora de la Granja NuGensis, Inc., en Pewaukee, Wisconsin, da fe de que una dieta antiinflamatoria que contenga muchos alimentos inhibidores de la angiogénesis fue un factor principal en la remisión de tres formas agresivas de cáncer que amenazó su vida hace seis años. “Muchas de las enfermedades vinculadas a la inflamación sistémica crónica también comparten una dependencia en el crecimiento inapropiado de los vasos sanguíneos, ya sea que nutren la enfermedad o dificultan la lucha del cuerpo contra ella”, explica Bero. “Los alimentos inhibidores de la angiogénesis son conocidos por asistir al cuerpo en controlar el crecimiento saludable de los vasos sanguíneos”.

La granja sin fines de lucro, NuGenesis, maneja 35 acres dedicados a cultivar alimentos antiinflamatorios y que equilibran la angiogénesis con las propiedades de prevención más fuertes, utilizan prácticas de agricultura orgánica y sostenibles. Ofrecen un modelo de “los alimentos como medicina” para las comunidades globales que buscan métodos alternativos para prevenir las enfermedades de forma natural.

Una dieta antiinflamatoria recomendada por la médico de familia y nutricionista, Ann Kulze, autora del libro Dr. Ann’s 10-Step Diet, incluye frutas frescas y coloridas; vegetales de hoja verde, alimentos de bajo índice glucémico como granos integrales, batatas dulces y calabazas; frutas como fresas, cerezas, manzanas y peras; proteína de alta calidad de pescados ricos en omega-3 como el salmón silvestre, sardinas, arenque y caballa; semillas y nueces y té verde.  También sugiere la proteína que se encuentra en los alimentos de soya, granos, lentejas y otras legumbres. El jengibre y la cúrcuma, seco o fresco, se encuentran entre las especies más recomendadas.

Además de mantener un balance saludable y correcto entre el omega-6 y los ácidos grasos omega-3, una dieta antiinflamatoria, debe eliminar el consumo de margarina, manteca vegetal y aceites parcialmente hidrogenados, todos promotores de inflamación.

“La investigación relacionada al antienvejecimiento piensa que la inflamación crónica acorta el largo de vida”, comenta Jain, quien recomienda una dieta profiláctica específica para componer cualquiera de estos tres doshas ayurvédicos—vata, pitta o kapha—al igual que el programa de desintoxicación anual panchakarma. Enfatiza además que los alimentos deben prepararse con ingredientes frescos y con una intención amorosa.

“Los estudios económicos apropiados aumentarán nuestro entendimiento del verdadero costo y beneficio de cultivar alimentos con el propósito de prevenir las enfermedades”, dice Bero.  “Muchos piensan que incorporar alimentos antiinflamatorios e inhibidores de la angiogénesis en nuestra vida diaria, no solo mejorará la salud en general y los resultados del tratamiento, sino que también irán más allá al reducir los costos del cuidado de la salud, tanto inmediatamente como a largo plazo.

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